Vampire Chronicles


 
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 Clanbook Lasombra

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Grell Sutcliff
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Mensajes : 40

MensajeTema: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:00 pm

La oscuridad te reclama
Todo le pertenecía, pero eso no significaba nada. Lo importante era a qué pertenecía él, cuántos poderes de la oscuridad le reclamaban para sí.
— Joseph Conrad, “El Corazón de las Tinieblas”

Diez años atrás:
Puedo sentir el pulso en mi cabeza, más fuerte y rápido cuanta más sangre mana con esfuerzo de una docena de cortes y resbala por mi cara para gotear en la pila de cristales rotos debajo de mí. Las luces de emergencia de mi furgoneta reflejan la oscuridad desde mil esquinas, en todos los ángulos, desde los trozos de espejo caídos tras el choque. La farola hecha añicos en algún lugar encima de mí envía una ocasional lluvia de destellos. Me doy cuenta de que no hay salida. Incluso si esas ambulancias consiguen llegar antes de... no, voy a morir.
Ocurrió de pronto. Había estado probando mi furgoneta nueva, probando las modificaciones para no usar pedales en una transmisión manual. Mal asunto, pero lo estaba consiguiendo. Mamá y papá iban sentados detrás. No estaban de acuerdo, pero no protestaban, y manteníamos la conversación de costumbre en este aniversario. Ningún comentario inoportuno del tipo “¿estás seguro de que un minusválido debería estar intentando algo así?” o “¿no crees que diez años de rabia obsesiva desde el accidente son suficientes?”
Papá sabía algunas historias interesantes sobre construcciones y obras que su empresa había realizado en las mansiones que pasábamos de largo. Había decidido coger el camino largo para llegar a casa, serpenteando alrededor del Arroyo Seco para ver cuántos lugares podíamos identificar con las películas que habíamos visto. Un montón de clientes de papá vivían por aquí, y algunos tenían el dinero suficiente como para contratar su empresa y hacer obras en sus propias casas. Algunos encargos eran realmente extraños, como el dormitorio con el techo montado en un ascensor que el dueño podía bajar hasta una altura de metro y medio para crear una atmósfera “acogedora”. Papá empezó a enumerar las leyes de urbanización que había tenido que burlar o arreglar con sobornos para conseguir construirlo.
Entonces todas las luces se apagaron en dos manzanas a la redonda. No sólo las luces de la calle... todas. Las luces de los porches, de las casas y de las de alarma en los cuadros de mandos de los coches. Oscuridad total, y sólo la luz de la luna llena sobre nuestras cabezas. Comencé a volcar, di contra algo resbaladizo y me estrellé contra el contrafuerte de un puente.
Todo una cuestión de tiempo, supongo. Unos segundos antes y habría ido a parar a una mediana de reducción de ruidos de tres metros. Habría dolido, puede que mucho, pero habríamos parado. Unos pocos segundos más tarde nos habríamos golpeado contra un muro antisuicidas de hormigón sólido construido en los ochenta. Posiblemente hubiéramos comenzado a dar vueltas sin control, quizá la furgoneta se habría levantado de suelo, pero habríamos parado en algún punto del puente.
Sólo hay un pequeño espacio entre el muro y la valla. Y he dado justo en medio.
La furgoneta comenzó a desprenderse hacia el techo del almacén. Por eso estoy aquí boca abajo, con mis inútiles piernas colgando por encima de mi cabeza y los brazos inmóviles. Si pudiera levantar mi brazo derecho podría tocar uno de los cuatro trozos de cristal que han atravesado el parabrisas estrellándose contra la parte de atrás. Uno de esos trozos atraviesa la garganta de papá. Dos más atraviesan a mamá, uno en su ojo derecho y otro justo bajo la mandíbula. Papá gorgoteó durante algunos minutos. Mamá no hizo ningún ruido. Creo que la muerte de ambos fue rápida.
Sólo quedo yo. No puedo abrir la puerta. Puedo pedir auxilio, pero no parece que haya nadie por aquí. No me puedo mover para quitarme el cinturón de seguridad, o desbloquear el volante, o pulsar un código de emergencia en el teléfono del coche.
Entonces las luces vuelven, sin ningún parpadeo previo. Puedo ver el almacén bajo de mí, o quizá por encima de mí. Es una construcción de la Segunda Guerra Mundial. Una vez escribí un artículo sobre la gran duración de las construcciones “temporales” como ésta. Láminas retorcidas de aluminio arrugado yacen caóticamente bajo trozos de cristal. Espejos, ventanas, extraños vidrios cuyo propósito no puedo imaginar. Las luces de los carteles de “salida” se reflejan a través de los escombros, recordándome por un momento la luna durante un eclipse, roja oscura y ominosa. La escena me recuerda a algo. Paul Klee en un mal día. Alguna pesadilla futurista. La sangre sigue golpeando mi cabeza. Estúpida educación. El ingenio no sirve de nada cuando estás inmóvil en una furgoneta volcada. No, Klee no era tan torpe.
Miro otra vez por el espejo retrovisor. Mis padres están donde estaban. La furgoneta resbala un poco más, el cinturón de seguridad me duele en la nuca y la clavícula. De pronto, hay una mano en mi hombro. No puedo girar la cabeza, pero si giro mis ojos tanto como puedo alcanzo a ver unas uñas delgadas y cuidadísimas. Es una mano pequeña y grácil, oscura, quizá de una raza de África o Nueva Guinea. Una mirada rápida al espejo muestra que no hay nadie detrás de mí. Estoy alucinando.
“Andrew”.
La voz es clara pero suave, casi un susurro. Cada sílaba emerge perfectamente formada. No veo nada en el espejo, siento la mano en mi hombro. La mano no tiene pulso.
“Andrew, estoy aquí, escúchame”.
Permanezco en silencio.
“No soy una alucinación. Estás muriendo y debemos hablar”.
Permanezco en silencio.
“Tu vida es una historia que no has leído. Habla conmigo”.
Algo así me pone tan... nervioso que casi comienzo a reír, y hablo a la presencia invisible. “¿Qué historia? ¿Vas a concederte el mérito de ser el arquitecto de mi miseria? ¿La némesis que me hizo sufrir por mi arte? Espera un momento. Incluso sin oxígeno en el cerebro espero algo más que eso”.
“Eso es precisamente lo que quiero decirte”.
“¿Qué?”
“Quiero decir que tu vida ha sido mi afición desde hace algo así como una década, y que ha llegado la hora de que decidas qué hacer. Escúchame”. La voz revela una ininterrumpida letanía de secretos, cosas que nunca he dicho a nadie, pequeñas y grandes frustraciones, minúsculos inconvenientes y grandes calamidades. Mi interlocutor, cuyo sexo no puedo distinguir, me habla de médicos despreocupados y carteros furiosos, y editores arrogantes e incontables demás seres que han hecho mi vida tan difícil. Me doy cuenta en algún momento de que la voz no se para a respirar.
“Y tú eres el responsable”.
“Hice lo que pude”.
“¿Por qué?”.
Ríe. Por primera vez estoy seguro de que la voz procede de una mujer “¿Conoces la historia de Job, Andrew?”
“Sí, claro. Dios se lo quitó todo, para probar a Satán que Job era un hombre recto. Espero que no vayas a clamar que eres el ángel del Señor”.
“Escúchame”. La voz permanece suave, pero hay una orden en ella. Mi boca se cierra sin que ello sea una decisión consciente. Una uña de su mano inmaculada agujerea mi piel. “Ahórrame tus chistes. No te elegí para que fueras mi bufón”.
No puedo preguntar lo obvio, pero de todas formas ella se anticipa. “Necesitaba saber cómo eras sin todo lo que define tu identidad. Si pudiera arrancarte el cerebro y ponerlo en un tarro para experimentar con él, lo haría. Tuve que cortar la vida alrededor de tu mente, tanto como pude, para ver como te las arreglabas con la pérdida. Tu vida ha sido una prueba, y la pasas... si quieres”.
De pronto puedo hablar de nuevo “¿Qué gano? Espero que sea una toalla. Me escuecen los ojos”
“La Eternidad”.
“Te dije que no quería hablar con un ángel”
“Lo dijiste. No soy un ángel”. Puedo oír una sonrisa en esa voz. “Déjame mostrarte...”.
Oigo el quejido del metal rompiéndose detrás de mí. Al principio pienso que estoy perdiendo mi visión periférica. Entonces me doy cuenta de que hay una oscuridad tangible detrás de la furgoneta. Una columna de algo parecido al humo. Flotando en su centro, veo a una mujer. Es alta pero delgada. Su cara cruzada por multitud de cicatrices. Su cabello... no es cabello, es una capa sobre otra de sombras móviles, como el granito desmenuzándose o la corteza pelándose. Sus brazos parecen normales, y reconozco la mano y la muñeca que se posaron en mi hombro, pero bajo ellos un segundo par de brazos sobresale por las aberturas de la túnica gris que lleva. Tienen motas negras, y me recuerdan un poco a algunas fotos que he visto, en las que los experimentadores dejaban carne cruda a la intemperie durante un año y fotografiaban los cambios.
Casi muero del susto, lo cual no es decir demasiado a estas alturas. He alucinado antes, y no veo ninguna de las pistas que me digan que mi cerebro está imaginando la escena. Me lleva un momento darme cuenta de que está colgando boca abajo en esa oscuridad. Siento los engranajes de mi cerebro ponerse a funcionar, como si algún proceso autónomo buscara todo lo que la palabra “oscuridad” significa para mí. Los recuerdos brillan y parpadean como las sombras alrededor de la mujer.
“Andrew” dice a través de sus labios enrejados. “Ves tus miedos en la oscuridad, ¿verdad?”. Observa mi casi imperceptible asentimiento con la cabeza. “Durante toda tu vida, durante toda la vida de cualquiera, estas cosas han vivido bajo tu piel. Ahora fluyen con tu propia vida. Aprende”
Uno de los brazos de sombras se enrosca a mi alrededor. Su extremo redondo se abre paso a través de lo que queda de la ventanilla del conductor y serpentea ante mí. Con un movimiento suave envuelve mi cabeza cubriendo completamente mis ojos. Por un instante sólo existe la más absoluta y completa nada. Incluso desaparecen los destellos retinales que se ven con los párpados cerrados. En algún sentido, la oscuridad está dentro de mis ojos. Ni siquiera puedo respirar.
Los flashes de mi memoria se hacen mucho más intensos. No hay ningún componente sensorial en ellos, sólo estados de la mente. Ira. Por el accidente. En el hospital. Hacia mis padres. Hacia los burócratas del gobierno. Hacia los jodidos médicos que no comprendieron lo que les dije. Miedo. Al rechazo. A perder mi mente como perdí las piernas. A no escribir nunca más. A envejecer así, y ser pobre y paralítico. Ambición y orgullo. Hacia mi próximo gran trabajo. Para demostrar a los médicos y los escépticos que estaban equivocados. Para demostrar a mis padres la locura de sus pocas esperanzas hacia mí. Todo entretejido con la depresión, el deseo de simplemente dejar atrás mi cuerpo. Me veo como un navío desbordado por pasiones oscuras, sin nada por lo que existir, llenando ese vacío con una larga lista de cosas hacia las que mostrar desprecio.
La vista vuelve. Nublada. Un poco de sangre se ha coagulado alrededor de mis ojos, y ahora mi visión periférica sí que se apaga por la falta de oxígeno. La muerte no puede estar muy lejos.
“¿Ves, Andrew? Te has separado tú mismo del tejido de la sociedad. Pero aún no sabes qué tejido ponerte encima, y tu ira no es suficiente. ¿Lo ves?” Asiento con la cabeza, o al menos lo intento. Mi cara comienza a amoratarse. “Déjame decirte lo que te espera”.
Al principio su historia parece irrelevante, algún tipo de pastiche de serie B. Habla de crecer en el Congo Belga, sintiendo en el corazón las voces de los dioses que los colonialistas buscaban destruir. Habla de expolio, de destrucción de tribus enteras, de esclavitud y humillación a manos de europeos llegados con el único propósito de enriquecerse. Habla de oír la voz de la noche en un ambicioso supervisor de colonias, para perderlo luego en su locura y autodestrucción. “¿Ves, Andrew? También hay otros que conocen el sufrimiento”.
Me cuenta la historia de paseos nocturnos y errantes por las orillas de los ríos, deseando oír una palabra de la luna o las sombras. Y una noche las sombras le hablaron. Un hombre pálido emergió de la oscuridad y le contó la letanía de sus pesares, ofreciéndole el poder de la venganza. “Ahora mira, Andrew”.
El brazo de sombras coge mi asiento y lo saca limpiamente de la furgoneta, arrancando de un tirón con el otro brazo de oscuridad lo que queda de puerta. Con un giro repentino, estoy otra vez boca arriba. La mujer gira hasta quedar enfrente de mí y se posa lentamente en el suelo. Mis pies pisan trozos de cristal cubiertos de sangre, y ella da un paso abandonando la columna de oscuridad, nos coge a mí y a mi asiento con una mano, y nos sacude un par de veces en el aire antes de posarme en el asfalto. Vomitaría si hubiera algo en mi estómago.
Se agacha para mirarme a los ojos, mientras torpemente intento desabrochar mi cinturón de seguridad. “Para” me dice, y me quedo inmóvil. No porque quiera, sino porque un músculo involuntario me detiene.
“Levántate.”
Contra mi voluntad, mis brazos se deshacen del cinturón y me empujan hasta erguirme. Me balanceo por un momento y luego, inevitablemente, caigo de bruces en los cristales a mis pies. Media docena de filos abren mi piel, uno a menos de un centímetro de mi ojo derecho. Un trozo se mete en mi boca, resbalando contra mis encías. Puedo sentir cómo el cristal rasca mis dientes.
“Ahora sueña. Andrew. Imagínate capaz de hacer lo que yo he hecho contigo. Recuerdas a tus enemigos, me aseguré de ello. ¿Puedes imaginarlos sufriendo como tú lo estás haciendo ahora y más? ¿aceptarás este don?”.
La última palabra me coge por sorpresa. ¿Don?. ¿Toda esta sangre y dolor son un don?. Pero una vez más mi cabeza empieza a funcionar. Pensaba que entendía cómo funcionaba el mundo. Me he burlado de los que no estaban de acuerdo conmigo. En el escritorio de mi casa tengo pilas de cartas de lectores hablando de desilusión y pérdida de fe por lo que yo he escrito. ¿No era suficiente para convencerme?
E imagino las torturas que me describe esa mujer. “Sí”. La palabra se derrama por el cristal clavado en mi boca. “Sí”.
Los brazos de sombras me dan la vuelta y me colocan boca arriba en el suelo. Ella abre su boca y muestra sus colmillos. No son como las prótesis de las películas de monstruos, estos son de verdad, serrados como los de un carnívoro y surgiendo orgánicamente de su mandíbula. Cuando se inclina hacia mi nuca, no siento su respiración golpeando mi cuello. Por un momento veo pequeños canales en los filos de los colmillos, moteados con diminutas manchas de sangre seca. Me maravillo ante su eficiencia...
Pensaba que sabía algo sobre el sufrimiento, pero ésta es la agonía más aguda y agotadora que he sentido nunca. Las heridas son pequeñas y sé que no hay grandes terminaciones nerviosas cerca de la zona, pero de todas formas es como fuego barriendo mi cuerpo de un lado a otro
Casi a la vez, hay placer. No un placer orgásmico, no hay ningún componente fisiológico en él, solo una sensación de plenitud y certeza. Oigo a la mujer hablar en mi cabeza “Ésta es tu labor como presa. Recuerda lo que abandonas. Nunca más serás ganado”. Mi pulso se vuelve errabundo, débil. Se detiene. Clínicamente, estoy muerto. Mis ojos siguen viendo, pero de forma borrosa. Pronto dejaran de hacerlo. No más oxígeno en la sangre. No más sangre. Hay tranquilidad en mi cuerpo.
Mis ojos se nublan, así que no veo a la mujer inclinarse sobre mí. La oigo morder algo. Aprieta su muñeca fría contra mi boca. Su sangre, densa y lenta, fluye a través de mis labios inmóviles. El dolor vuelve, una especie de shock eléctrico que surge de mi garganta. He pasado diez años sin sentir ninguna sensación real por debajo de mis caderas. Ahora, mientras el shock las sacude, puedo sentirlas de nuevo. Siento el contacto del suelo, y los pantalones rozando el pelo de mis piernas. Algo que no es la vida revuelve mi cuerpo.
Mis ojos se abren. La mujer me sonríe. “Éste sólo era el primer paso”.
Hoy:
Como ves, no eres el primero que sufre esta pérdida. Sí, estoy seguro de que dolor es agudo donde una vez estuvieron tu familia, tu trabajo, o tu pertenencia a la comunidad. Yo también sé lo que es eso.
Hay una manera de arreglarlo, si quieres. ¿Estás preparado para convertirte en un verdadero depredador, en vez de ser una presa con delusions de grandeur?
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Grell Sutcliff
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MensajeTema: Re: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:09 pm

Capítulo uno: Un corredor sin espejos



Y a menudo, para conseguir nuestro daño
Los instrumentos de las Tinieblas nos dicen verdades
Nos conquistan con nimiedades honradas
Para traicionarnos con consecuencias más graves.

— William Shakespeare, Macbeth

La primera lección: El comienzo

Esta noche es fría, aunque ninguno de los miembros de la manada esté dispuesto a admitirlo. Las tormentas de invierno asolan el Pacífico Norte subiendo por el Río Columbia, portando un aguanieve cortante como un cuchillo. El viento no ha bajado de los cuarenta kilómetros por hora desde la puesta del sol. A veces las ráfagas se mueven tan rápido como los coches en la autopista. Los miembros de la manada siente algo en el aire, y sin llegar a hablar entre ellos, están de acuerdo en que deben ser especialmente cuidadosos para demostrar que comprenden su condición. Sólo dos de los nuevos reclutas poseen cierta sensibilidad premonitoria, pero con eso basta. La Vaulderie les transmite retazos de un encuentro inminente con alguien que representa al mentor, el juez, el maestro y el policía de sus hermanos.
Así, calculando sus movimientos y ademanes, ascienden al punto de encuentro, el tejado de un edificio municipal de oficinas todavía en obras. Nadie porta una capa extra de ropa aislante. Druitt monta un gran espectáculo descubriendo su pecho desnudo antes de mostrarse en los andamios colgando de una sola mano. Para los demás, las camisetas y las chaquetas abiertas bastan. Sus acciones hablan por si mismas a su ductus, “Sí, comprendemos que el recuerdo del frío ya no tiene importancia. Sabemos cómo usar un poco de sangre de nuestras venas y mantenernos calientes. Míralo tú mismo: sabemos que la humanidad yace a nuestros pies, mientras nos levantamos por encima”.
Andrew observa su ascensión con cierto placer. Recuerda cuánto tiempo costó que calaran algunas lecciones. Si la lluvia amainara, podría llegar a ver el edificio del Banco de América y las marcas chamuscadas donde Leo vio la ultima caída del sol. Leo nunca pilló muy bien los conceptos básicos. Su ejemplo estimuló a los demás, o simplemente les asustó. Andrew no cree que tenga que destruir a otro miembro de esta manada en lo que queda de instrucción. Puede sentir a Demba cerca. No está complacida con esta progenie, pero al fin y al cabo nunca lo está. No detecta ninguna pequeña concentración de sombras, indicando un ataque inminente. Espera que sus estudiantes salgan con bien de esta noche.
Poco a poco, los siete pupilos de Andrew se sientan o se tiran en el del tejado alquitranado. A través del Vinculum puede sentir su miedo y nerviosismo. Se sorprende de la previsión que muestran Ming y el Otro Filo, y les felicita. “Lo estáis haciendo bien. Por supuesto, eso no basta. Si realmente pensabais que era una trampa, deberíais haberos mantenido al margen. Pero vuestra preocupación es una buena señal. Probablemente, aquéllos de vosotros que sobreviváis sabréis cuidar de vosotros mismos, y de los demás “. Hace una pausa. Ninguno de los novatos puede sentirlo, pero Andrew oye los susurros en la sombra y se apresura.
“Hoy hay noche teórica”. La manada gruñe al unísono. “No soy yo quien dará la clase. Esta noche escucharéis a la mujer que, una vez hace tiempo, me enseñó todo lo que sé “. Hace una reverencia ligeramente teatral, y Demba se forma desde las sombras de la chaqueta del Ductus. No sonríe a los estudiantes. En éstos cesa de inmediato todo pequeño movimiento, tic nervioso o hábito inconsciente. Su apariencia real esta completamente oculta: Esta noche se alza como una estatua esculpida en sombra, sin ningún tipo de signos faciales, excepto los larguísimos y afilados colmillos. No tiene una boca que los estudiantes puedan ver, pero sus palabras viajan por el aire, más que formarse directamente en sus cabezas.
“Buenas Noches, jóvenes Guardianes. Esto es una lección y una prueba, todo en uno. Comencemos”.

Toda la verdad

Primero, os diré la verdad fundamental. La clave para comprenderlo todo sobre la condición vampírica. Ésta es: Nunca podremos saber la verdad.
Sabéis que toda prueba puede ser falseada. Algunos de los que estáis aquí podéis crear obras de arte tan perfectas que ningún crítico que respire pueda distinguirlas de un trabajo auténtico. Sabéis que el dinero puede comprar muchas cosas, que la persuasión y la intimidación os pueden dar el resto, y que ninguna criatura humana puede aspirar a lo que vosotros y los de vuestra estirpe podéis hacer.
Sabéis que el ganado trata desesperadamente de engañarse a sí mismo y a los demás sobre nosotros. Os habéis beneficiado de esta negación voluntaria, y debéis daros cuenta de que otros Cainitas también lo hacen. Sabéis que muchas realidades importantes nunca aparecen en ningún documento o registro que podáis examinar.
Más aún. Sabéis que la voluntad y los recuerdos distan mucho de ser algo completamente fiable. La mayoría de los que estáis aquí podéis forzar a un mortal a hacer algo y que nunca se dé cuenta de que, durante ese momento, era vuestra herramienta directa. Algunos de vosotros estáis aprendiendo el arte del carisma, haciendo que los demás os amen tan solo por el poder de vuestra sangre. Sin duda habréis observado que vuestro Ductus y otros Cainitas más viejos pueden hacer mucho más que los pocos trucos que habéis aprendido hasta ahora.
¿Dónde esta la verdad en todo? Los recuerdos de cualquier ser pueden cambiarse. Todos los registros pueden ajustarse, crearse o eliminarse. No hay absolutamente nada con lo que podáis contar. Todo, dentro y fuera de vosotros, podría ser falso, quizá creado deliberadamente, quizá el efecto secundario e involuntario de algún plan que no os incumbe, quizá incluso el resultado de una psicosis fortuita. Ninguno de vosotros se ha encontrado todavía con un antiguo auténticamente trastornado, ¿no? Sólo esperad hasta la próxima Palla Grande. Hasta entonces, cultivad la paranoia.
Por el momento, asumid que existís. No os doy mi palabra de que esta vez no haya jugado con vuestras percepciones. ¿Qué bien haría eso? Ninguno de vosotros puede decir si estoy mintiendo o no. Teniendo esto en cuenta, simplemente afirmaré que sois Cainitas como yo. De hecho somos algo así como un cuerpo andante que se alimenta de la sangre de los vivos. Ardemos a la luz del sol, nuestra progenie se debilita con cada generación. No somos parte del mundo natural. No tenemos sentido en términos científicos, y la ciencia no es una tontería, sin importar lo que os dirían algunos imbéciles. La ciencia explica muchas partes del mundo, y el hecho de que no pueda explicarnos a nosotros es tan solo un signo más de nuestra alienación de la naturaleza.
Quizá vuelva sobre ese punto más tarde. Por ahora recordad esto: El hecho de que seáis lo que sois, aquí y ahora, no significa que las historias que nos contamos unos a otros sobre nuestro origen sean ciertas. Individualmente, antes y después de vuestra muerte, cada uno de vosotros se ha mentido a sí mismo y a los demás sobre cómo llegó a ser lo que es. ¿Creéis que cesamos de mentir con la edad? No penséis que nuestras observaciones y deducciones se vuelven infalibles. Cuando hablamos de nuestro pasado común, contamos historias. Tal y como debéis distinguir entre lo que parecen hechos de lo que puedan ser pruebas del caso, debéis distinguir los hechos reales de las explicaciones ofrecidas sobre éstos.

Orígenes en la tierra

Muchos Cainitas, crean o no en el mito común sobre nuestro origen, lo describen como un cuento Cristiano. “Adán y Eva tuvieron dos hijos”, cuenta la historia, “Llamados Caín y Abel. Abel era un pastor, y Caín un granjero. Cada uno ofreció lo mejor de su cosecha como sacrificio. Dios aceptó el sacrificio de carne de Abel, pero rechazó el sacrificio de Caín en fruta y grano. Caín mató a su hermano. Dios maldijo a Caín con el vampirismo. Todos los Cainitas descienden de Caín”. Algunas versiones embellecen el relato con detalles de los pasos por los que nuestro padre oscuro, Caín, rechazó el perdón de Dios, aprendió secretos de Lilith o, de alguna otra forma, salió adelante como un héroe del folklore campbelliano. La primera versión basta para nuestro propósito.
En primer lugar, tengo razones para sospechar que una mano editorial bastante reciente ha trabajado en el cuento de siempre. La “e” final en Caine (N. del T.: En inglés, Caín es conocido por los vástagos como Caine.pese a que su nombre correcto, el que le darían los mortales ingleses, es “Cain”) no tiene sentido en ninguno de los lenguajes antiguos de Oriente Medio, lugar donde presumiblemente se originó el relato, y todo apunta a un angloparlante que tampoco es que fuera muy cuidadoso con su ortografía. Dado que somos un grupo de orgullosos y presumidos, no me sorprendería descubrir que el desconocido editor simplemente quiso sugerir que esta era la forma correcta para el nombre de nuestro padre, opuesta a la versión de los ignorantes mortales.
Aparte del nombre, a esta historia la rodea un marco sospechosamente bien cuidado. La conexión con Adán y Eva no es realmente necesaria en un sentido fundamental para el relato, y algunos estudiosos de nuestro clan afirman que algunas formas tempranas de la leyenda no mencionan para nada las figuras hebreas. El Dios que maldice a Caín no tiene por qué ser Dios, en el sentido moderno que le daría a la palabra un cristiano o un judío actual, y puede que ni siquiera en el sentido que le daría un babilónico o un mesopotámico hace siglos. El Dios de esta historia es una fuerza poderosa apaciguada a través del sacrificio, con el poder de infringir la maldición de la no-muerte. Eso es todo. El resto son añadidos.
Creo que la historia contiene una verdad importante, que intentaré resumir para vosotros.
Caín y Abel representan, respectivamente, la sociedad del Paleolítico, o Antigua Edad de Piedra y el Neolítico, o Nueva Edad de Piedra. Antes de aprender a cazar, los ancestros de la humanidad se reunían y buscaban comida. Durante un larguísimo periodo de tiempo, las grandes bestias devoraban a los humanos al menos tan a menudo como a otras criaturas. Antes de que valientes guerreros cazaran a estas bestias, las temerosas presas humanas se agrupaban y esperaban mantener a los depredadores lo suficientemente alejados. Aquí es donde se usaron las primeras armas, no para agredir, sino para defenderse. Caín es acertadamente el hermano mayor, el símbolo de aquel tiempo de existencia pasiva, pacífica y temerosa. Abel, el hermano menor, simboliza el movimiento hacia la conquista y el dominio.
Os decía al principio que no todas las verdades pueden ser conocidas. Creo que los “Cainitas”, a falta de una palabra mejor, merodeaban en la noche sin estrellas antes que cualquier civilización humana conocida, y de hecho antes que la humanidad. Quizá la especie dominante de cualquier época dada recibe el poder de la no-muerte, o quizá este poder se muestra de alguna otra forma. Sea como sea, creo que tiene sentido decir que los depredadores que Caín y su compañero temían no eran tan solo bestias salvajes, sino criaturas como nosotros, al menos en algunos casos. Quizá aquellos primitivos Cainitas eran humanos, quizá pertenecían a otras especies homínidas, o quizá eran otra cosa. Abel el cazador no sólo luchaba contra animales, luchaba contra los demonios de la noche.
El ejemplo de Caín muestra que no se debe subestimar al ganado. Se levantó y dominó primero a su propio hermano, y luego a los poderes de la oscuridad. Éstos podrían haber forzado la no-muerte sobre él, pero quizá el mismo Caín les obligó a que se la concedieran, destruyéndolos tras ello. El hecho de que no quede rastro de ellos excepto implícitamente, en historias como esta, muestra la magnitud de su victoria.
Fueran lo que fueran los “Cainitas” antes que él, no han dejado linaje alguno que pudiéramos detectar. Todos somos chiquillos de Caín. Por esto veneramos al que algunos de vosotros llamáis “el granjero homicida”. No por su agricultura, sino por la perfección con la que se convirtió en lo que antes había temido y odiado.
Caín es ganado convertido en algo más grande, victorioso ante toda oposición. Él es por lo tanto nuestro ideal, nuestro ideal platónico si lo deseáis. Aquél en cuyo nombre nos volvemos nuestros propios enemigos.

La diosa

Antes de empezar, dejadme hacer una concreción sobre algunas suposiciones. Los signos más antiguos de culto humano de los que tengo noticia implicaban la adoración a una gran diosa devoradora. Ciertamente los hombres, durante la historia y antes, han buscado hacer que el poder de las mujeres parezca algo maligno y antinatural. De todas formas, esto no tiene por qué ser toda la historia. Quizá Caín fuera el primer “vampiro” varón, o al menos la progenie de quien consiguió transformarse eran mujeres. Cuando la población de todos los continentes comparte la imaginería de una mujer envuelta en oscuridad, que debe ser aplacada con sangre además de otras ofrendas y que fascina a todos a su alrededor, podríamos estar perfectamente ante una ventana hacia el pasado real.

Antes del diluvio

Si os gusta oír historias de hadas, podéis buscar a los Nodistas de nuestra secta. Con gusto parlotearan sobre la Primera Ciudad y la Segunda Ciudad, y quien sabe qué más, con historias sobre este hermano y esta hermana y aquel otro sobrino. No tengo paciencia para esas cosas en absoluto, a no ser que quiera entretenerme en una noche aburrida. Podéis llegar a estar de acuerdo o no. Dejad que los liantes os den sus versiones y sacad vuestras propias conclusiones.
Sea como sea, puedo discutir algunos hechos. En tanto que todo lo que os digo es cierto, lo que os digo sobre el mundo físico también lo es. Id y verlo, id y hablad con otros que lo han visto. Es más fácil descubrir el engaño con las rocas que con el alma.
La misma palabra “Antediluviano” presume hechos sin evidencia, como diría un abogado. Más aún, presume que los hechos son falsos. ¿Quién estaba presente en este diluvio universal? Ningún dios o espíritu cubrió el mundo de agua durante la existencia de la humanidad, eliminando a todos menos a algunos supervivientes escogidos. Los diluvios barrieron varias partes del mundo, con inundaciones rápidas y graduales. Pero el término “Antediluviano” implica ser un extraño superviviente al desastre que acabó con casi todos los demás seres de la tierra, y según lo que pueden decir la ciencia y la investigación, esto es simplemente hubris. Usad este término para referiros tan solo al legado más antiguo de Caín y aquéllos de la menor generación (o generaciones), y os evitareis decepciones por acatar los mitos.
Las primeras referencias a los Cainitas en la historia nos los presentan muy similares a como son ahora. Los mismos clanes, aparte de un puñado de extraños experimentos que se volvieron contra sus creadores o posibles manipuladores. Aquí vemos de nuevo la lección de Caín. No subestiméis al ganado. Y si el ganado puede conseguir tanto, ¿cuánto más podemos conseguir nosotros?. Conozco casos de algunos Cainitas todavía activos que recuerdan personalmente hechos de épocas precristianas, pero también tenemos vagas nociones de documentos, y evidencia física, y una lista sorprendentemente exacta de Cainitas cuyos Sires tienen milenios de antigüedad.
Todo lo que sea diferente sobre los Cainitas, por ejemplo los independientes a los linajes de clan, es convenientemente quitado del medio antes de que esté disponible la primera prueba. Podéis creer que realmente Caín y su progenie fundaron la ciudad de Enoch, si queréis. No puedo probar que estéis equivocados, sólo señalo que vosotros tampoco tenéis ninguna prueba objetiva de ello. La literatura nodista es exactamente tan útil como cualquier otro libro sagrado, lo cual quiere decir que es completamente inútil para todo lo que no sea descubrir lo que los sacerdotes quieren que pienses y hagas.
Sospecho que si pudiéramos echar un vistazo al pasado, descubriríamos que antes de Caín existían algún tipo de clanes. Los dones específicos de cada linaje cambian de tanto en tanto, con la aparición de líneas de sangre, lo que se ajusta exactamente a la evolución darwiniana, pese a que siendo criaturas sobrenaturales no tenemos nada de “natural”. Un apunte de aviso: los sabios de nuestra estirpe conocen 13 clanes, más o menos, dependiendo con qué criterio separemos “clanes” de “líneas de sangre”. Sin tener en cuenta el misticismo o la numerología, no veo razones concluyentes para creer que conocemos a todos los Antediluvianos y su progenie. No creáis que sabéis sin duda quién más se levanta cuando el sol se pone.
En cualquier caso, aquí estamos, y allí estuvimos. Los primeros asentamientos humanos se encontraban en el sur y sudoeste de Asia. Incluso si rechazamos la idea de que Enoch realmente existiera, las investigaciones arqueológicas apuntan a fundamentos de verdades más complejas subyacentes a la mitología.
Catal Huyuk supera a cualquier otra ciudad humana conocida. Sus restos están en una meseta del interior de Turquía, en un área ahora estéril, pero fértil por aquel entonces. Alrededor del 6.500 a. De C. ya era una ciudad floreciente, con más de 6.000 habitantes permanentes. Alrededor del 5.600 a. De C. la antigua ciudad fue abandonada por un nuevo emplazamiento al oeste, y hacia el 4.900 a. De C. toda la población abandonó la zona a la vez. Los arqueólogos humanos discuten las razones de estos comportamientos. Catal Huyuk concentraba rutas comerciales que se extendían cientos de kilómetros en todas direcciones.
Extrañamente, la ciudad no tenía calles. Los edificios se apiñaban unos contra otros, con aperturas en los tejados para permitir a la gente salir de sus casas. El tráfico se movía por encima de los tejados, presumiblemente con la ayuda de puentes, escaleras o rampas para conectarlos con las colinas de alrededor. La ciudad evolucionaba alrededor de la obsidiana y la diosa volcánica que la producía. Los leopardos, que incluso hoy en día cazan ferozmente a la humanidad y sus parientes primates, servían a esa diosa. Envuelta en una oscuridad ciclópea, invocaba el calor destructor que a cambio daba el precioso cristal negro. Sus devotos en Catal Huyuk comerciaban con él para conseguir todos los lujos y paliar las necesidades de productos que su propia gente no podía producir, expandiendo este fruto de la tierra hacia lugares remotos, y con él la religión de la diosa.
¿No os suena nada de esto? ¿Cuando oís esta historia no pensáis en el poder que se mueve dentro de vosotros, y os lo imagináis moviéndose por el escenario de la Primera Ciudad? ¿No podéis imaginar al Sire más lejano del Sire de vuestro Sire alcanzando la tierra, por su mano o dando vida a las sombras, reclamando sacrificios de las cámaras llenas de vida bajo él? ¿No os muestra vuestra mente individuos de tal poder que el ganado no pudo sino representar en objetos y personificar como fuerzas de la naturaleza? ¿No podéis imaginar a los adoradores humanos desparramándose en los inicios de un terrible conflicto entre damas y señores cainitas? ¿Los mortales escabulléndose para establecer un nuevo asentamiento mientras el viejo se viene abajo cubierto por la sangre y la furia descontrolada?
Esta es nuestra Enoch, el eco de nuestro presente en el pasado recordándonos nuestro legado, y debería ser suficiente para vosotros, al menos por ahora.
El viento muere, y el aguanieve se apila en montones en todos los lugares posibles. En la calma, la temperatura sube ligeramente y vuelve a caer. El granizo y la nieve se funden en sólidas masas de hielo.
El cambio no afecta el equilibrio de Demba. Sus pies de sombras no dejan marcas en el tejado. Su garganta envuelta en oscuridad no emite ningún temblor ni tartamudeo que altere su discurso. Druitt está deseando no haber sido tan melodramático en la subida, y usa su vitae para calentarse y hacer desaparecer la escarcha de sus dedos y nalgas. Los demás no es que se amontonen para darse calor, pero se esfuerzan en evitar movimientos innecesarios o quedar expuestos a las rachas de aire frío.
Demba hace una pequeña pausa. Su cara se mantiene vacía. El grupo oyó un breve sonido de aire aspirado, aire moviéndose por algún conducto que no suena para nada a una nariz humana. “Es más tarde de lo que creía. Un tema más y terminaré por esta noche”.

Orígenes en la oscuridad

Además de los hechos históricos, se pueden apreciar principios recurrentes e intemporales. Somos el clan de la oscuridad suprema, y podéis buscar nuestro origen en cada sombra. Los miedos incrustados en la conciencia y cultura humanas nos alimentan, dándonos debilidades que explotar. Lo que podríais llamar “influencia” en la jerga de negocios moderna.
“La emoción más antigua y fuerte es el miedo. Y el miedo más antiguo y fuerte es el miedo a lo desconocido”. Esto lo dijo un escritor americano, Lovecraft, hace alrededor de ochenta años. Lovecraft mostró la peculiar ceguera de su tiempo, cuando se pensaba que identificar algo como enraizado en el miedo significaba descartar su existencia real. Os diré algo que ya deberíais saber: el ganado hace bien en temernos. Cuando aparecéis desde las sombras que obedecen vuestras ordenes, demostrando la habilidad de hacer pedazos un cuerpo mortal o destrozar una mente humana, no sólo actuáis con vuestra propia fuerza, sino que contáis con la herencia de incontables milenios, ofrecida por aquéllos que han sido como nosotros.
A través de la historia, y antes, los dioses de la noche han reclamado sangre y carne a la humanidad. Esos son nuestros Sires. Sois Artemis, sois Ahriman. Sois la diosa del volcán de Catal Huyuk y Tezcatlipoca, el dios azteca del espejo de humo. Parecéis escépticos. Pensad, estudiantes. ¿Unas tinieblas tan densas que oscurecen el sol, manejadas por aquél que requiere más sangre que cualquier otro dios excepto el mismo astro rey? Debería sonaros familiar. Sois Inguma, el espíritu vasco que encanta Iberia y estrangula a sus inocentes víctimas en la noche. Sois Hina, la diosa polinésica que vigila el inframundo y enseña pericias.
Sois la oscuridad personificada. Eso fueron vuestros Sires desde el principio de los tiempos. Buscad la oscuridad en la historia y allí nos encontrareis.
De pronto, la forma de Demba se colapsa. Su sombra revolotea desde el tejado, dejando a Andrew y su manada a solas.

Qué clase de criatura

Los Cainitas no suelen practicar el sexo Tras unos pocos siglos la mayoría de las características físicas y psicológicas asociadas con la distinción de género desaparecen. Los Cainitas Antiguos a menudo dejan de preocuparse por estas cuestiones. Sin embargo, alguien que quiera hablar de un Antediluviano deberá usar algún pronombre.
El uso que hace la Camarilla normalmente se basa en los géneros que la tradición asigna. Masculino para Brujah y Tremere, femenino para Gangrel y así sucesivamente. Muchos instructores del Sabbat fomentan entre sus estudiantes que se arranque la humanidad implícita de los Antediluvianos, y desaprueban la utilización de nombres tradicionales, como “Ennoia” en lugar de “el Antediluviano Gangrel”. Por esto la mayoría de los sacerdotes Lasombra indican que el mejor pronombre que se puede usar al hablar de un Antediluviano es simplemente “eso”. Algunos Lasombra y Tzimisce nunca nombran al clan al hablar de su Antediluviano, prefiriendo títulos como “el Rey de las Sombras” o “el Más Anciano”.

La segunda lección: antigüedad

Lo peor de la tormenta ya ha pasado, dejando un rastro de vientos lo bastante fríos como para mantener el hielo sólido. La manada de Andrew pasa dos noches buscando y alimentándose de motoristas perdidos. Andrew lo convierte en un juego de entrenamiento, con el objetivo de cometer las máximas carnicerías sin dejar pistas ni residuos para la policía. Ming muestra la chispa más creativa, utilizando inteligentemente sábanas de oscuridad temporal para recoger todos los restos tras destripar a sus víctimas.
La tercera noche Andrew se mueve hasta despertarse en el refugio comunal de la manada. Una señal inconsciente le dice que debe mantener unido al grupo. Se asegura de que los neonatos discuten la lección de Demba y los temas relacionados, deben prepararse para responder las preguntas del esbirro del Obispo en el próximo Festival de los Muertos. No le sorprende encontrar más razones mientras se sienta en el suelo del viejo hotel.
Un pequeño Cainita se sienta junto a la puerta. Viste un traje marrón y lleva unas gafas con cristales ligeramente tintados. Su piel es morena. Andrew le reconoce por su reputación y adopta una actitud formal. “Bienvenido a nuestro refugio, señor. Espero que hayáis tenido un viaje agradable y que Su Excelencia el Arzobispo no necesite de vuestros servicios esta noche”. El pequeño Cainita es uno de los Paladines del Arzobispo, escolano y a la vez experto torturador.
El Paladín mueve los labios en una ruda aproximación a una sonrisa. “Gracias, lord. Si, tuve un buen viaje, y no, no me necesitará. Demba nos comentó algo ayer sobre su esfuerzo educativo. Habría vuelto para continuar la clase, pero otros asuntos necesitaban de su atención. Yo me ofrecí para ayudar “.
Andrew no dice lo que piensa mientras despierta a la manada, les presenta al Paladín y acondiciona el refugio para una lección teórica. ¿Demba seguirá existiendo? ¿Hay algún tipo de invasión por parte de un enemigo creíble? Andrew sabe que probablemente no lo sabrá nunca e intenta calmarse a sí mismo, mientras el Paladín empieza la lección.


El antediluviano

Sed cuidadosos. No dejéis que el don del escepticismo degenere en la perdición de una duda necia. El hecho de que un elemento en una historia sea falso o no esté probado no garantiza que podamos rechazar el resto. Os recuerdo esto antes de empezar porque os hablo de hechos que a menudo viajan en compañía de mentiras.
Sin preocuparnos por la veracidad o falsedad del mito nodista, los antediluvianos existen realmente. De hecho, al menos trece progenitores cainitas, cada uno responsable de uno de los clanes mayoritarios, siguen infestando la tierra, o lo hicieron en el pasado. Bien pudieron haber más, cuya progenie falló o que fueron olvidados por diversas razones. Creo personalmente que se adaptaron bien a la era cristiana e incluso en la actualidad hay más vivos que muertos. Comprender a un Antediluviano supone la mayoría de veces comprender mucho sobre su clan.
El Antediluviano Lasombra era ciertamente real. Murió hace tan solo unos siglos, y tenemos referencias incluso de gente que lo ha visto, ha hablado con él y se ha refugiado junto a él en las noches modernas. Sus orígenes influyen substancialmente en nuestra naturaleza.
El Antediluviano vivió originariamente en algún lugar del Mediterráneo occidental. Hubo un tiempo en el que Sicilia era su refugio favorito, por razones que explicaré en su momento. Pudo haber nacido y vivido allí, o puede ser por cualquier otra razón. Yo prefiero Malta. Tiene algunos templos realmente antiguos construidos con piedra negra y artefactos de obsidiana, y bastantes cuevas con leyendas sobre monstruos. Me complace pensar en Calipso como un intento mortal de dar explicación a un taumaturgo de nuestro clan. Otros historiadores Lasombra apuntan a Córcega, Cerdeña o las Baleares. En realidad, no hay forma de saberlo con precisión. Es sólo una manera de justificar investigaciones y debates más complejos.
Sin embargo, también tenemos hechos sólidos al alcance. El primero es que nuestro fundador fue originario en vida de algún lugar de la región mediterránea. Sin duda alguna, los Lasombra más antiguos se extendieron por el mundo desde esa zona a través de los milenios. El segundo es que vino específicamente del Mediterráneo occidental. Siempre hablaba de las civilizaciones del Mediterráneo oriental como algo extranjero. Objetivos, más que hogares. El tercero es que era una criatura del mar, quizá habitante de una isla, o quizá residente en alguna comunidad de la costa.
Esos no son sólo hechos históricos, sino que vibran dentro de vosotros. Debéis de haber sentido esa extraña fascinación por levantaros a ver la puesta del sol, sin sentir una necesidad similar por ver el comienzo del amanecer. También puede que conozcáis el impulso de pasar tiempo en el agua, junto a ella y bajo ella, incluso si nunca en la vida os preocupasteis por eso. Todo eso es parte de vuestra herencia, tanto como vuestro poder sobre las sombras. Debo decir que sois parte de mi campo de estudio, tal y como yo mismo lo soy.
Una excelente razón para dudar del mito nodista es que la progenie de Caín propuesta no encaja muy bien con los Antediluvianos existentes. ¿Quién podría haber sido un Sire apropiado para el Antediluviano Lasombra? Ninguno de los tres se ajusta demasiado bien. Sirven para el propósito de los clanes de la Camarilla, pero en la historia hay más actores aparte de los siete patéticos. En cualquier caso, algún Cainita abrazo a nuestro fundador, y él decidió construir su refugio en las sombras. Las especulaciones de los escolanos sobre las motivaciones y naturaleza del Sire chocan entre sí. Generalmente (aunque no siempre) aceptamos que los Antediluvianos no se transmutaron por si mismos en Cainitas. Pero, francamente, del Sire de nuestro Antediluviano no podemos saber nada.

La gente del mar

Nuestro clan tiene una larga herencia de liderazgo en un sentido muy puro y primitivo. No nos ensuciamos las manos por los pequeños detalles, nosotros tomamos el mando y dirigimos. En la antigüedad, podéis encontrarnos liderando a los piratas. Creo que Demba os habló sobre Catal Huyuk, pero a veces tiene un interés desproporcionado por los asentamientos. Viene de su historia personal. Me gustaría hablaros de la gente nómada. A lo largo de la historia encontramos muy pronto trazas de grandes saqueadores.
En el segundo milenio antes de Cristo, las llamadas “Gentes del Mar” aterrorizaron a todos los asentamientos de las costas mediterráneas. Incluso los Hyksos gobernaron Egipto durante dos dinastías seguidas. Por un tiempo, las Gentes del Mar dominaron todo el comercio en el Mediterráneo. Nadie navegaba sin pagarles tributo o enfrentarse a la destrucción. De hecho, en el cambio de milenio, las Gentes del Mar tuvieron un papel fundamental en el fin de las civilizaciones de la Edad de Bronce, dando paso a una era que la mayoría de los historiadores relacionados con la vida lejos del mar gustan de llamar “edad oscura”. Una era de tinieblas. ¿Necesito explicar más este punto?
¿Disculpe? Sí señor, está en lo cierto. Lord Emory, deseo destacar a vuestro estudiante Druitt por su atención a los detalles. De hecho, si algo hay que señalar en todo fenómeno histórico es la prueba de la importancia para nuestra estirpe. Déjenme citar algunos ejemplos concretos. De una crónica egipcia sobre la ejecución de una banda de piratas de la Gente del Mar, capturados en el Delta del Nilo. “Mientras el fuego se alzaba, todos los prisioneros clamaban a varios dioses. Algunos llamaban a dioses de nuestra tierra, ofreciendo incluso plegarias a Anubis de la forma más correcta. La mayoría clamaban al poder de la oscuridad que llamaban Laza Omri Baras, que los sacerdotes dijeron que significaba “El Dios del Río de Tinieblas”. Pero este dios no atendió a sus súplicas y todos murieron.” Otro indicio, de un capitán de navío que fue el único de su tripulación en escapar de una masacre durante el viaje de Tebas a Atenas, dio el nombre del dios en cuestión como “Lau-Som-Bheu”, lo cual es un proto-indoeuropeo bastante correcto que significaría “recibiendo riqueza conjunta del conocimiento” o “recibiendo riqueza conjunta de la dominación”.
Podría daros más ejemplos, pero éstos deberían bastar. El nombre de nuestro Antediluviano se formaba en los labios de aquellos asaltadores que deseaban invocar un poder de potencia y autoridad. Quizá estos hechos no constituyan pruebas en un sentido académico, pero esto tampoco es una Universidad. No seréis calificados por fallar en dominar detalles concretos, sólo destruidos en cualquier momento por la búsqueda de conocimientos. Una búsqueda que podría haberos salvado si os hubierais preocupado un poco más en comprender globalmente vuestra herencia.

La Primera Dispersión

En el año 1627 a. De C. el volcán de la isla de Tera entró en erupción. Escolanos imprudentes tratan de relacionar este hecho con todo lo que se les ocurre, desde el Éxodo a la caída de la Atlántida, pero fue tan solo lo que fue, una gran erupción que escupió polvo y cenizas por todo el mundo conocido. El mar se recuperó bastante rápido, pero muchos refugios costeros sufrieron. Al comienzo de la erupción, algo así como un tercio de nuestro clan decidió buscar mejor suerte y alimento en otra parte.
Durante esta época el Antediluviano hizo uno de sus habituales viajes, volviendo siglos después con su chiquillo Montano, cuyo nombre se relaciona con la necedad del honor. En otra ocasión os daré más detalles sobre eso. No viajó solo, y podemos establecer una relación sólida entre la dispersión a causa de Tera y la aparición de Matusalenes Lasombra en Africa y el interior de Asia. El asunto de la presencia Lasombra en el Nuevo Mundo antes de 1492 es un poco más complejo y nos ocuparemos de ello más tarde. Baste decir por ahora que, en esta época, Lasombra de la cuarta y quinta generación se establecieron por todo el mundo, aunque no en gran número.
Veo una pregunta... ah, sí. Sí, ciertamente, un mundo lleno de cielos en tinieblas es un buen mundo para nosotros, pero un mundo en el cual nuestra fuente de alimentación disminuye y está a la defensiva no lo es. Las víctimas mortales durante la erupción fueron la causa de la dispersión.

Parásitos y plagas

No daré muchos detalles sobre la relación que tuvo el clan con los piratas durante los siglos de dominio griego tras la edad oscura. Para empezar, un pirata para un hombre es un héroe para otro hombre. La línea entre soldado y pirata es la línea entre vosotros y yo. Los gobiernos descentralizados de la época favorecieron las oportunidades y... Un momento. Debo hacer una aclaración.
Los Cainitas condenados por su conciencia, la herencia más lamentable de sus días mortales, despotrican a veces contra nosotros llamándonos una raza de parásitos. No lo somos, por supuesto. Somos depredadores. Somos también una enfermedad sobre la humanidad, en un sentido casi literal. Pensad en la extensión de una plaga. Aparece, se extiende por la zona, mata a los más débiles y se apaga hasta la inactividad. Ésta es la forma en la que actúan los guerreros y saqueadores humanos. Aparecen, reúnen todo el botín aprovechable y esperan hasta que llegue más botín. Nosotros hacemos lo mismo, y actuamos de una forma más móvil que la Camarilla, con su gusto por esconderse. La piratería es parte del legado de nuestro clan, y también una forma notablemente sensata de existencia para los Cainitas.
Los epidemiólogos mortales se refieren a la humanidad y otras especies como un modo de que la enfermedad cree más enfermos. En nuestro caso se aplica lo mismo. La humanidad es una forma para los Cainitas de crear más Cainitas, o simplemente de alimentarse bien.
Fijaos que este punto de vista descarta inmediatamente la concepción común y errónea de que la historia de la humanidad como tal está dirigida por nuestros deseos. No lo está y no necesita estarlo. El ganado elige. Nosotros también. Los hechos que favorecen nuestra alimentación y reproducción continua se mantienen en el tiempo. Los hechos que hacen nuestra existencia más dura no lo hacen, porque en esas ocasiones nos preocupamos de quitar del medio a los responsables del problema. No emprendemos muchos progresos porque no los necesitamos, más allá de que la evolución debe esperar a que las especies innoven deliberadamente. La miríada de elecciones que los seres humanos toman cada año es el equivalente social a las mutaciones, y nosotros somos la fuerza de una selección no natural.
Como una enfermedad que evoluciona hacia una relación de equilibrio con su víctima, nos dirigimos hacia una situación en la que el ganado prospere, mientras nosotros así lo deseemos y prosperemos con ellos. Eso no requiere que seamos sus reyes. Como sus dominadores, podemos tomar y tomamos lo que nos interesa sin necesidad de las insignificantes demandas de ser los primeros entre iguales. Los seres humanos no participan en la vida social de sus pastores, y a nosotros tampoco nos hace falta.


La Segunda Dispersión

Dicen que todo lo bueno tiene un final. Así fue con la edad dorada de la piratería. El imperio de Alejandro ahogó nuestras operaciones en el Mediterráneo oriental. Durante media década fue imposible montar una campaña marítima medianamente provechosa, y luego la situación permaneció relativamente grave durante décadas. Por sus numerosas disputas, los sucesores de Alejandro, enfrentados entre sí, mantuvieron su guardia contra nuestros camaradas.
El golpe de gracia vino de la mano de Pompeyo, un general romano, sesenta y ocho años antes de la fecha comúnmente aceptada para el nacimiento de Cristo. Este hombre debería haber sido uno de los nuestros, tal era su talento. En cuestión de meses, tomó el vasto poder y el dinero que el Senado puso a su disposición y erradicó prácticamente toda la piratería organizada en el Mar Mediterráneo. El mar ya no era nuestro. Ahora el nombre romano de “Mare Nostrum”, “Nuestro Mar”, dejó de ser un nombre vacío y pretencioso. Muchos de los refugios de nuestro clan cayeron a causa de las invasiones por tierra y mar, incluida la fortaleza maltesa que había servido como hogar al Antediluviano en mayor número de ocasiones. A partir de entonces, la ciudadela negra en Sicilia se convirtió en el nuevo refugio favorito.
Descartada la piratería como opción, nuestro clan sufrió una segunda época de dispersión. A finales del primer siglo de la era cristiana, los Lasombra se habían instalado en todos los rincones del Viejo Mundo, aunque algunos de los que viajaron hacia el este perecieron a manos de los Catayanos y otras amenazas. La cruzada de Pompeyo reforzó significativamente la facción terrestre de nuestro clan.
He hablado principalmente de nuestro clan surcando las olas. También es cierto que algunos linajes se sentían más confortables viviendo en la tierra, introduciéndose en el tejido de las sociedades humanas y portando ese disfraz como cebo y camuflaje a la vez. El mismo Antediluviano hizo experimentos en comunidades mortales, aunque tan solo como parte de su interminable búsqueda de posible progenie. Como miembros del Sabbat sabéis que la identificación con los humanos mutila nuestra condición y nos ciega a nuestro verdadero potencial. Habéis heredado la vieja y gloriosa tradición de la manipulación externa. Aún así, quisiera puntualizar algunos aspectos de la manipulación desde dentro.
Cuantos más Cainitas conozcáis que pertenezcan a otros clanes, más notaréis una extraña correlación. Cuanto más dedicado está uno de esos clanes a preservar la necia ilusión de la humanidad, por la razón que sea, un mayor número de sus miembros se jactan de sus logros “controlando” o “manipulando” la sociedad mortal. Particularmente, los Ventrue y los Brujah se dedican a esto, hasta el extremo de que chiquillos abrazados hace unas cuantas noches parecen determinados a reemprender las Guerras Púnicas en su vida social. Debéis sentiros libres de burlaros de este tipo de demostraciones, de hecho, deberíais sentiros obligados. Espero poder señalar más tarde algunas complicaciones de la situación real que, en mi opinión, son bastante más interesantes que la mitología cainita.
Refugios Lasombra y el camino del imperio
Existe una antigua práctica en nuestro clan que generalmente no os es posible realizar a los recién llegados. Desde que los imperios humanos comenzaron a expandirse, algunos de nosotros les seguimos, avanzando tras las líneas fronterizas, estableciendo refugios en tierras conquistadas y dejando que las fuerzas imperiales mantuvieran alejado cualquier peligro mientras hacíamos que se hicieran cargo de nuestras necesidades más diversas. Los Lasombra acompañaron a los hititas, los sumerios y los partos, así que no debería sorprenderos que también viajáramos junto a los romanos. Los antiguos describen estos siglos como buenos para nuestro linaje, ya que los disidentes podían partir a realizar experimentos sin perder el contacto con el cuerpo principal del clan. Hasta hace alrededor de trescientos años no hemos vuelto a tener tal tráfico de información y recursos como entonces.
A la vez, no sé cómo vosotros y vuestros compañeros podríais disfrutar de una sensación parecida sin llegar, por ejemplo, a un viaje barato al espacio o un colapso masivo de las actuales instituciones sociales. Algunos de vuestros compañeros de clan intentaron montar una guerra nuclear o una plaga global por ese motivo, pero ninguno de sus esfuerzos funcionaron y el Tribunal de la Sangre autorizó la destrucción de todos los implicados. No deberíais comprar vuestro refugio al precio del de todos los demás...

Roma

Como decía, la campaña de Pompeyo cambió el foco de atención del clan. Sencillamente, ya no era posible continuar con la piratería como forma primaria de depredación.
Algunos de vosotros creéis que el imperio romano era una especie de cosa estática y amenazante. No lo era. Por una razón, en el 68 a. De C. no era un imperio. Era una especie de república encantadoramente corrupta y convulsa, dominada por una aristocracia que tenía una especie de obsesión por estropear todo lo que fuera bien. Un siglo antes de la cruzada de Pompeyo, la República controlaba el territorio desde el este de España casi hasta el límite oeste de Grecia. Cartago seguía existiendo, aunque la mayoría de su imperio ya no. Cuando Pompeyo entró en acción, la República había extendido sus fronteras hacia el sur hasta ocupar antiguos territorios cartagineses, incluidas las desoladas ruinas de Cartago, toda Grecia, Egipto y la mayor parte de Asia Menor.
Por muy divertido que resulte defender lo contrario, los Cainitas tuvieron muy poco que ver en esto. Ciertamente, los más avezados de entre nosotros tuvieron su papel construyendo redes de contactos, manteniendo a protegidos mortales y cosas por el estilo. Tenemos noticias ocasionales del general obsesionado con el terror a la oscuridad o a misteriosos asesinatos nocturnos, y podéis sonreír al oírlo, pero de todas formas un imperio no se construye sobre estas bases. Toda la influencia vampírica en el camino de la historia de la humanidad equivale a pequeños golpes correctores y rizos de acontecimientos. La absoluta futilidad del gobierno de los vampiros debería ser una lección para vosotros sobre lo que no estáis destinados a hacer por la naturaleza, o por lo innatural.
El éxito de Pompeyo llevó a la caída de la República. Los detalles son complejos. Baste decir que un Senado celoso intentó arrancarle su poder y denegó sus peticiones en nombre de sus propias tropas, y que cuando se calmaron las cosas veinte o treinta años después, la República había caído. Julius Caesar gobernaba abiertamente como Emperador (N. del T.: El traductor desearía poder mostrarle personalmente sus condolencias al autor americano de este suplemento por carecer de la más mínima cultura general, o al menos aparentarlo perfectamente), y a su muerte el imperio había crecido casi hasta su extensión máxima.
Existen al menos dos versiones codificadas de la Senda de la Noche que datan del comienzo de la era cristiana. La cristiandad se extendió rápidamente debido a la seguridad y facilidad sin precedentes con la que viajaban los ciudadanos romanos. Ya sabéis que la fe cristiana ha resultado muy interesante para muchos de nosotros. El Tribunal de la Sangre se trasladó desde sus orígenes babilónicos para reflejar las nuevas formas de pensar sobre eficiencia y justicia de mortales y Cainitas, con resultados que siguen siendo aplicables en estos tiempos.

La tercera lección: La gran revuelta

El Festival de los Muertos ha terminado. Como siempre, la policía y el alcalde luchan por ofrecer precipitadas explicaciones sobre la cantidad de cuerpos. Como siempre. Intentaron ocultarlo, pero algunos Sabbat ociosos se encargaron de mantener a la prensa local informada, y los cuerpos se convirtieron en bonitas noticias de primera página. Andrew se estira un poco para sentir el sombrero de Obispo que se le entregó el último día del festival y que marca el triunfo sobre sus enemigos. Ya no más Ductus. Ahora es el Obispo Emory, gracias. Su placer momentáneo sería completo si no fuera por el antiguo que permanece junto a él, vigilando la ciudad desde los escombros de la casa que prendieron en llamas en la danza del fuego de anoche.
El Hermano Oso hace honor a su nombre. Es una cabeza más alto que Andrew, con el cabello y la barba de un ardiente color rojo. Un denso vello rojizo y rizado cubre sus brazos y sus manos, el más denso que Andrew había visto nunca en alguien que no se estuviera transformando en una forma animal. El Hermano Oso es voluminoso, pero no parece que sea una cuestión de grasa. Andrew recuerda vivamente la visión de Oso haciendo juegos de manos con tres vigas del tejado en llamas, mientras, manteniendo el equilibrio con un pie, utilizaba el otro para patear a los bomberos que habían tenido la desgracia de llegar los primeros al lugar de los hechos
Oso aparta su vista del panorama para bajarla hasta Andrew. “Tienes una buena manada, Obispo. Si sobreviven, creo que te seguirán en el camino hacia el honor “.
“Gracias, señor, así lo espero yo también” Andrew no sabe cuánta deferencia en el trato quiere Oso, así que utiliza un tono neutral, abierto a muchas interpretaciones.
“Me gustaría hablarles antes de irme. ¿Tienes alguna objeción? “.
“Sería un honor para mí. Me enorgullezco de tener una manada que comprende el mundo en el que se mueve, y sea lo que sea lo que elijas para compartir con ellos, sin duda alguna servirá a ese fin “.
Oso asiente, se deja caer hacia detrás y gira para aterrizar quedando de cara a la manada.

Asesinando al padre

Ninguno de vosotros imagina lo que significa encontrarse en presencia de un dios, o algo tan poderoso que podría serlo. Veis a vuestros líderes en el Festival y los encontráis intimidasteis, pero ninguno de ellos tiene más de algunos siglos de antigüedad. Yo era el más antiguo de los presentes en el rito y no tengo más de mil años, pero conocí la mirada de nuestro fundador, y sé por qué el gran parricidio fue tan necesario.
Sois criaturas ambiciosas, es parte de vuestra naturaleza, y si no mostrarais la necesidad de ir mejorando vuestro estatus no habríais llegado hasta aquí. Os impacientáis bajo las manos muertas de aquéllos que están por encima de vosotros, mirando al Arzobispo o al Cardenal y preguntados cuanto tiempo se supone que permanecerán en su puesto. No os sorprendáis. Recordad que es difícil guardar secretos a vuestros antiguos. Pero imaginad que vuestros líderes han existido durante milenios, no décadas. Que siempre os sentís dirigidos por una criatura más antigua que toda la historia escrita. Imaginad que todas vuestras esperanzas y miedos son conocidos y rechazados. Que alguien juega sutilmente con vuestros planes para que encajen en otro plan, más antiguo que el lenguaje que habláis.

El gran rebelde

Nuestro clan, en su concepción moderna, comienza con Gratiano de Veronese, hijo de una familia noble italiana en el medievo. Creció en el siglo XII en el meollo de la política de la península. El Imperio Germánico gobernaba la parte norte de la región, y el resto era controlado casi en su totalidad por el Reino Normando de Sicilia. La política religiosa y la civil iban a menudo en bloque, y una siempre interfería en la otra.
Gratiano era un noble ambicioso entre otros. Destacó en principio como orador hábil, utilizando el cargo en el obispado que su familia compró cuando tenia unos veinte años para aglutinar apoyo popular para las causas de su linaje. Con gran maestría, interpretando el papel de hombre recto encendido por los pecados de los nobles, puso a las masas en contra de sus rivales, normalmente recogiendo la mayor parte de la gloria que éstos dejaban atrás en sus precipitadas huidas. Una vez la familia Veronese afianzó su posición, fijó su atención en metas más ambiciosas. En concreto aspiraba a formar una coalición que pudiera forzar al gobierno imperial a garantizar más autonomía a las regiones italianas.
Fracasó completamente. Las ciudades-estado no dejaban atrás sus prerrogativas concretas, todos los nobles preferían perseguir sus metas individuales antes que cooperar contra el enemigo de fondo. En cierto modo, los esfuerzos de Gratiano de inspirar la resistencia acabaron con la independencia de muchas ciudades-estado a mitad de siglo. Los estados molestaron y llamaron lo bastante la atención para que fueran aplastados por los germanos y los sicilianos, aunque eso sucedió más tarde. Lo que importa es que alrededor de 1130 Gratiano se dio cuenta de que su destino no era ser el próximo Carlomagno ni Pompeyo, así que planeó dar un paso atrás en la escena pública y volver a dedicarse a los asuntos de su familia tras una visita al emperador.
Una visita ya fue demasiado. Los Veronese tuvieron problemas durante su ausencia, albergando serias dudas sobre la fidelidad y verdaderas intenciones de Gratiano. No pensaron en asociar sus nuevos temores con la oscuridad cada vez más densa que se extendía por su estado. Por supuesto no podrían con su mera fuerza de voluntad mortal. Todo lo que sabían, cada vez con más certeza, es que Gratiano había ofendido el honor de su familia con sus actos, y que merecía castigo. Los agentes de la familia comenzaron a desprestigiar los esfuerzos de Gratiano, como hacían los susurros nocturnos en los pasillos del imperio.
Reconocéis la parte oculta de la historia. Sí, el Antediluviano Lasombra mostraba interés por Gratiano, sintiendo que había llegado la hora de crear un nuevo chiquillo. Arruinó su vida para probar su carácter, tal y como nuestro clan sigue haciendo con sus chiquillos potenciales.
Gratiano respondió a los desafíos con fervor renovado. Enfrentarse a sus oponentes y destrozar sus argumentos, humillándoles frente a testigos, se convirtió para él en una cuestión de honor. Se ganó bastantes seguidores entre los disidentes del trono imperial, que veían mucho sentido en las propuestas de Gratiano de que un gobierno más indirecto de Italia reportaría beneficios al imperio. Desafortunadamente para el futuro chiquillo, sus teorías no penetraron en las barreras mentales reforzadas de los oficiales que debían decidir en última instancia si aceptar o denegar sus propuestas. Cuando una citación escrita con palabras vagas llegó para que volviera a su hogar, Gratiano se vio forzado a admitir la derrota por primera vez en su vida, al menos en algo tan importante para él.
La ironía es que, en realidad, Gratiano conspiró para traicionar a su familia. Algunos nobles bávaros y bohemios con intereses en Italia le convencieron de traicionar a sus antiguos asociados del movimiento por la autonomía italiana a cambio de tierras y oportunidades en Alemania. Gratiano no hizo muchos esfuerzos por ocultar su creciente atracción por las costumbres germanas, sólo ocultó la profundidad de ese sentimiento.
El diplomático fracasado volvió a su hogar para enfrentarse al arresto. Sus padres le acusaron de traición, de conspirar para hundir la posición de la familia a través de calculadas ofensas al imperio y de intentar explotar su posición para su ganancia personal. Pruebas bastante concluyentes acompañaron los cargos. Ya sabéis lo fácilmente que algunos podéis confundir a los mortales. Imaginaos lo que podrían hacer por vosotros unos cuantos miles de años de práctica. En cualquier caso Gratiano fue a la cárcel, bajo la amenaza de una inminente ejecución.
El Antediluviano fue a su celda y habló con él esa misma noche. Forzar el Abrazo no era su costumbre, y por sus propias razones prefería que sus candidatos pidieran el cambio. Para su sorpresa, inicialmente Gratiano no estaba dispuesto a aceptarlo. Se sentía seguro de poder salir de la situación y le explicó dos planes detallados, cualquiera de los cuales bastaría para cumplir su cometido. Por supuesto, encontró al Antediluviano fascinante y, por supuesto, quería aprender algo más sobre el significado de ser un Cainita, pero aún no se encontraba tan atrapado como para pedir el fin de su vida.
Con sorpresa y cierto desfallecimiento, el Antediluviano se retiró para pensar en otras propuestas. La noche siguiente volvió a la celda. Esta vez Gratiano no se levanto sorprendido, ya que los torturadores le habían partido las dos piernas. Sus ojos no se abrieron al ver a alguien entrar en su celda, estaban completamente cerrados a causa de los golpes. Al Antediluviano no le hizo falta mucho esfuerzo para sugerir a los interrogadores de la familia Veronese que se empleasen a fondo con el joven, sólo les mostró a ellos y a la familia pruebas de los negocios de Gratiano con los alemanes. El Antediluviano habló de nuevo a Gratiano sobre la bendición del abrazo, y éste le escuchó más detenidamente. Se dio cuenta de que el mero ingenio mortal no le serviría, y con esa sensación aceptó el Abrazo.
Los detalles de la fuga de Gratiano son bastante mundanos, incluyendo un cuerpo alterado con magia de la sangre para que se asemejara a él y abandonado en su lugar. Lo que importa es que Gratiano acompañó al Antediluviano hasta su fortaleza en Sicilia. Mientras descubría lo lejos que llegaba la negra mano de su clan, y la de los demás clanes, en los asuntos que él mismo intentaba manejar como mortal, le llenó el deseo de derrocar al Antediluviano como antes lo había tenido de derrocar al emperador. Como primer paso, se propuso ser su chiquillo modelo.
Algunos de vosotros podéis sentir el futuro, y habéis visto bastantes demostraciones de que existen oráculos mucho más poderosos. Parece estúpido pensar que el Antediluviano no tuviese ninguna noción de su propia muerte. Existen algunas teorías sobre por qué permitió a Gratiano continuar con su plan.
• Ayuda externa: Esto es, Gratiano no actuó solo. Quizá algún otro Antediluviano o alguna otra fuerza le prestó ayuda, Oiréis rumores sobre infernalistas o de los espíritus-demonio de los viejos dominios de los Tzimisce. Olvidadlos. Son ridículos. Podríais encontraros a Gratiano en persona alguna noche, y sea cual sea la verdad sobre él, no apesta a infernalista ni nada así. Sobre otros manipuladores, bueno, una teoría que aclare todas las pruebas no es realmente útil en absoluto.
• Suicidio: Esto es, el Antediluviano deseaba morir. Quizá se aburría, quizá se sentía abrumado por algún pecado indescifrable que no podía expiar. ¿Cuáles son las causas de que alguien se suicide?
• Un plan fue mal: Esto es, el Antediluviano quería usar a su chiquillo parricida para algún plan propio, y la rebelión de Gratiano fue una cuestión de pura suerte por su parte, mala suerte por parte de su Sire, o quizá ambas cosas. Como la teoría del “apoyo exterior”, esto no ofrece base para un análisis, así que en términos prácticos es una doctrina religiosa.
Sea cual sea la razón, lo cierto es que el Antediluviano aceptó sus halagos e ignoró a los antiguos que le susurraban que Gratiano intentaría hacer en el palacio oscuro lo mismo que intentó en Alemania. Yo fui Abrazado sólo unas decenas de años después que Gratiano, y recuerdo claramente la atmósfera. Gratiano siguió intentando dirigir los estados italianos, usando sus poderes junto a sus aptitudes innatas. No funcionó demasiado bien, pero ganó valiosa experiencia a la vez que se quedaba cada vez más sorprendido por una jerarquía vampírica que le permitía ascender aún menos que cualquier jerarquía mortal. Nosotros, los jóvenes, hablábamos en ocasiones de madrugada, justo antes de que la noche empiece a clarear, de la atracción de las nuevas oportunidades. Lo que distingue a Gratiano es que él se atrevió a luchar por ello.

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Grell Sutcliff
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MensajeTema: Re: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:11 pm

La era de la revuelta

Apenas puedo describiros lo horribles que fueron los siglos XIV y XV para los Cainitas. La gran plaga exterminó gran parte de nuestro sustento y dejó tan pocos mortales supervivientes que mantener nuestros disfraces en su mundo se hizo cada vez más y más difícil. Mientras tanto los Cainitas siguieron creando progenie, superpoblando más y más ciudades hasta niveles intolerables. Mientras los Antediluvianos y pasaban más y más tiempo en letargo, demasiados Matusalenes permanecían activos atormentándonos a todos con su prestigio inalcanzable. Mientras ellos y sus podridos Sires gobernaban, no teníamos ninguna esperanza de alcanzar lo que nosotros sentíamos como nuestro verdadero potencial. La violencia surgió mientras las generaciones luchaban y los clanes, disputándose los limitados recursos del ganado, agravaron sus diferencias.
Para empeorar las cosas, nos enfrentábamos a una oposición mortal organizada a una escala nunca vista hasta el momento. Los necios de nuestra estirpe alertaron a las autoridades civiles y militares de nuestra existencia. La inquisición se transformo de un vago grupo de interrogadores doctrinales en una eficaz policía secreta, capaz de cazarnos a nosotros y a nuestros peones. Mientras las filas de la inquisición crecían, la amenaza otomana, que llegó incluso hasta las puertas de Viena antes de retirarse, forzó a los Cainitas del este a huir hacia occidente. Sus movimientos y ocupación de ciudades de otros sólo hizo que a los cazadores les fuese más fácil encontrarnos.
Por lo que yo puedo decir, la inmensa mayoría de los Cainitas que existían en 1350 habían muerto en 1500, tanto a manos de mortales como de Cainitas. No os podéis imaginar nada semejante, sois demasiado jóvenes para recordar la influencia de 1919, por no hablar de un genocidio real. Fue un tiempo en el que todos vimos que no podíamos seguir como antes. Ésa fue la gran contribución de Gratiano.
Gratiano diseñaba un plan, mientras el resto de nosotros cazábamos y luchábamos. Contactó con los llamados anarquistas, escuchando sus quejas y enseñándoles dos lecciones. Primero, les mostró cómo encontrar y explotar oportunidades fueran cuales fueran las circunstancias aparentes del momento. Durante más de un siglo dirigió una especie de academia socrática para anarquistas, tratando la política mortal y vampírica, el uso de las órdenes religiosas, el comercio y cosas por el estilo. Segundo, les mostró que fueran lo útiles que fueran esas lecciones, al final todo se desmoronaba al antojo del más antiguo. De sesión a sesión en la academia, viajó por toda Europa cultivando nuevas alianzas fuera del clan. Sus acuerdos con los Assamitas de Tierra Santa y los Balcanes se probaron de la mayor importancia para todos nosotros.

El diablo en los detalles

El relato de Oso difiere en algunos puntos del que se puede encontrar en otros libros de Vampiro. Desde el punto de vista ventajoso de las noches finales, no hay forma objetiva de saber la verdad sobre el asunto. Todos los testigos supervivientes y participantes en los hechos claman la gran certeza de sus versiones. Una simple prueba desvela que todos cuentan la verdad tal y como la recuerdan, y que los implicados están seguros de que no se ha usado contra ellos ningún tipo de control mental, hipnosis o cualquier otro medio de manipulación. Casi todos los Lasombra saben como se usa la Dominación, y ninguna de las historias en conflicto muestra tales indicios. Sin embargo, las historias no encajan unas con otras. Los Cainitas interesados en la historia del Sabbat tratan con discrepancias provocadas principalmente por la ignorancia selectiva y los silencios prudentes.

En algún momento alrededor del año 1400, Gratiano se convenció de que podía destruir al Antediluviano. Durante dos generaciones de mortales preparó su plan. Hacia mitad de siglo, las cosas al fin comenzaron su curso. La “Orden de la Victoria” y otros grupos de paladines Lasombra se reunieron con anarquistas cuyos recuerdos apuntaban a una conspiración de los antiguos para cometer actos de diableare. Algunos de esos recuerdos se probaron falsos inmediatamente, mientras que otros requirieron un examen exhaustivo. El Tribunal de la Sangre se reunía de forma cada vez más frecuente en respuesta a este tipo de cargos de conspiración, y los rangos de los antiguos del clan se debilitaron visiblemente. El mismo Antediluviano no pareció preocuparse o darse cuenta de todo esto, y nunca respondió a las preguntas sobre lo que su progenie debía hacer.
Gradualmente, los recuerdos que los Assamitas implantaron en ciertos anarquistas implicaban cada vez más selectivamente a aquellos antiguos que Gratiano consideraba una amenaza. Sobre todo, quería deshacerse de Montano, pero también se preocupaba de figuras menos importantes de la corte. Para su desgracia, sus objetivos principales mostraron gran resistencia a los cargos basados en engaños mentales. Gratiano en persona ayudó a los Assamitas en la implantación de recuerdos y, según el mismo admite, nunca antes había dominado a mortales tan completamente. La presión de este plan y las circunstancias que lo rodearon deben haberle inspirado a llegar a grandes cimas en sus logros. Cimas que no deben ser alcanzadas de nuevo hasta que algún tipo de crisis futura lo haga necesario.
Con el clan sumido en el caos, el golpe de gracia llegó un anochecer del verano de 1483. O quizá no. Las historias difieren en la fecha real. Esto es lo que yo recuerdo. Una fuerza de anarquistas de diversos clanes asaltó la fortaleza siciliana. El Antediluviano no despertó ni se levantó, y la desconfianza mutua desmontó las defensas Lasombra. En poco tiempo, todos los habitantes del castillo excepto el Antediluviano se enfrentaron a la orden de rendirse o morir. Montano evitó su captura durante el resto de la noche, escabulléndose con el uso de artes de Obtenebración desconocidas para cualquier otro, excepto supuestamente el mismo Antediluviano. Al final, Montano escapó. El resto se rindió ante el ejército de Gratiano o se convirtió en su comida.
El mismo Gratiano y un puñado de antiguos descendieron a las catacumbas del Antediluviano. Los espíritus del vacío comunes en los túneles más profundos de la fortaleza no estaban allí, y el descenso fue fácil y rápido. Media docena de asaltadores cayeron sobre el durmiente y le desangraron en cuestión de minutos. No se despertó ni se revolvió. Cuando finalizó la sangría, el cuerpo simplemente se desmoronó en una fina ceniza negra y unos restos alquitranados. En el último instante no hubo mucho drama, tan solo fue el final de un plan bien ejecutado.

El clan sin su líder

Gratiano convocó a los Amigos de la Noche, los Amici Noctis por aquel entonces, y se presentó a ellos con los hechos consumados. Podrían condenarle, de hecho, él les provocó a que lo hicieran, arguyendo que si no le detenían ahora convertiría el clan en algo totalmente nuevo. Los Amigos escucharon y se apartaron del medio. Algunos Amigos se unieron a la revuelta de Gratiano, mientras que el resto prefirió dejar que los acontecimientos siguieran su curso.
El gran rebelde anunció que no reclamaría la posición de fundador del clan, al contrario que Augustus Giovanni. Dijo que se sentía contento como un miembro más del clan Lasombra, ahora que había muerto el monstruo que una vez determinó lo que era el clan. A partir de ese momento todos los miembros del clan podían decidir lo que significaba su linaje y actuar en consecuencia. El clan no estaría guiado nunca más por una sola voluntad, Gratiano rechazó ese papel específicamente y “sugirió” a los Amigos de la Noche que no eligieran un sucesor. Montano rechazó fervientemente esta postura, pero no encontró apoyos. Él y un puñado de sus seguidores se convirtieron en un clan errante en el exilio, y fueron apodados por algún ingenioso y desconocido miembro de los Amigos como “anti-tribu”.

Incubando el Sabbat

Justo una década después del golpe final de Gratiano, que destruyó al clan como era hasta entonces, la Revuelta Anarquista llegó a su fin con la patética declaración conocida como la Convención de Thorns. En breve, la gran mayoría de los anarquistas volvieron dócilmente al redil de los antiguos a cambio de declaraciones simbólicas de lealtad por parte de sus una vez y para siempre dueños. Sólo un puñado de valientes en cada clan continuaron la lucha. Nuestro término “anti-tribu” se convirtió en una insignia de honor, a partir de ahí la palabra antitribu fue aceptada cada vez de forma más general.
Debéis recordar que cualquier tipo de organización más allá el yugo de cada clan era un concepto nuevo. La Camarilla era una innovación, algo que en nuestra estirpe se da muy de cuando en cuando. Los antiguos no lo vieron tanto con entusiasmo como con una terrorífica sensación de necesidad. Atrapados entre la presión de los mortales y los desafíos de sus neonatos, cedieron voluntariamente gran parte de la autonomía individual que definía su estatus. Los clanes que permanecieron fuera de la Camarilla lo hicieron principalmente porque sus antiguos eran lo suficientemente sabios como para darse cuenta de que los imperativos de la nueva organización servirían para destruir los antiguos métodos y cambiar las cosas casi tanto como la rendición de los anarquistas. Es decir, para nada.
Durante el siguiente medio siglo, nuestro clan persiguió su propio destino. Así lo hicieron también los Tzimisce, quienes nos imitaron destruyendo a su Antediluviano, por razones similares. Los Assamitas, que cobardemente aceptaron la maldición impuesta por la Camarilla, los Giovanni, los Ravnos y los Setitas se mantuvieron en libertad. Nuestros antiguos siguieron el camino trazado durante mucho tiempo, ya que los Tribunales de la Sangre continuaron en su labor. Nuestros Neonatos experimentaron nuevas formas de relación con la Humanidad.
Recuerdo claramente la primera vez que oí el término “Sabbat” aplicado a una manada de Cainitas cazando mortales. Fue el jueves santo de 1502, justo después de los oficios de media noche. Lo recuerdo porque había ido a misa con algunos compañeros de clan de Nápoles. Había cierta preocupación en la región acerca de algo a los que algunos Amigos llamaban la Herejía Cainita. No me detendré a explicar este término. Preguntadle a vuestro líder de manada o a vuestro Arzobispo. Tras el servicio de media noche, un grupo de nosotros nos encontrábamos en el jardín, admirando las estrellas y discutiendo relajadamente la cuestión del papel que desempeñábamos en el orden de Dios. Yo mismo era tan fervoroso entonces, y a la vez tan necio...
Uno de los neonatos más jóvenes habló para decir que toda Italia estaba manchada por la superstición rural, como lo está ahora, incluyendo la noción de que grupos de brujas vagan por el campo en “sabbats”, secuestrando adultos y niños para rituales horribles. Dijo que él y sus compañeros se vestían de diversas formas asociadas tradicionalmente con las brujas y actuaban como se esperaba de ellos. Corrían a velocidad sobrehumana hacia un pueblo, gritaban que habían venido a recoger las almas debidas a su señor Satán, derribaban puertas al azar y raptaban a suficientes víctimas para alimentarse. Todos encontramos el tema muy divertido y elogiamos la ingenuidad de los mortales.
Recordé a ese chico listo otra vez alrededor de seis o siete años más tarde, cuando conocimos informes de manadas cainitas utilizando los mismos métodos en el Valle del Danubio y la costa Báltica. La presencia de estos Cainitas formados en Sabbats fue, para muchos mortales, el antecedente del sitio otomano a Viena.


Liberados en sangre

No mucho más tarde de que la ola otomana llegara a su cúspide y volviese atrás, comenzamos a oír noticias en Sicilia de algo nuevo. La Vaulderie. Vosotros, por supuesto, lo dais por hecho. No podéis imaginaros fácilmente lo sobrecogedor que resultaba. El Obispo Emory nunca os ha tenido sujetos por un vínculo de sangre ¿verdad? Supongo que no. Solía suceder que vuestro Sire u otro antiguo podía vincularos a él haciéndoos beber su sangre, y os sentiríais obligados a obedecer su antojo y a amarle. Era la amenaza más común contra la progenie rebelde.
De pronto, gracias a algún anónimo mago de la sangre, estábamos libres de peligro. Podíamos hacer vínculos con nuestros compañeros afines, los Cainitas que nosotros decidiéramos, y arrebatar los más sabios a los antiguos. Yo mismo fui uno de los primeros en beber de la copa de la Vaulderie en los grandes rituales celebrados sobre las cenizas de nuestro Antediluviano, y ayudé a eliminar a mi Sire no mucho tiempo después. Fue una sensación realmente dulce. Cuando os estremezcáis bajo el vínculo de la Vaulderie, recordad la alternativa, y sabed que los viejos horrores siempre aguardan para arrastrarse de nuevo hasta nosotros si bajamos por un momento nuestra guardia.
Sea quien fuera el que inventó la Vaulderie, se expandió como el fuego sin control a mitad del siglo XVI. Muy pronto, particularmente para la forma en la que los Cainitas miden las cosas, era la práctica que definía a los Cainitas que se rebelaban contra la Camarilla y los líderes de las sectas, tal y como la manada ya era la unidad organizativa por excelencia. La combinación de ambas creaba una sensación de unión entre los disidentes. En algún punto de la mitad del siglo, comenzamos a llamarnos a nosotros mismos el Sabbat. El Tribunal de la Sangre utilizó por primera vez el término en cargos en 1552, y otra vez en 1558, para utilizarlo regularmente desde entonces. Recordad que, en este momento, los Lasombra nos asociábamos principalmente entre nosotros. Las manadas compuestas de miembros de varios clanes aún eran raras por lo que se refería a nosotros. Nos parecía sospechoso, incluso con el vínculo de sangre establecido.
De todas formas, tomamos parte en los esfuerzos por debilitar y derribar a la Camarilla. Encontrareis una descripción bastante buena de mí en uno de los libros de Charles Fort, donde da cuenta, con su exuberante y habitual escepticismo, de un ataque de Cainitas a unos peregrinos malteses en 1585. Incluso esta cicatriz que tengo aquí aparece en el texto. Creamos tales disturbios públicos que los siervos de los Antediluvianos pasaron literalmente años intentando suavizar las consecuencias, y por supuesto no funcionó del todo. Esta clase de éxitos eran quizá poco frecuentes, pero conseguimos forzarles a gastar mas recursos de lo que tenían previsto en dar una respuesta a nuestras agresiones. Nuestra creciente gloria nos colocó como los rivales genuinos de la secta y atrajeron a un pequeño pero constante flujo de desertores que querían ser lo que la Camarilla no permitía, Cainitas en el más puro sentido del término.

Construyendo sendas

La filosofía mortal tomó nuevos caminos durante esos siglos, y así lo hizo también la nuestra. Primero me gustaría señalaros el contexto, ya que era una época diferente a ésta.
A lo largo de la historia la mayoría de los Cainitas se han mantenido en un nivel moral similar al de la sociedad humana que marcó su origen. Rechazan algunos principios, por supuesto, pero mantienen otros. Suelen pensar en si mismos como gente malvada antes que como seres bondadosos con una moral que no tiene nada que ver con la humanidad. A causa de esta despreciable fascinación sobre los modos de vida, la tradición estableció una serie de Sendas, entonces llamadas “Vías”, sistemas éticos más o menos formales que reflejan la experiencia vampírica. La gran mayoría de esas Sendas tomaron una meta particular (caballería, contemplación de la propia humanidad) y la magnificaron hasta llegar a un todo... creo que “paradigma” es la palabra moderna. Al final de la Edad Media, los cobardes de la recién creada Camarilla llamaron a la guerra contra las Vías. Sí, desafiados cada vez más abiertamente por los humanos y mientras se les daba la oportunidad de unirse a los anarquistas y al futuro Sabbat para volverse contra los tiránicos antiguos, prefirieron purgar a los Cainitas que rechazaban ser como el ganado. Estoy seguro que esto os impresiona tanto como a mí la primera vez que lo oí. Sí, la Camarilla, en su sabiduría colectiva, decidió que el problema estaba en aquellos Cainitas que eligieran existir de una forma que no condujera a esconderse de la humanidad. Muchas de las Vías desaparecieron con esto, y el resto se perdieron de vista, tras lo que sus practicantes guardaron celosamente sus secretos.
Estos acontecimientos crearon un gran vacío de pensamiento moral entre los Cainitas. Bajo la tutela del Sabbat, el fervor intelectual se salió de quicio durante los siglos XVI y XVII. Casi una docena de nuevos sistemas éticos nacieron y pasaron por implacables pruebas en las mentes y manos de Cainitas que buscaban deshacerse de su humanidad sin caer en las garras de la Bestia. Conocidos popularmente como Sendas de Iluminación, estos sistemas éticos están entre los más grandes logros de nuestra secta. Por supuesto, no hace falta decir que el clan Lasombra tuvo un papel vital en el desarrollo de las Sendas. Sabiamente elegimos no destruir nuestra instintiva Vía de la Noche, y por lo tanto comenzamos a desarrollar las vías sobre unos cimientos mucho más sólidos que los de cualquier otro clan. Asimismo, los Amies Noir prestaron un gran apoyo a los filósofos y sabios que se interesaban por codificar otros puntos de vista.
Hay una característica curiosa en este trabajo. La mayoría de los nombres clave en los descubrimientos decidieron permanecer en el anonimato. Simplemente no disponemos de nombres o necrológicas, por utilizar un término, de los Cainitas que, por ejemplo, formalizaron nuestra perspectiva dual de la Senda de la Catarsis o desarrollaron los elegantes compromisos que forman la Senda del Acuerdo Honorable. Podéis aprender mucho sobre los primeros practicantes de cada Senda, y es plausible que los primeros que hablan y escriben sobre una determinada Senda sean sus creadores, pero esto no pasa de ser una suposición. Quizá haya algo en el hecho de crear un sistema que se pretende universal que entra en conflicto con el egoísmo habitual de los Cainitas. O quizá, como dicen algunos Lasombra, el hecho de que los creadores prefieran permanecer en las sombras es una metáfora a la vez que un hecho, e indica el poder creativo del Abismo en su interior.

En el Nuevo Mundo

No revelo un gran secreto si digo que a pesar de nuestros esfuerzos no tuvimos éxito expulsando a la Camarilla de Europa. No es ninguna sorpresa, por supuesto. De los clanes de fuera de la Camarilla, sólo nosotros y los Giovanni teníamos una presencia significativa en la Europa occidental. El resto era clanes marginales, o unidos a territorios muy específicos, cada uno a su manera. Teníamos fervor, fervor santo, como me gusta llamarlo, un eco de la pasión que conducía a Caín, pero nos faltaban los recursos.
Inevitablemente, estudiamos alternativas. Evidentemente, la Camarilla sabía tanto como nosotros de los descubrimientos al otro lado del Atlántico, pero no se preocuparon, excepto por un interés pasajero en las ciudades incas y aztecas. Nosotros no nos podíamos permitir tener un interés “pasajero” por nada, debíamos encontrar nuevos territorios para nuestros intereses, así que navegamos con los corsarios de nuestro propio clan, y algunos mortales ignorantes, para tallar imperios de aquellas tierras de salvajes.
Veo una pregunta en vuestros rostros. Sí, he dicho “salvajes”. Me da igual los logros sociales que alcanzaran antes de que los europeos llegaran. Una gente que no construye grandes ciudades es gente de la que no merece la pena alimentarse, no hablemos ya de candidatos al Abrazo. La noción europea de que la ciudad define la civilización es, al menos en parte, un tributo a nuestra influencia, y es una de las grandes verdades de nuestra estirpe, a pesar de los Gangrel y esa clase de chusma. Nuestro clan siguió los intentos de asentamiento en cualquier lugar del Nuevo Mundo, para crear refugios apropiados.
Aquéllas fueron noches de caos, o eso me cuentan aquéllos que hicieron los primeros viajes. Separados de los instrumentos de gobierno de sus clanes, los emigrantes pronto comenzaron a pelear entre ellos. Los intentos de organizar reuniones de Vaulderie que se extendieran por todo el continente quedaron en nada, y los únicos vínculos seguros eran los realizados a nivel local. Además, los colonos toparon con un nivel de actividad lupina desconocido desde la Edad de Piedra. Tampoco llegamos solos a ese Nuevo Mundo, la escoria de la Camarilla y algunos infiltrados que se hacían pasar por chusma también cruzaron el océano, trayendo con ellos esos asfixiantes protocolos que veneran como “tradiciones”.
Tampoco hace falta decir que en medio de la lucha nos destacamos como líderes. La naturaleza en cierto modo descentralizada de los Amigos de la Noche implica que los miembros de nuestro clan no están nunca aislados demasiado tiempo del cuerpo principal mientras haya cerca otros miembros con experiencia. El Tribunal de la Sangre se convirtió en lo más cercano a un procedimiento de justicia en el Nuevo Mundo, hasta el punto de que en ocasiones los Amigos de la Noche prestaron sus servicios a miembros de la Camarilla que necesitaban solución a sus disputas. A pesar de eso habría que ver si alguno de los participantes en esos juicios que siga activo lo reconoce.
El tema de los paralelismos entre nuestras prácticas y varias tradiciones practicadas por los salvajes merecen discusión, pero no en este momento. Es suficiente por ahora con decir que igual que incorporamos algunos disparates europeos a nuestro cuerpo de rituales, incorporamos todas esas costumbres extrañas para nosotros. Por desgracia, mientras nos ocupábamos de estos sincretismos, las fuerzas de la Camarilla llegaron a finales del S XVII. En 1700, comenzaron a aparecer enclaves de importancia en la mayoría de ciudades portuarias y algunos asentamientos del interior. Nuestras tácticas de escaramuza se probaron más adecuadas en las fronteras, así que nos concentramos ahí, dejando atrás demasiados territorios que habíamos escogido.
Lo hicimos mejor en América del Sur y Central. Méjico ha sido nuestro desde Cortés. Estabamos allí cuando la vieja ciudad de Tenochtitlán se convirtió en Ciudad de Méjico, con kilómetros de callejuelas ideales para nuestras reuniones. Nos costó más seguir a Pizarro y sus tropas, por culpa del Amazonas y las criaturas que lo habitan, fanáticos anticainitas. Tomó tiempo trazar rutas seguras para los nuevos enclaves del Sabbat en las montañas y las costas del sur. No quiero daros la impresión de que no hicimos nada en las colonias de habla inglesa y francesa, sólo que allí era más difícil hacer progresos. Por alguna razón, los “vástagos” de la Camarilla de las naciones del norte hicieron un mejor trabajo que sus compañeros del sur en lo que a las agresiones aisladas se refiere. La competencia más dura la enfrentamos a lo largo del litoral del Atlántico norte y en la vía marítima de San Lorenzo.
Estoy seguro de que vuestros instructores os han señalado que, como clan, a veces intentamos dirigir los asuntos mortales para aprovecharnos de ellos como mejor convenga a nuestros propios intereses. El asunto de los conquistadores y los Aztecas es una excepción interesante. Dos escolanos Lasombra fueron con la segunda expedición a Méjico, y escucharon con gran interés las historias de cómo los sacrificios a Huitzilopochtli, el dios del sol, aseguraban que el sol saliese cada día. Eran noches en las que a veces la ambición descontrolada asaltaba nuestro clan, y un par de manadas españolas decidieron que serían capaces de sumir al mundo en las tinieblas destruyendo a los Aztecas.
No es una noción tan ridícula como podríais pensar. Los primeros viajeros del Sabbat encontraron antiguos taumaturgos vagando en los territorios salvajes, practicando sendas desconocidas en el Viejo Mundo. De hecho, muchos de ellos parecían ser muy antiguos, Matusalenes, quizá incluso Antediluvianos cuyos nombres se han perdido en el tiempo. Francamente, no parecía tan descabellado pensar que pudieran manejar una magia tan poderosa que afectase al sol, o al menos el paso de la luz hacia la tierra.
Nosotros no causamos el gran genocidio. En realidad, ni siquiera los europeos tuvieron directamente toda la culpa. Las enfermedades hicieron la mayor parte del trabajo antes de que los ejércitos llegaran. Como clan, financiamos misiones de conquista, y utilizamos nuestra influencia para mantener ese sueño de conquista en momentos en los que las malas noticias podrían haber debilitado el sentimiento mortal hacia la causa. Esto sólo ayudó a los mortales a hacer lo que ya pensaban hacer, nosotros tan solo les hicimos más efectivos de lo que hubieran sido de otro modo.
Como sabéis, el sol no desapareció cuando los sacrificios a Huitzilopochtli cesaron. Una pena.


La desaparición de los maestros de la sangre

Muchos vacíos en la historia de los Lasombra sugieren el uso de poderosas disciplinas mentales. Una de estas lagunas son las actividades de los taumaturgos que inspiraron a los Lasombra el apoyo al genocidio en el Nuevo Mundo. Tras 1550 simplemente desaparecen de la historia. Nadie pregunta sobre ellos. Quizá fueron destruidos o perecieron voluntariamente. Quizá no. Podrían fácilmente estar ahí fuera, en los desiertos y las montañas, persiguen aún el fin que les trajo a través del Atlántico hace milenios

Paz y huida

El siglo de las revoluciones mortales fue también un siglo de guerra dentro del Sabbat. Ninguna revolución, americana o francesa, podría ser más incestuosa y a la vez desgraciada que los conflictos por el escaso rebaño que barrieron nuestra secta. Durante una tensa década alrededor de 1800 parecía que el Sabbat, al menos en las Américas, no sobreviviría como una entidad unida. Obviamente, por nuestra presencia aquí, sobrevivimos, y lo debemos en gran parte a un acuerdo firmado en 1803. El llamado Pacto de la Compra proclamó el fin de todas las disputas y garantizó el derecho a la destrucción de aquellos individuos que actuaban en contra de los intereses de la secta. Esto dio más tarde un poder mayor a la jerarquía eclesiástica que se estaba formando en aquel tiempo (los títulos y rangos aceptados generalmente no hicieron su aparición hasta el S XIX.). El Pacto de la Compra no zanjó todas las luchas en la secta, y nadie esperaba que lo hiciera. Redujo el nivel de tensión existente e hizo más fácil la respuesta rápida a conflictos futuros. Destacable, bajo aquellas circunstancias.
Le llevo tiempo a la paz, este tipo de paz, extenderse hacia el sur desde los territorios de habla inglesa y francesa. Nunca se estableció completamente en la esquina nordeste de Sudamérica. Simón Bolívar y su revolución cambiaron la mezcla de las fuerzas que actuaban. La Camarilla se mantuvo cada vez más lejos de todo el tumulto, mientras que nosotros nos deleitábamos con él. Incluso ahora, no encontrareis muchos siervos de los Antediluvianos en Colombia, Uruguay o Venezuela. En un ambiente con menos presiones externas, nuestras diferencias internas se desarrollaron con más libertad, y siempre ha habido una especie de guerrilla entre los Arzobispos y Cardenales locales, lo cual me recuerda...


Cainitas con mitra

Estoy seguro de que algunos de vosotros os habéis preguntado como un grupo de Cainitas dedicados a la expresión libre de nuestra propia condición llega a parecerse a instituciones mortales dedicadas a la conformidad doctrinal. Dos fuerzas distintas, pero en interacción constante, lo provocaron.
Primero, hay una parodia, o mejor dicho una sátira. Usamos los cargos de la religión mortal, principal pero no exclusivamente, porque nos divierte. Los Cainitas se aburren, y un grupo de Cainitas aburridos y juntos es una invitación a los problemas. Necesitamos una estructura para los asuntos rutinarios, ¿por qué no hacer una con intrincados detalles y gran potencial para las complicaciones administrativas? Nuestras instituciones, como nuestros ritos, son en parte un juego.
Segundo. Sí. Glorificamos el poder del Cainita como individuo, pero para comprender plenamente lo que es ese poder, debemos buscar la verdad y alejarnos del error. Engañamos a los demás pero no debemos engañarnos a nosotros mismos. La verdad que representamos es religiosa en último término. Tanto si os identificáis con la última moda de tratar a los Cainitas en términos antropológicos como si poseéis el coraje para reconocer que nuestra existencia apunta directamente a Dios, el espíritu, el alma y otros hechos que el mundo moderno desprecia, debéis daros cuenta de que las preguntas que formulamos son religiosas. Tratamos con la naturaleza del mundo, del pecado y la perdición, y también de la redención, de las maldiciones y la muerte. Todos son poderes activos en la noche y más allá de las estrellas, y aquéllos que se acercan a ellos sin estar preparados perecen.
La jerarquía eclesiástica, al menos cuando es administrada como se hace en el Sabbat, lleva a los más capaces a la cúspide. La estructura sirve para recordarnos a todos que existen distinciones entre nosotros, y que de hecho hay algunos mejores preparados que el resto para determinadas funciones. Dais obediencia a vuestros superiores porque ellos son superiores en determinados aspectos. Les debéis vuestra propia supervivencia porque cumplen sus papeles apropiadamente. No estáis preparados para enfrentaros solos a los enemigos que encontramos, y mucho menos a las amenazas reales que existen detrás de ellos. Servís precisamente para progresar en libertad. La libertad total significaría la simple aniquilación, cedéis lo que debéis para ganar lo que podáis.
Otros veteranos del Sabbat citarían al menos dos puntos más. Ninguno de ellos me impresiona demasiado, pero no importa que los oigáis o no.
Algunos miembros de nuestra secta creen que alguna religión mortal dice la verdad. El Cardenal Monçada era el máximo exponente de esta creencia, con relación al catolicismo romano. El peculiar culto al Abismo que practican los Antitribu soporta la misma creencia con relación a Zaratustra y otras religiones dualistas. Os dirán que utilizamos estructuras mortales religiosas cuando éstas son verdaderas. Dad a esta noción el respeto que creáis que os merezca.
Y finalmente, algunos de nuestros antiguos más destacados abogan por el uso de las estructuras religiosas mortales puramente por razones psicológicas. Cuando el Sabbat nació, el catolicismo romano era la religión prominente en las zonas en las que éramos más fuertes. El protestantismo prevalecía en el resto de Europa, pero, francamente, nunca se creó a su alrededor un sistema de simbología, así que pudimos hacer poco uso de él. En zonas católicas, ortodoxas e incluso protestantes, la imaginería conlleva un sentimiento de autoridad sagrada. En las tierras hindúes, nuestras catedrales tienen altares a los dioses de la muerte, el caos y el terror. En las Américas, levantamos tótems a las fuerzas oscuras y nos reunimos tanto en sucias cabañas como en templos. Allá donde vayamos, aquello que sea sagrado se convierte en una herramienta para evocar en vosotros un estado mental, mientras aprendéis a desentrañar la verdad a la que apuntan los símbolos.
Es tarde. El resto os lo contará otro.

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Grell Sutcliff
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MensajeTema: Re: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:12 pm

La cuarta lección: El resto del mundo

Han pasado quince noches desde que el maltrecho buque de mercancías dejó Bangkok. Andrew y su manada están pasando unos días fabulosos. Vienen por negocios, los Cardenales del Pacífico occidental “preguntaron” por varios Obispos de confianza disponibles para investigar rumores de heterodoxia y posible infernalismo entre las manadas de sudeste asiático. Andrew decidió llevarse a la Manada para ayudarles a hacer contactos, cambiar de aires y establecer algunas relaciones de Vinculum que pudieran ser útiles en algún momento. En sus días mortales, Andrew mantenía correspondencia ocasional con una vieja bruja llamada Dun Meiling que residía en Bangkok y que escribió algunos de los panfletos revolucionarios más nihilistas y mordaces que Andrew leyó nunca. Al final, no fue una gran sorpresa descubrir que era una Cainita, una Brujah Antitribu, y que lo había sido durante décadas.
La manada de Dun muestra unas habilidades extrañas, lo bastante para alimentar sospechas de que hayan recibido investiduras infernales. Andrew se presentó a sí mismo y su manada, y pronto recibieron una invitación para unirse a Dun y su grupo en una expedición de piratería. Desde entonces ha sido glorioso. El barco, con una tripulación base de mortales condicionados, maniobra junto al objetivo pidiendo ayuda. Dun prefiere la fuerza bruta a las trampas mortales de la piratería asiática, las lanchas rápidas y esas cosas. Lleva a su manada por encima de los laterales del barco hacia el objetivo mediante saltos o incluso nadando. Eliminan toda oposición a mano, toman todo lo de valor que les apetezca y se van. A veces hunden el barco, a veces lo dejan abandonado para confundir a las autoridades mortales.
Esta noche las dos manadas descansan tranquilamente en la cubierta delantera de un yate alquilado. Trozos de la tripulación y de los pasajeros, turistas, se amontonan ante ellos en una estela roja brillante por el reflejo de la luna de junio. Un miembro del grupo de Dun resulta ser Lasombra, además de un judío chino, lo cual sorprende a los americanos. Lin Baloh ríe por la estupefacción y describe sucintamente el asentamiento judío de Nanking, la construcción de sinagogas bajo la dinastía Qing y otros temas extraños. En cierto modo es un estudioso, y una pregunta al azar sobre algunos aspectos de la historia del Sabbat se convierte en una explicación cada vez más formal. Andrew se sienta y escucha la cuidadosa cadencia de la voz de Lin.



El clan en el mundo

Me he dado cuenta de que a la vez que muchos proletarios americanos y europeos odian admitir que algo falla en sus países, muchos burgueses e intelectuales parecen temerosos de admitir que algo vaya bien. La cultura en la que nacisteis dirige el mundo, y lo mismo se aplica en los asuntos vampíricos. Nosotros, hijos de Caín, nos extendimos desde nuestros fundadores en la zona de Europa a través de Asia hasta la India, por lo que puedo decir, y nuestros Sires llegaron desde allí.
Así que aquéllos entre vosotros que seáis europeos podéis enorgulleceros de estar cerca del corazón del clan y de la secta, igual que los americanos deberíais sentir la gloria de esta cerca de los acontecimientos más importantes de nuestro tiempo. Os garantizo que no causáis ofensas señalando hechos históricos, y no deberíais avergonzaros.

Asia
Puedo decir con alguna certeza que los Lasombra creaban progenie en China antes de 1300 a. de C., y que Brujah y Malkavian establecieron grupos en la Península de Corea no más tarde de 1100 a. de C. Fechar las llegadas de otros clanes es más complicado. Muchos de estos extranjeros no duraron mucho ante la oposición de los Cainitas-espíritu nativos, a los que algunos de vosotros llamáis Catayanos. Hace falta mucha inteligencia y determinación para prosperar entre nativos hostiles, lo cual es precisamente la razón por la que los Lasombra en particular lo consiguieron. Nunca hemos sido muchos, pero durante los últimos milenios unas pocas docenas hemos mantenido nuestros refugios aquí.



Un clan, una sangre
Fuera de los Lasombra europeos no se forman líneas de sangre. Todos tienen las mismas disciplinas de clan, lo que los diferencia es la elección de poderes que no son del clan.

China
Tradicionalmente hay más Lasombra en China que, por ejemplo, en Japón o en la India. Existen algunas razones. La India tiene la suficiente presencia cainita de otros clanes como para que se establezca una competencia fiera y relativamente imbatible. Desde nuestra perspectiva, no sirve de mucho pelearse ahora y siempre con Ravnos y Ventrue. No hay gran gloria para el que vive en esas condiciones. Más hacia el este, las cosas cambian. Los seres “parecidos” a Cainitas que habitan esas tierras sí que representan grandes dificultades, igual que los cazadores mortales con varios dones sobrenaturales y las extrañas alianzas de Lupinos y otras criaturas cambiantes similares. Incluso ahora, tres milenios después de nuestra llegada, nos quedan muchos misterios por descubrir.
No quiero daros la impresión de que todo consiste en luchar contra otros monstruos. Se puede pasar décadas e incluso siglos sin tropezar con ninguna otra criatura sobrenatural, aparte del típico fantasma ocasional. Mi Sire y su Sire y así hacia atrás en la dinastía Chou han ejercido en ocasiones su poder en las cortes mortales, y la mitad de ellos nunca tuvieron contactos directos con los “Catayanos”.
Recordad que los mortales pueden ser un desafío por sí mismos. La tradición filosófica en la que crecí no relaciona las manifestaciones sobrenaturales como una intrusión blasfema, como os enseñaron a muchos de vosotros, sino como algo privado que debe manejarse en un respetuoso silencio hasta que desaparece. Eso significa oportunidades. El problema principal es que algunos observadores puristas que creen tener poderes proféticos se sienten libres de atacar a aquéllos que se ven envueltos en manifestaciones “incorrectas”. En los momentos en los que vuestros ancestros mortales se habrían rendido o habrían huido, aproximadamente un tercio de mi linaje ha muerto linchado a manos de las masas.
He oído que los Lasombra occidentales fechan su primera gran expansión después de la erupción de Tera, lo cual encaja con mis investigaciones. Mi antepasado más lejano llegó en algún momento antes del 1300 a. de C., lo que nos concede tres milenios para viajar desde el Mediterráneo hasta China, mucho tiempo, incluso para parar y crear progenie o buscar otros objetivos aparte del viaje. Sólo puedo probar la llegada de mi ancestro por la sangre, pero no me sorprendería descubrir que vino acompañado por otros cuyos linajes se han extinguido. Sé de otro linaje chino de Lasombra, en la parte superior del Valle del Yang-Tse, con la misma antigüedad aproximadamente, y puedo rastrear otro linaje de Lasombra japoneses hasta el 1200 a. de C. más o menos.
Al comienzo de la era cristiana llegaron más Lasombra, parte de la dispersión tras la caída de Pompeya. A muchos nunca os lo enseñaron en la escuela, pero durante un siglo o más la frontera este del Imperio Romano y la oeste del Imperio Chino se hallaban a sólo unos kilómetros de distancia. Los diplomáticos nunca hicieron un viaje oficial, pero los comerciantes sí. Al menos media docena de linajes se remontan a un periodo entre el 50 a. de C. y el 200 d. de C., fecha en la que estalló la guerra civil en el imperio Han y la frontera occidental dejó de ser un terreno tan hospitalario.
A menudo aparecían Lasombra que se presentaban como dioses de la oscuridad. La tradición de Confucio no es muy receptiva a la autoridad de los espíritus malignos, dada la obsesión del mismo Confucio por el gobierno moral. Los confucianos responden bastante bien a los espíritus de la oscuridad que ofrecen consejos sabios y hablan con la voz de los ancestros. Por ello mis ancestros de sangre han dado a veces más importancia a las artes mentales de Dominación sobre la Obtenebración. Algunos de los primeros Lasombra que se asentaron aquí trajeron con ellos la maestría en las artes de adivinación, secretos de disfraz y sigilo y algunas formas de magia de la sangre. El Auspex en particular es tan común entre nosotros como la Dominación, lo cual comprendo que desoriente a los historiadores más rígidos del clan.
La inmigración vampírica se detuvo casi completamente tras la caída de Roma y el Imperio Han. Los cambios climáticos secaron viejas rutas, y varios conflictos internos entre los “Catayanos” dificultaron la apertura de otras nuevas. Los linajes existentes se acomodaron a una existencia solitaria, recibiendo su estímulo intelectual de los entornos mortales más que de las relaciones vampíricas. Algunos, como mi propia ascendencia, prosperaron en las grandes ciudades, jugando a sutiles juegos de estudio e influencia. Mi Sire y el Sire de mi Sire aún recopilan notas para crear un modelo matemático exhaustivo de la conducta humana, con un entusiasmo al parecer no debilitado pese a los siglos de trabajo transcurridos. Los miembros del linaje del Yang-Tse que mencioné antes se ocupan de actuar como oráculos, errando de aquí a allá para responder oraciones y súplicas. Un pequeño grupo que viaja por el desierto del noroeste parece pasar la mayoría del tiempo expoliando tumbas en busca de antiguos en letargo. Supongo que cada uno se dedica a lo que puede.
El contacto con Europa se restableció en el siglo XV, y una era de purgas trajo de nuevo más Lasombra. Algunos linajes asiáticos se habían convertido casi en domésticos, y no se comportaban como si tuvieran que sobrevivir. El rumor de la destrucción del Antediluviano y el levantamiento del Sabbat llegó menos de un siglo después de los contactos iniciales con Lasombra que viajaban en los barcos mercantes españoles y portugueses. Era una época muy confusa. El hecho de que yo esté aquí ahora cómodo entre vosotros muestra que el Sabbat prevaleció, pero debo lamentar y lamento que casi la mitad de los linajes Lasombra activos en 1400 tuvieran que ser destruidos en el 1600 por su rechazo a ajustarse a la nueva realidad.
De algún modo, las noticias de que uno de los Cainitas fundadores había sido destruido nos ayudó a aliviar algunos enfrentamientos con los Cainitas-espiritus nativos. Su mitología enseña una versión de la Rueda de las Edades en la cual mientras más tiempo pasa, más demonios aparecen, y aunque no les gustamos mucho, nos dejaron en paz al menos la mayoría de las veces, como heraldos de esa edad. Por descontado nos sentimos felices de explotar esa creencia para nuestra seguridad.
La industrialización fue un regalo para nosotros. Las grandes poblaciones urbanas en condiciones de alienación extrema son una víctima maravillosa, y a veces arrojan la clase de visionario que odia a la humanidad y se convierte en un candidato para nuestro clan. El humo de las fábricas, en particular el de las viejas fábricas de carbón, produce un cielo nocturno maravilloso, todo nubes y fuego reflejado, mucho más interesante que las irrelevantes estrellas, al menos en mi opinión. Yo era uno de esos visionarios en la Rebelión de Taiping, amargamente desilusionado por el fracaso del manifiesto de mi reverenciado líder y por extensión desilusionado con toda la tradición china. Me lancé a la occidentalización con todo mi corazón, aunque eso no tranquilizó mi alma. Mi Sire vio algo de mi poesía... ¿por qué sonríes, Obispo Emory? ¿Vosotros también?. Ja. Una vez más vemos que los Toreador no poseen un monopolio de las artes como herramienta de reclutamiento.
En cualquier caso, cuando hablo del atractivo de la era triste, debéis entender que tengo un vínculo personal con todo eso. Doy gracias por las circunstancias que me trajeron aquí.


Tierras alrededor de China
Por lo que sé, pocos Lasombra prosperan en Japón, las dos Coreas, la península de Indonesia y el resto de Asia en general. No les ha ido bien por allí. Mi Sire me hablaba de bandas de Lasombra “salvajes” que vagaban por las tierras de Nueva Guinea, promoviendo la guerra y alimentándose de los caídos. No oí la expresión “leyenda urbana” hasta mucho más tarde, pero aún así al oír la historia sospeché que era una fábula.

África
Discutir la historia cainita en África antes de la llegada del poder colonial es complicado en el mejor de los casos. En tiempos recientes, desde la última generación aproximadamente, los estudiosos mortales han discutido bastante apasionadamente, y a veces incluso de forma entretenida, sobre la etnicidad auténtica de ésta o aquella civilización o la transmisión de ideas de una civilización a otra. No se dan cuenta de que las discusiones sobre quién originó el qué o quién le debe algo a quien se han mantenido desde antes de sus primeras referencias históricas. La persona más adecuada para hablaros de ese tema sería nuestra compañera de manada Liu Dou, que residió en Kenia desde 1575 a 1976. Desafortunadamente, el año pasado tropezó con una burócrata de clase media cuya visión de sí misma como cazadora de monstruos era mucho más real de lo que habíamos supuesto. Está muerta, pero Liu se convirtió en cenizas. Haré lo que pueda para transmitiros sus pensamientos, junto a mis propias investigaciones.
Es muy difícil distinguir a los primeros Lasombra de los primeros Cainitas africanos de cualquier otro clan. Como se suele decir, todos parecen iguales para los cronistas europeos. Yo mismo soy incapaz de distinguir exactamente las diversas tribus que produjo la progenie de Liu, o incluso de identificar sin problemas a un africano como bantú o nilótico o lo que sea. Muchos observadores, especialmente aquéllos con un hacha que blandir, fracasan haciendo distinciones importantes o creando clasificaciones donde éstas aún no existen. Estoy bastante seguro, por ejemplo, de que mientras algunos de los miembros de la línea de sangre africana que a veces se denomina “Laibon” se refieren a uno de sus dones de Caín distintivos con el nombre swahili de “Abombwe”, ninguno de ellos lo hacía antes de la invención del swahili, y que incluso ahora, los Cainitas que habitan el resto de lugares de África donde no se habla swahili es improbable que lo hagan. En algunas épocas surge la manía de sintetizarlo todo, a costa de las particularidades.
Cuando se trata de Cainitas, los problemas que afectan al estudio de las culturas mortales sólo pueden empeorar. Pocos de nosotros existimos, y cuando nos volvemos lo suficientemente poderosos, nuestras ilusiones son difíciles de desterrar. Por ejemplo, el Sire de mi Sire, en sus últimas décadas rechazaba reconocer que la dinastía Ming había sucumbido en realidad a la Qing. Y en su refugio no había sucedido, o al menos no podías decir que había sucedido. Sus desventurados huéspedes, controlados mentalmente, crearon obras para apoyar sus puntos de vista, y nadie de la zona podía estar en desacuerdo sin efectuar un gran ejercicio de voluntad. El hecho de que un antiguo crea que algo es una gran fuerza en la tierra en la época de esta o aquella dinastía no constituye una prueba en si misma, aunque encontréis la historia creíble de alguna manera.
Debéis comprender que todo lo que tengo que decir sobre estos temas es provisional y condicional. Analizadlo cuidadosamente.

Donde ningún Lasombra ha llegado
Por lo que sé, nunca ha habido una presencia significativa de Lasombra en Egipto. Los Setitas siempre han prosperado y dominado allí, igual que los Lupinos con una particular obsesión por cazar Cainitas. Quiero decir con una obsesión aún más acusada por este pasatiempo que la normal en su especie. Sólo las ventajas de las prácticas del Sabbat pueden permitir a un grupo de Lasombra aventurarse con una seguridad razonable en un terreno particular, e incluso así no deberían entretenerse mucho. Al mismo tiempo, no tengo noticias de presencia Lasombra entre los Pigmeos.

Reinos antiguos
Eso sí, pruebas claras sitúan a los Lasombra en África oriental y el sur de Egipto, antes incluso de la dispersión post-Tera. Media docena de palabras en el antiguo lenguaje de Meroe, lejos de Egipto Nilo arriba, reflejan nombres de progenie conocida del Antediluviano. Cerámica de la cultura mesolítica de Jartum, hace alrededor de 10.000 años, representan en ocasiones escenas de sombras volando bajo la luna, imágenes familiares para cualquiera que conozca nuestros poderes. La fortaleza del Antediluviano en Sicilia contenía piezas de plata talladas en estilos que se desarrollaron en Nubia y Meroe, en tiempos Paleolíticos y Mesolíticos, y por lo que sé llegaron a través del mar no mucho después de su confección. Uno de ellos, al menos, aparece en el relato de Pompeyo de su ataque a los piratas de Sicilia como “un cáliz de gran antigüedad, relacionado con el poder de un espíritu de la noche del lejano sur”, cáliz en el que los piratas bebían sangre antes de sus ataques.
Un poco más al sur, encontramos evidencias parecidas de la presencia Lasombra en Etiopía. Es bien sabido que el chiquillo más antiguo del Antediluviano que ha sobrevivido, el fracasado Montano, procede de una de las tribus que vagaban por las tierras que los mapas modernos parten entre Etiopía y Kenia. Si escucháis atentamente oiréis las historias que hablan de experimentos previos del Antediluviano entre esas tribus. Las gentes nómadas que se asentaron en Kenia hace 4000 años comenzaron a desarrollar una actividad marítima inmediatamente. Tengo fuertes sospechas de que el interés del Antediluviano por la navegación tiene algo que ver con esto, utilizando a esas tribus para sus diversas empresas. He encontrado pistas intrigantes sobre una antigua presencia Lasombra en lo que ahora es Mozambique, pero las migraciones que se establecieron en Kenia barrieron a las sociedades preexistentes en la costa sudeste. No hay pruebas suficientes para asegurar nada sobre el tema.

Sombras entre muchos
Lo que encuentro más interesante es que una vez nuestro clan llegó a África, o volvió a ella, dependiendo de vuestra teoría preferida sobre el origen vampírico, nuestros antepasados no dejaron una gran marca en las sociedades mortales de las que se alimentaban. El mismo Antediluviano provocó catástrofes de varios tipos, pero lo dejó tras la Segunda Dispersión, y pocos, por no decir ninguno de sus chiquillos, siguieron esa practica. ¿Temía el Antediluviano la creación de algún rival que pudiera destruirle? Mi parte irónica quiere pensar que sí, y que esto provocó su destrucción más tarde, ante la ausencia de un adversario capaz de detener a Gratiano.
A los Cainitas de los demás clanes les gustaba presentarse a menudo como reyes y sabios. A nosotros no. Nosotros inspirábamos miedo. Nuestra influencia era indirecta, y a la vez no elegíamos víctimas. Podéis rastrear la evolución de los mitos sobre los dioses oscuros y demostrar la relación que tienen con nuestros actos, pero encontraréis poquísimas referencias de alguna de estas deidades hablando a los temerosos mortales, dando ordenes explícitas o transmitiendo consejos. Éramos lo que éramos, y los mortales encajaron como pudieron.
Encontraréis también un número sorprendente de refugios, docenas si no cientos, habitados durante milenios por linajes con un tenue vínculo común que no parecen haber tenido excesiva influencia en los mortales cercanos. Se alimentaron, escogieron su progenie, persiguieron sus metas filosóficas o religiosas y desaparecieron sin dejar rastro. El misticismo de Abismo floreció entre los errantes por África, junto con la investigación de la naturaleza de los poderes que nos da nuestra sangre. Quizá si un gran líder hubiese nacido entre ellos, los linajes africanos del clan serían una parte importantísima de la historia de nuestra sangre. Sin embargo, tal y como se ha dado la historia, son tan solo una anécdota.


Lección quinta: Las Noches Finales

Demba vuelve a Portland a mediados de octubre. Ha estado viajando por California, tratando de encontrar un sentido al caos que envuelve a los Cainitas locales, pero no está segura de entender del todo lo que sucede. Decidió celebrar el Gran Baile en circunstancias más seguras, y además le gusta el estilo del Sabbat de Oregon.
Andrew, por su parte, sigue consolidando su posición de Obispo. Es difícil, sobre todo cuando dos miembros de su manada han desaparecido en circunstancias sospechosas. Ming dejó una nota anunciando que iba a buscar a los antitribu. Druitt pronto retó a Andrew en Monomacia, invocando una clara falta de liderazgo. El joven y ambicioso Cainita murió luchando. Otros dos individuos más de otras manadas intentaron arrebatarle el Obispado. Andrew dominó la Metamorfosis Negra derrotándoles.
Faltan dos noches para el Gran Baile. Las manadas nómadas están reuniéndose. La misma manada de Andrew está descansando después de provocar algunos incidentes para mantener a la policía ocupada, tumbados bajo la fría lluvia. Demba ha empezado a hablar sobre los Estados Libres Anarquistas, el Mandarinado de la Nueva Esperanza y todos los asuntos sórdidos que ocurren al sur, y gradualmente la conversación se extendió a una visión más general de los acontecimientos de la historia moderna del Sabbat. Andrew escucha sus explicaciones, siempre se puede aprender algo nuevo.


Antes de la Revolución Industrial

La posición de los Lasombra en Europa antes de la Revolución Industrial puede describirse como “mala”, al igual que la del Sabbat en general: No es fácil hacerse cargo de una jerarquía establecida con conexiones a grupos a los que les encantaría destruirte. Retuvimos algunos puntos importantes en España, la fortaleza siciliana y otros enclaves aislados. Más allá de eso, sólo pudieron prosperar las manadas nómadas. Lo bueno de la Camarilla en Europa es que hacía tiempo que habían conseguido minimizar la amenaza lupina, haciendo mucho más fácil para nosotros establecernos en las tierras rurales.
En las Américas, las cosas iban mejor. Los antitribu del Sabbat nos prestaron un gran servicio, sobre todo los Gangrel, Malkavian y Ravnos creando refugios en las tribus aborígenes en Norteamérica. Nos presentamos como monstruos míticos y espíritus familiares que compartían su enemistad contra las fuerzas de la civilización. No importa que en realidad les hubiéramos asfaltado encima con gusto, si hubiésemos tenido la oportunidad. Las tribus necesitaban ver que la idea de crear una serie de ciudades estables no era nuestra. El gusto de la Camarilla por las historias impactantes también se ve reflejado en nuestras manos. Nuestros misioneros pueden señalarte la importancia con la que nos tomamos los asuntos espirituales.
América Central fue un excelente patio de juegos. Nunca nos hemos preocupado en establecer una influencia en los asuntos mortales de Méjico, principalmente porque no lo necesitamos. La sucesión de tiranías y revoluciones mantiene a la población lo suficientemente desquiciada para nuestros propósitos. Las invasiones americanas y el imperialismo en las regiones peninsulares hicieron la misma función. ¿Quién necesita dar órdenes a los mortales cuando se les ocurre todo a ellos mismos?

Sudamérica se mantuvo hospitalaria mucho tiempo, sin contar la enorme selva del Amazonas. En Buenos Aires, nuestro clan tomó la iniciativa consiguiendo un compromiso inteligente con los Toreador de la zona, compromiso que mantiene las disputas internas al mínimo gracias en parte a la vigilancia de los Tribunales de la Sangre, que a menudo solucionan las diferencias antes de que lleguen a mayores.
En África, como creo que Lin Baloh os dijo, nuestro clan siguió destacando poco hasta que la era colonial llegó con todas sus consecuencias.

Nuevas herramientas, nuevas conquistas

La no-vida mejoró sustancialmente para nosotros a principios del siglo XIX. La Revolución Industrial, que comenzó en Inglaterra y se extendió rápidamente a través de los territorios cristianos, creó un nuevo mundo de oportunidades para nosotros.
Primero, las fabricas rompieron los patrones de la vida rural. La gente comenzó a concentrarse en los pueblos, y luego en las ciudades. Tuvieron que dejar atrás viejas costumbres, viejas nociones de organización familiar, adoptar nuevas formas de organizar sus días y años. Estaban confundidos y asustados, y por ello se convirtieron en una presa magnífica. A veces desearía poder volver a aquellos años. De todas las épocas de la historia cainita creo que ninguna ha sido más adecuada para nuestra existencia. El rebaño estaba por todas partes, tan desorientado y suspicaz con las nuevas autoridades que muchos crímenes quedaban en la ignorancia más allá de informes y crónicas privadas. Leer los diarios de los trabajadores de Manchester o Londres, rastreando la letanía de asesinatos y enfermedades misteriosas, provoca envidia de aquellos tiempos.
Con la industrialización llegó la construcción de imperios a una escala mucho mayor de la vista hasta el momento. Durante siglos, los climas difíciles o extremos habían mantenido a los europeos alejados, pero ya no más. A mediados de siglo, los europeos se extendían por mi continente, acabando con una era de relativa soledad, pero no de retraso, porque de hecho los africanos desarrollaron algunas sociedades comparables a todo lo que había en Europa antes del Renacimiento. Mejor dicho, terminaron con una era de cambio sin final, en la que la ausencia de recursos y conceptos de progreso más allá de una tecnología en estado medieval limitaban ese progreso a lo cultural, dejando atrás el desarrollo de los ámbitos científicos.
La industrialización también abrió América Central y del Sur a una explotación más efectiva. La humanidad construyó incluso carreteras a través de la Amazonia, infestada de monstruos, y nosotros fuimos tras ellos en pequeño número. La luz urbana que hizo tan atrayente Inglaterra pronto alumbró al resto de Europa y los barrios obreros de todo el mundo. Lin Baloh os hablo de su propia experiencia en esa época, ¿cierto? Muchos de los líderes actuales del clan tuvieron su origen más o menos en aquellos años, y por motivos similares. Fue una auténtica emulsión de pasiones, perfecta para aislar a alguien de la humanidad. Yo me convertí en Cainita sólo unos años más tarde, con los ecos en África de este mismo fenómeno.

El Código de Milán

A algunos historiadores Sabbat les gusta hablar de “Guerras Civiles del Sabbat”. Si compartís esa terminología, la Primera Guerra Civil del Sabbat tuvo lugar desde finales de 1790 hasta el Pacto de la Compra de 1803. Ya he comentado antes las razones por las que no tiene sentido citar una fecha como fin del conflicto, y francamente opino que tampoco tiene sentido aglutinar un montón de batallas absurdas en un solo acontecimiento. Implica una unidad de causa que nunca existió realmente.
Eso por lo que respecta a la Primera Guerra Civil, la Segunda Guerra Civil transcurrió durante gran parte del principio del siglo XX. Durante el cambio de siglo existió algo parecido a luchas internas coordinadas entre nuestro clan y el clan Tzimisce, con acusaciones cruzadas sobre quién era el responsable de que la Camarilla estuviera ganando tanto terreno en Norteamérica. Obviamente, este suceso en particular importaba poco fuera de Norteamérica, pero la existencia de un feudo catalizó la aparición de otros. Ambos clanes y un variado grupo de parásitos se enfrentaron por incontables asuntos locales.
El Código de Milán, publicado en 1933, puso fin a todas las disputas. Reflejaba la sabiduría general en aquel tiempo sobre lo que pretendieron los mismos fundadores del Sabbat. En lo que a nuestro clan se refiere, expresa un precario equilibrio entre los puntos de vista de los Ángeles Negros y el resto de las facciones mayoritarias. No parece que sea lo que alguien tuvo en mente en el siglo XIV o XV, mucho menos Gratiano y su grupo, pero como una declaración medianamente consensuada podría ser mucho peor. Puedo deciros con franqueza que si os adherís a sus disposiciones con fe razonable y cumplís vuestras tareas de forma competente, es posible que nunca tengáis que afrontar castigos duros por desviaros de los deseos de vuestros líderes. Puede que no parezca mucho, pero en una secta como la nuestra, conducida por y en el conflicto, es más de lo que podéis apreciar todavía.
No hace falta mencionar que ningún intento de actualizar o suplantar el Código ha merecido un soporte mayoritario. Si albergáis impulsos revolucionarios, estudiad al menos los fallos de los demás e intentad cometer algún error nuevo e interesante.

El siglo XX

Algunos Lasombra consiguieron triunfar individualmente, y por supuesto siguieron proveyendo al Sabbat de buen liderazgo, pero una cosa no tiene nada que ver con la otra. Lo más parecido a una acción conjunta como clan fue en 1957, en lo que podéis oír como la Tercera Guerra Civil del Sabbat. Un levantamiento Brujah antitribu en Nueva York se enfrentó a su inevitable derrota, y de alguna forma el resto de la chusma decidió montar más insurrecciones, supongo que en una muestra de simpatía de aquéllos que no sabían calibrar la situación. Unimos fuerzas con los Tzimisce para suprimir las rebeliones.
En los inicios de estas insurrecciones, los sabios líderes Lasombra convencieron a los Tzimisce para que aceptaran la existencia de una especie de “clan nuevo”, para conceder a los Caitiff y antitribu un cierto sentimiento de familia. El agresivo aunque muy inteligente Joseph Pander dio nombre a la nueva entidad, y desde entonces los Pander tomarían parte en las deliberaciones de la secta. Recordad esta lección. Hasta las ofertas más claramente ridículas pueden apaciguar a los necios si hacéis que parezcan lo suficientemente atractivas. Dejad que los necios crean que estáis actuando a regañadientes y renunciando a algo de valor y no se darán cuenta de lo que hacéis detrás de su espalda.

Las guerras que vienen

No importa lo que os digan los nostálgicos, el Sabbat nunca ha sido estable. Nacemos del caos y nos movemos en el tumulto. No hay tablas de referencia para decir “esto es lo que somos cuando el mundo lo permite”. Nuestros objetivos principales permanecen fijos, en concreto destruir todo lo que podría detenernos, desde los Antediluvianos a la resistencia mortal. El hecho de que nos enfrentemos a nuevos desafíos y oportunidades en los últimos tiempos sólo significa que seguimos existiendo. Creo que algunos de vosotros decís algo así como “éste no es el Sabbat de vuestros padres”. Estáis en lo cierto, pero el Sabbat de vuestros padres era justamente la capacidad de transformarse en vuestro actual Sabbat.
La convulsión entre los clanes es aún mayor que en tiempos de la Inquisición. Los Gangrel han dejado la Camarilla, y sabemos por los nuevos antitribu que sus antiguos temen que algunos Antediluvianos estén activos. Asumamos con una pausa para la sorpresa que en tan solo cinco siglos nuestro dogma fundacional haya sido asumido por el inconsciente colectivo de un clan de la Camarilla. Los Assamitas están mezclados en algo complejo y farragoso, aunque no hablan mucho de ello. Existen pequeños cismas aquí y allá. Todo esto trae nuevas oportunidades, ya que nosotros combinamos un poco de unidad de clan con otro poco de acción individual en un equilibro casi perfecto.
En tiempos de cambio los líderes caen y otros nuevos ocupan su lugar. La Camarilla piensa que esto es negativo porque toda su existencia depende de proteger el poder de los antiguos. Funcionan como entidades individuales. En cambio, el Sabbat existe principalmente como una idea, y un Cainita puede unirse y actuar conforme al credo de la misma forma que puede hacerlo otro. Somos, para los estándares de los no-muertos, una secta de jovenzuelos. Si prestáis atención y os mantenéis donde debéis, formaréis parte de la próxima generación de líderes.
¿La Gehenna está sobre nosotros? No lo creo. Puede que algunos Antediluvianos se remuevan en su sopor, pero pienso que lo que estamos presenciando es una combinación de pánico y engaños. El año pasado, por ejemplo, tuve una larga discusión con un viejo Ventrue antitribu que decía haber pertenecido a una especie de culto a la Gehenna, dentro del propio Sabbat, cuyos líderes habían sido destruidos por una tormenta en el más allá, por lo que el fin podría llegar en cualquier momento. Al final le diabolicé. Su discurso era demasiado estúpido como para resistirlo mucho tiempo. Pensad que podría haber usado tremendos recursos para dar sentido a sus ilusiones, si hubiera querido. Aplicad cierto sentido de la parsimonia cuando busquéis señales y portentos, recordad cuánto puede hacer nuestra estirpe, incluso de forma inconsciente, y conservad vuestro escepticismo.
Esto es todo por esta noche.
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MensajeTema: Re: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:12 pm


La historia de los Antitribu

El departamento de policía de Seattle respondió a varias llamadas minutos antes del amanecer del 12 de junio de 2000. Algunos trabajadores del turno de madrugada afirmaban haber visto lo que parecía una mujer asiática clavada o sujeta a uno de los pilares de los muelles flotantes, aún viva para retorcerse pero dando señales de desfallecimiento. La policía llegó justo cuando amanecía, encontrando unos clavos ensangrentados, pero ni rastro de la mujer. Una mochila en la acera contenía el siguiente manuscrito, que los psicólogos de la policía vieron como prueba de una psicosis muy avanzada. Especularon que quizá la mujer creía tan firmemente en su naturaleza vampírica que había decidido “saludar al sol” y acabar con su existencia. Si formaba parte de algún tipo de culto, quizá sus compañeros fanáticos se la llevaron para mantener su existencia en secreto.
También podría ser algún tipo de engaño orquestado para jugar con el terror popular al vampirismo. Como muchas otras ciudades universitarias, Seattle sufre su parte de bromas estudiantiles muy ingeniosas.
La investigación no arrojó pistas concluyentes, y el caso pronto quedo sin resolver. Un inventario de rutina de los archivos de pruebas de la policía reveló la desaparición del manuscrito. En ausencia de cualquier razón para resolver el caso, a nadie le preocupó demasiado.


Primero las últimas palabras

Mi nombre es Ming, y soy hija de la oscuridad. No necesitáis saber el nombre que tenía cuando estaba viva. Esa parte de mi historia ya no importa. Ahora la parte de mi historia como no-muerta llega también a su fin. Escribo estas líneas para explicarle a alguien por qué busco la destrucción, y luego mi fe en mis propias carencias humanas me prestará su último servicio. Veré el sol, y moriré.
No creeréis esta historia a no ser que hayáis tenido la experiencia que muestra que existe otra sociedad detrás de la que conocéis. Si no la habéis tenido, buscad a alguien que lo haya hecho. Conocéis a alguien que haya sido tocado por la oscuridad, que muestre un temor secreto del que no está dispuesto ni siquiera a hablar. Cuando leáis esto, les comprenderéis. Buscadles y hacedles saber que están en lo cierto. En un mundo que no os pertenece y que nunca lo hará, al menos podéis dar ese consuelo a alguien.

El principio
Al principio existió Caín, el primer asesino. Sí, es cierto, existió Adán y existió Eva, y existió un Jardín del Edén, y un Dios que recompensó el sacrificio de sangre y condenó el de grano. Vivís en la historia de otro. No acepté todo esto por mi misma, fui hija de mi tiempo, tal y como vosotros lo sois del vuestro, sofisticada y escéptica. Sin embargo, es cierto. Al principio la palabra hizo la creación, y al final otra palabra acabará con ella. Pero ese final aún no va a llegar.
La maldición que Dios infligió a Caín es lo que ahora identificamos como vampirismo. Caín creó tres “chiquillos”, o progenie, y esos tres engendraron a trece más para Caín. Los trece lucharon entre ellos y contra sus creadores, y tanto su corrupción como los pecados de la humanidad provocaron el Gran Diluvio. Podéis decir, como yo misma pensaba, que el Diluvio es sólo un mito sin evidencia geológica. Yo os replico, ¿quién puede confiar en las pruebas, cuando Dios Todopoderoso no desea mostrarlas? Quizá destruyó esas pruebas, o más que posiblemente están ahí, y ni siquiera podemos verlas.
Si creéis en algo de todo esto, deberíais sentir temor. Si lo hacéis, bien por vosotros. Mi no-vida ha sido una interminable pesadilla de miedo, de encontrarme tan cerca de todo ese poder, sin poder defenderme. Todos somos peones de fuerzas más allá de nuestra imaginación.
Los trece Antediluvianos sobrevivieron al Diluvio. ¿Cambió Dios de opinión, o tenía otro plan para ellos? Dios no me habla a mí más de lo que habla a cualquier otra alma condenada. Quizá responda a vuestras oraciones, si lo pedís con un corazón lo suficientemente puro. Pese a ello, quizá sea mejor que nunca se sepa. Fueran cuales fueran sus razones, los trece sobrevivieron, y fundaron los clanes de Cainitas que permanecen activos hasta esta misma noche. Uno de esos trece es mi Sire, ocho generaciones más allá, llamado “Lasombra” por su propia progenie. Toda su descendencia, incluyéndome a mí, sufre de una debilidad particular que les impide reflejarse en los espejos, y heredamos aptitudes para la fuerza sobrenatural, la habilidad de dirigir a otros mediante la fuerza de voluntad y la de tener poder sobre una especie de oscuridad viviente. Cada uno de los demás clanes posee alguna otra combinación exclusiva parecida a esta.
La historia de dos chiquillos
Como el resto de Antediluvianos, Lasombra creo incontable progenie por sus propias razones. Mató a muchos por debilidad de carácter, o por la falta de virtudes que le interesaban, incluyendo un desmedido interés por el poder. Supongo que si siguiese caminando entre nosotros también me juzgaría como no apta.
El chiquillo de Lasombra más viejo que sigue morando la tierra se llama Montano. Le vi una vez y estaba atrapado por el peso de la culpa sobre sus hombros. Leí en la Biblia que el Mesías debía ser un hombre marcado por el dolor y consciente de su aflicción, y pienso en él. Ninguna vida mortal, sin importar lo trágica que fuera, podría acercarse a su estado. Montano fue un muchacho en las estepas de Kenia, mas de mil años antes de Cristo. Lasombra llegó allí buscando un heredero digno. Cuando Lasombra comenzó a torturar a los habitantes de la aldea de Montano, probando su resistencia, Montano accedió a convertirse en sirviente de Lasombra a cambio de la libertad de su pueblo. Lasombra aceptó, y nunca volvió a esas tierras o atormentó a aquella gente, aunque hizo lo mismo en otros muchos lugares.
Montano odiaba su condición vampírica, y lo sigue haciendo, no es un chiquillo feliz de Caín. Pero es honorable, y aún ahora sigue en pie por su promesa de proteger los intereses de su Sire, aunque, como habéis leído antes, su Sire ya no esté entre nosotros. Montano viajó con su él por el Viejo Mundo, aprendiendo lenguas y habilidades ni siquiera soñadas en las estepas. Cuando ambos regresaron al refugio favorito de Lasombra, en Sicilia, Montano dirigió ejércitos y senados, cainitas y mortales. Durante mucho tiempo, todo lo que emprendió prosperó, sin importar que sus celosos enemigos intentaran sabotearlo. Sin embargo, Lasombra nunca comprendió el alma de su chiquillo y siguió buscando a otro que fuera su heredero.
Pensareis que éste es un lenguaje extraño para una mujer nacida hace menos de cuarenta años en una ciudad americana, y estáis en lo cierto, pero es imposible para mí expresarlo de otra forma. Hablo de dioses y demonios por encima de los hombres, y la jerga de una sociedad científica contendría incontables mentiras sobre esto. Cuando escribo de esta forma, espero transmitir algo de lo que he sentido, además de lo que he aprendido.
Lasombra tuvo muchos otros chiquillos, algunos de los cuales pueden seguir existiendo, pero no importan para la historia del clan como un todo. El que importa es el último. Hace menos de mil años, Lasombra otorgó la maldición del vampirismo a un noble italiano llamado Gratiano, un joven ambicioso que mostraba la dedicación sin escrúpulos que Lasombra atesoraba. ¿Quién fue Lasombra en vida? Quizá era un hombre con poder. Sospecho, sin embargo, que fue un fracaso patético, Abrazado, como llamamos al acto de transformarse en vampiro, por alguna razón trivial, y sin embargo prosperó. Probablemente, alguien que hubiese convivido con el éxito no habría estado obsesionado con el tema hasta tal punto. Quizá Gratiano sólo era lo que Lasombra habría deseado ser.
Gratiano, por su parte, comprendió cómo ser un cortesano amado. Dio a Lasombra satisfacciones sin fin, cumpliendo los designios del Antediluviano a la vez de los del clan, esforzándose en mostrar un abnegado estudio para llegar a ser un “sucesor honorable”. Montano pronto descubrió que Gratiano buscaba ocupar el puesto de Lasombra, pero su Sire no quiso escucharle. La senilidad parece afectar a los Cainitas igual que a los hombres y mujeres mortales. Quizá os llamamos “rebaño” o “presa” pero en algunos aspectos no somos tan diferentes de vosotros. Durante algo así como doscientos años, el chiquillo más viejo y el más joven de Lasombra lucharon en una guerra encubierta de influencia, tratando de ganar apoyos para sus respectivos planes. Montano perdió.
El chiquillo más antiguo se dio cuenta de que no podría evitar la rebelión de Gratiano. Alternó largos años de paseos errantes con esfuerzos desesperados en la corte de Sicilia para despertar al resto a la amenaza. No funcionó. Gratiano utilizó las instituciones de justicia del clan para destruir a sus rivales, impresionando a Lasombra.
Al final, Gratiano golpeó. Poseía aliados en otros clanes y la traición corría por sus venas. La corte se tiñó de sangre, y Gratiano en persona destruyó al Antediluviano en su cripta favorita. De un solo golpe, el clan se quedó sin líder. Montano se defendió con uñas y dientes, pero cuando su Sire cayó, escapó. Alrededor de él se formó el corazón de la resistencia al cambio del clan Lasombra que buscaba Gratiano. Esos Cainitas siguen leales al antiguo orden del clan. Montano no reclamaría ser el heredero de Lasombra, pero se seguía sintiendo vinculado por su honor a actuar de acuerdo a los intereses del Antediluviano.
Gratiano y otros insurrectos crearon una secta de clanes rebeldes, cuyos fundadores se llamaron a sí mismos Sabbat en apreciación a los relatos mortales sobre terrores demoniacos. La mayoría de los Lasombra rindieron su honor y dignidad y se unieron a ella. Se vinculan entre ellos por rituales impíos. Sólo los leales siguieron fieles a la antigua situación, apodados burlonamente antitribu.

Desde la fundación hasta mí
¿Que puedo decir de los siglos que siguieron a esto? Muchos Lasombra sienten gusto por el mar, quizá reflejando las apetencias mortales de nuestro fundador. Los antitribu parecen desenvolverse mejor en el mar incluso que el cuerpo principal del clan. Las flotas piratas asediaron los intereses financieros del clan e hicieron arriesgado que los Cainitas intentaran viajar durmiendo en el trayecto. En tierra firme, los antitribu se aposentaron donde pudieran encontrar debilidades en el Sabbat local o principalmente buscaban desertores que quisieran unirse al verdadero linaje del clan.
Mientras tanto, el Sabbat se expandía como el fuego. Algunos siempre odiarán a la humanidad, y responden a un mensaje de venganza brutal y dominación insensible. De hecho, para mi vergüenza, yo era así. Confundí mi fervor adolescente con algún tipo de visión real de la condición humana, y cuando un monstruo me ofreció la oportunidad de saciar mi odio para siempre, la tomé. Me costó más de un año darme cuenta de lo equivocada que estaba, y aún me llevó más tiempo el descubrir cómo podría cambiar las cosas.
Al final, llegué hasta un pequeño grupo de Lasombra antitribu. No os diré de donde vengo o dónde les encontré, excepto que ni mi origen ni mi destino están en Seattle. Vine aquí por razones personales que sólo afectan a la persona con la que debía hablar antes de afrontar mi destrucción. Durante mi estancia con los antitribu conocí a Montano y aprendí mucho de lo que transcribo aquí.
Tomé la decisión de buscar mi propio final no mucho más tarde. ¿Si Montano, tan poderoso y anciano como es, no puede detener a su clan errante, que esperanzas puedo tener yo? He visto demasiados antiguos antitribu convertirse en monstruos, criaturas sedientas de sangre, apartadas de toda esperanza y sentimiento humano, siguiendo un interminable ciclo de noches como ésta misma. Necesito algo más para seguir adelante, y si no hay nada más, no puedo hacerlo.
Que Dios se apiade de mi alma, aunque no creo que lo haga.





Mensaje al Azote Adam Pretorius:

Maldita sea, Adam, esto podría haberse convertido en el gran fiasco si la gente del departamento de policía no se ocupara de su trabajo. Míralo bien, brecha de la Mascarada de primera clase, y me dices que dejar que esos malditos Lasombra tomen parte en la rutina de justicia es buena idea. Malditos sean, te digo que todos son iguales. Líbrate de ellos o nos van a joder otra vez con lo mismo.
— Liam Genet, Senescal, Dominio de Seattle
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MensajeTema: Re: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:13 pm

Capítulo dos: Las oscuras salas de los guardianes

Cuando dejemos de amar el hedor del animal humano, tanto el nuestro como el de los demás, estaremos condenados a la miseria, y podrá surgir el pensamiento claro.
—Cyril Connolly, A Tumba Abierta

La Biblia afirma que el primer asesino rechazó la responsabilidad sobre su víctima con una pregunta retórica, “¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?”. Los Lasombra aceptan esa responsabilidad que negó su progenitor. En efecto, ellos son los guardianes de sus hermanos y hermanas. Los Lasombra no son mayordomos, por cuanto no ostentan el poder para beneficio de otros. Tampoco son reyes, pues no necesitan formalidad, título o posición, y en realidad no aceptan límites a su poder en la forma de cualquier tipo de sanción humana o divina. Los Lasombra son simplemente maestros con derecho sobre todas las cosas en el cielo y en la tierra, lo acepten sus súbditos o no.
Esta concepción de sí mismos supone una presión tremenda para los neonatos, sean Sabbat o antitribu. Cargan con una gloria heredada, un estándar de ser sobresalientes en sus actos, porque es lo que sus Sires esperan de ellos. Pocos chiquillos pueden llegar realmente a conseguirlo. Los antiguos cuentan que en el pasado podían tomarse tiempo para elegir a su progenie e instruirlos individual y convenientemente. Ahora todo se hace con prisas, y en ocasiones se concede el abrazo a una partida de inferior calidad. Un chiquillo Lasombra que sobresalga puede esperar la combinación de ser a la vez valorado y visto con suspicacias, mientras que los chiquillos que demuestran no ser los mejores en sus labores pueden esperar una lucha constante por sobrevivir.
Los Lasombra con gusto por las comparaciones irónicas se refieren a veces a los miembros más jóvenes del clan como los nietos Kennedy del Sabbat. No es una mala comparación, ya que los recién llegados intentan encontrar el modo de destacar, sepultados por la sombra del legado de Gratiano y otros fundadores.

La reunión de tinieblas: Convertirse en un Lasombra

Muy poca gente se convierte en vampiro con éxito. En general, el deseo de transformarse en una criatura no-muerta va aparejado con componentes psicológicos que no favorecen para nada la supervivencia vampírica, incluyendo un deseo de actuar sin el conocimiento suficiente de la situación y una falta de atención a los detalles. Los Lasombra escogen a su progenie entre aquellos mortales que muestran una aptitud para la supervivencia, sepan o no algo sobre vampiros, o elijan o no serlo si es que saben algo.

El camino corto

A veces, un mortal seleccionado al azar como tropas de usar y tirar sobrevive y muestra aptitudes intuitivas para desarrollar poderes Lasombra. Es difícil calcular la frecuencia con la que sucede, aunque la mayoría de Arzobispos Lasombra coinciden en que sólo se prueba digno de sobrevivir alrededor de un puñado de cada mil. Depende normalmente de tres cosas, una, de las causas por las que los Sires seleccionaron a la víctima, quizá por su fuerza de voluntad, determinación o simple odio hacia la humanidad en general, dos, de las aptitudes ocultas de la víctima, y tres, de la más pura suerte.



El camino largo

La mayoría de reclutas Lasombra entran en el clan más lentamente, con mucha más deliberación por parte de sus Sires. El Sabbat no posee un registro de descendencia, pero aquel Sire que cree demasiados chiquillos insatisfactorios acabará atrayendo la atención de sus superiores. En la sabiduría tradicional de los Lasombra, el éxito justifica el riesgo, así que los posibles Sires prefieren tomarse su tiempo creando su progenie.
Una larga experiencia muestra a los Lasombra que los reyes, presidentes, ejecutivos jefe, papas y líderes similares no suelen convertirse en grandes vampiros. Estos individuos están demasiado unidos al marco de la sociedad en la que viven, atados a valores y recompensas humanas. En cambio, los reclutas son mejores cuando provienen de estamentos cercanos al trono, pero sin sentarse en él: asistentes, suplentes, secretarios, consejeros... Gente que puede ejercer un gran poder sustancial en la práctica, pero por parte de otro individuo que se lleva el crédito. Mientras la vasta mayoría de asistentes se conforman con esta situación, otros sucumben al creciente resentimiento y dan los primeros e inconscientes pasos hacia el Abismo.
Los ambiciosos fracasados también se convierten en grandes reclutas, dependiendo de por qué fracasaron. Un posible político con grandes dotes intelectuales que no pueda esconder su desprecio por el gran público merece cierta vigilancia, ya que como Lasombra nadie le exigirá que trate bien a ningún público. Un empresario comprado repetidamente o quitado del medio de otra forma por rivales industriales a veces sucumbe a un resentimiento profundo, también él merece vigilancia, para ver si su odio puede ser convertido en la rabia que caracteriza a algunos de los mejores cruzados del clan. Un artista cuyo trabajo ofende a críticos y dueños de galerías de arte o a aquéllos de quienes depende su éxito comercial también merece vigilancia, para ver si su determinación perdura cuando se enfrente cara a cara con el fracaso. Si lo hace, podría convertirse en una valiosa pieza de las filas de los que se enfrentan a la Gehenna.
En cada caso, el Sire busca los hábitos de pensamiento y los estados mentales. El mundo es impredecible, el éxito no prueba la presencia o ausencia de cualquier cualidad en particular. La experiencia cuenta, pero en última instancia es el alma lo que permanece tras el abrazo, mientras que las lecciones de la vida son, al menos en parte, irrelevantes.
El orgullo no basta. Cualquiera puede tener bastante orgullo como para salir adelante, y el orgullo no medido por el juicio no es un rasgo que ayude a la supervivencia de los neonatos. La ambición es mejor, sobre todo si sólo ha sido satisfecha parcialmente en vida. La venganza, en todas sus formas, es buena señal, mientras el futuro vampiro muestre paciencia. La dejadez fría también merece consideración. Es muy raro encontrar a un mortal que pueda juzgar el mundo sin dejarse llevar por sus pasiones, y los Lasombra atraen a tanta gente con esa característica como pueden.
Algunos Lasombra se limitan a fuentes fiables y de eficacia probada para escoger a los neonatos. Examinan las instituciones dominantes de la sociedad en la que viven y quizá hurgan en algún tipo de movimiento de contracultura. Otros Lasombra buscan a propósito en cualquier otro sitio. Algunos de los más prestigiosos líderes de guerra en las cruzadas actuales fueron amas de casa en vida. En cada caso, el futuro Sire encuentra algún rasgo de la personalidad que le llama la atención, y un examen más detenido revela oscuras pasiones que aún no han sido explotadas. Otros Lasombra con talento provienen de hospicios, campos de refugiados o clínicas médicas para pobres. La gente que desea dejar de ser humano puede surgir casi en cualquier parte.


Violencia humana

Los Lasombra discuten sobre el mérito de Abrazar asesinos en serie y otros criminales particularmente violentos. Algunos Cainitas idealizan a los asesinos en serie como vampiros en todo, menos porque están vivos. Humanos que se convierten en depredadores. Otros sólo los ven como peligrosos competidores. Competidores lo suficientemente buenos como para ser una molestia, pero no para intentar esfuerzos para capturarlos que puedan interferir en los asuntos vampíricos.
El consenso del clan se aleja de la idea de recompensar a esta clase de gente con el vampirismo. Muchos son inteligentes, pero se les hace difícil adaptarse a su nueva condición por sus características psicológicas, que casi siempre incluyen un alto nivel obsesivo y una compulsión de la conducta (la llamada “firma” del criminal). Los asesinos en serie dejados a su suerte entre los no-muertos casi siempre se quitan del medio a sí mismos en unos pocos años, si no en semanas o meses. No pueden seguir actuando como antes, con las mismas rutinas de conducta, y pese a que sus cerebros ya no sienten los impulsos biológicos, los hábitos permanecen. Acaban abatidos a tiros o bajo los colmillos de otros vampiros. Otro experimento fallido.
De cualquier modo, la moda de abrazar asesinos en serie surge cada cierto tiempo. La ultima fue a principios de los 90. Antes de ésa hubo otra época desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta mediados los años cincuenta. Cuando un número significativo de Lasombra se siente insatisfecho con cómo le va a su facción en la sociedad del Sabbat, suele surgir la practica esta clase de medidas extremas.

Poniendo a prueba la destrucción

Una vez en futuro Sire identifica a un candidato prometedor para el Abrazo, comienza a ponerle a prueba. Lo ideal sería que la prueba se desarrollara durante años, aunque las circunstancias suelen reducir este plazo a meses o incluso semanas. La prueba mide la respuesta del candidato a la adversidad, el Sire suele tratar de hundirle arruinando su vida.
El examinador comienza golpeando aquello que el candidato más parezca valorar. Si es su familia, el Sire la asesina, o usa disciplinas o medios mundanos para alejar a sus parientes. Si es la habilidad física, el Sire deja minusválido al candidato, le infecta con una enfermedad crónica o de algún otro modo le priva de esa habilidad. Si es el estatus social, el Sire monta escándalos para alejar al candidato de sus antiguos asociados. Sea lo que sea, un Lasombra empeñado puede acabar con ello, ya sea por sí mismo o con la ayuda de su manada y otros aliados.
Paso a paso, el Sire va cortando los lazos de su chiquillo con el mundo. El candidato debe mantener su autocontrol, ya que el clan piensa que usar Dominación para forzar estados mentales es trampa. Un candidato que se rompa bajo la tensión acaba normalmente en la miseria más absoluta. Si esto sucede, el Sire abandona el experimento pero pocas veces se molesta en deshacer las heridas infligidas.
La parte más difícil es la de evitar que el candidato se sienta privado de toda motivación. Cada pérdida debe traer un nuevo motivo, sea éste el reclamo de la pérdida o el deseo por otra cosa que antes no parecía tan importante. Un vampiro que carece de iniciativa no puede defenderse de la Bestia o sobrevivir en la dura competición que es el Sabbat, y los Lasombra prefieren separar a los perdedores de los alienados pasionales antes de abrazarlos. El candidato ideal Lasombra, para la mayoría del clan, y esto también se aplica para los antitribu, es aquél que se siente lejos de su sociedad y busca cambiarla o incluso luchar contra ella, pero no se encierra en lo que debe hacer como una idea fija. Incluso si la perspectiva actual del mortal sólo se fija en algo cerrado, debe contener las semillas de la grandeza, o los siglos de no-vida serían una carga para él.

De la vida a la no-vida

Un candidato que permanezca años activo y motivado pese a la adversidad, como mínimo conocerá a su Sire. Probablemente no sepa en un primer momento cuánto tiene que ver su Sire con su sufrimiento, generalmente éste le miente rotundamente, intentando por todos los medios que el candidato acepte el vampirismo. Demuestra sus poderes y se los ofrece al candidato.
Algunos Lasombra prefieren decir la verdad a su progenie, “Sí, he arruinado tu vida. Te has mostrado fuerte, y ahora te ofrezco poder”. La mayoría de los Sires ven esto demasiado arriesgado y prefieren marear con historias sobre cómo detectaron las miserias que afectaban a sus chiquillos y cómo el poder que pueden ofrecerles podría cambiar la situación. De todas formas, el impacto del abrazo deja a muchos chiquillos un poco trastornados. Una carnicería al azar seguida de una sobria toma de conciencia de la nueva situación separan al Lasombra de su humanidad.
Cuando el chiquillo supera su etapa inicial de venganza o trato con la miseria de su vida mortal, su Sire le lleva a la sociedad Sabbat, y aquí comienza el proceso normal de adiestramiento y Ritos de Creación.
Fíjate en que la venganza no es la pasión principal del neonato, al menos en la gran mayoría de los casos. Andrew Emory aceptó el abrazo en gran medida por el deseo de venganza contra la gente a la que odiaba (ver La Oscuridad te Reclama), pero esa característica es sólo una parte de las razones por las que el linaje de Demba escoge su progenie. Los Lasombra ofrecen el Abrazo en todo tipo de circunstancias, incluidas las siguientes.
* Ambición: La Dominación y la Potencia son una oferta muy atractiva para los mortales que buscan prestigio o logros físicos y nunca los han conseguido. Las filas de los Lasombra contienen gente que comienza su no-vida como boxeadores con éxito repentino y managers, antes de que se alejen por sí mismos de toda relación con mortales.
•Inquisitividad: El deseo vivo de comprenderlo todo sobre el mundo y su funcionamiento produce paladines y estudiosos de primera clase.
•Beligerancia: Este grupo incluye soldados y matones, pero no está limitado a ellos. Las diversas cruzadas y luchas del Sabbat requieren estrategias y conocimiento de tácticas, espías y saboteadores, y muchas clases de guerreros no habituales. Los Lasombra gustan de encontrar a aquéllos que quieren mantener un esfuerzo marcial incluso más allá de su vida.
•Aprendizaje Especializado: Como con los guerreros, con programadores, contables, publicistas y otros especialistas. Los Lasombra necesitan gente que comprenda el mundo moderno. Un antiguo atento puede aprender perfectamente cómo convivir con una cultura que no le es familiar, pero siempre viene bien una perspectiva que proporcione información fresca. El acceso a los recursos y oportunidades que brinda el clan para trabajar más allá de los límites de la moralidad y la legalidad mortal crea especialistas.





Tras el último anochecer

Andrew examina su manada recién creada. Todos lucen las cicatrices del Rito de Creación de la noche anterior y huelen a sangre. Están confiados, preparados para conquistar el mundo. Espera arruinarles la noche.
La mayoría de los nuevos Lasombra no sobreviven. De alguna forma, llegando tan lejos ya habéis batido todas las apuestas, pero no penséis ni por un momento que vuestra existencia es segura.
Más de la mitad del ganado que elegimos para el Abrazo fracasa en este periodo de prueba. Se desesperan y se suicidan, o ceden a la presión, o sobreviven aniquilados por rasgos de personalidad débil. Al menos uno de cada cien, y a veces más, no sobreviven al simple Abrazo. Mueren o se convierten en criaturas sin cerebro, tan compulsivas que deben ser destruidas inmediatamente.
De unos mil mortales que parecen atrayentes tras las investigaciones iniciales, tenemos ahora unos 450 o 500. Mirad alrededor de vosotros, y daos cuenta que donde la primera noche había diez reclutas ahora sólo hay ocho. Perdemos del diez al veinte por ciento de los nuevos vampiros en el adiestramiento previo a la aceptación formal en el Sabbat. En tiempos de crisis, el porcentaje puede doblarse o incluso triplicarse, pero nunca suele ser menor del diez por ciento. Demasiados vampiros retienen más humanidad de la que les conviene, lo que nos lleva a algo así como 350 o 400 candidatos de los mil iniciales.
La experiencia nos dice que en los próximos cinco años, la mitad de vosotros habréis ido a parar a vuestras respectivas tumbas sin nombre. Moriréis en batalla, u ofenderéis a vuestros superiores y os ganaréis un juicio en el Tribunal de la Sangre o en el obispado. Algunos de vosotros caeréis en Monomacia. Algunos os destruiréis a vosotros mismos por accidente. Uno de vosotros puede intentar unirse a los antitribu, e incluso puede sobrevivir. Si en cinco años sobreviven más de siete o menos de tres de los que estáis aquí, seréis una manada ciertamente extraña. De nuestro millar inicial, sólo 200 o 300 podrían sobrevivir.
Aquéllos que aguantéis cinco años deberéis afrontar nuevos retos. De los cinco que podríais aguantar hasta ese punto, al menos uno y quizá hasta tres moriréis en los siguientes cinco años. Los plazos de la criba se irán espaciando con el tiempo para aquéllos que sobreviváis. Tiene lugar otra criba entre los diez y los veinticinco años, y otra entre los veinticinco y los cincuenta, y otra entre los cincuenta y los cien. Vuestros instructores y yo nos enfrentamos a lo mismo. Quizá uno de vosotros conseguirá que los Tribunales de la Sangre le otorguen el derecho de destruirme y mejorar su posición en la escala de las generaciones. Quizá entonces, uno de vuestros actuales compañeros gane el derecho a destruiros.
En la Camarilla, que mantiene a sus chiquillos mimados en jaulas doradas, un mayor número de vampiros sobrepasan el siglo de antigüedad. Si queréis podéis intentar uniros a ellos. Todo lo que perdéis es vuestra única posibilidad real de sobrevivir cuando aparezcan vuestros verdaderos enemigos, la libertad de elegir vuestro propio destino y el precioso apoyo que significa el Vinculum. Sí, podéis existir indefinidamente como los peones de los Antediluvianos o los esclavos del príncipe. O podéis permanecer aquí, brillando más intensamente y llegando más lejos, más lejos en vuestra condición de lo que ellos permitirían. Aquéllos que persisten en nuestro gran conflicto alcanzan cotas de dominio que ningún vampiro temeroso de la humanidad puede imaginar, por no hablar del ganado.
Os jugáis vuestra existencia. ¿Lo queréis hacer de otra forma?.


La apuesta del Sire

Engañar al chiquillo sobre quién arruinó su vida conlleva algunos riesgos, aunque no tantos como para que el Sire deba preocuparse en exceso. Cuanto más se acostumbre el chiquillo a ver a la humanidad como su presa, menos le importará lo sucedido en vida. Muchos Sires cuentan la verdad a sus chiquillos, cuando éstos desean crear progenie por su cuenta.
A veces un chiquillo decide que la manipulación y la mentira merecen un castigo. Un Sire cuyo recién creado chiquillo desarrolle un poco de Auspex puede enfrentarse a acusaciones confiadas de traición, y a veces un Sire en el sofoco del Abrazo se ve diabolizado al poco tiempo. Los chiquillos más atrevidos pueden planear destruir en venganza la vida de sus Sires, culminando en la destrucción de su progenitor, con la bendición del Tribunal de la Sangre o sin ella.

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Grell Sutcliff
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MensajeTema: Re: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:14 pm

En la oscuridad eterna: cultura Lasombra

Los Lasombra se deleitan en la lucha eterna por el dominio y la supervivencia. Al menos eso es lo que responden cuando se les pregunta, y de lo que se intentan convencer a sí mismos. Sería torpe admitir que, a través de los años, la guerra física y mental que se libra acaba agotándoles. Sería bastante peor admitir que uno a veces admira virtudes bastante diferentes a las que se identifican públicamente con el clan, o que uno preferiría no tener que aguantar siempre la carga del liderazgo.
Los Lasombra coinciden en que las instituciones rígidas se vuelven contra sus creadores. Por ello, las instituciones del clan operan flexiblemente, con una gran autonomía local. Esas distinciones informales son casi tan peligrosamente severas como algo codificado, pero al estar abiertas a interpretación son más letales. Dejando las cosas tan solo vagamente definidas se le da más juego a la competitividad y más oportunidades a los vencedores de demostrar su superioridad.

Mirando desde dentro: Puntos de vista
Los Lasombra, como individuos, ven el mundo y su papel en él de muchas formas distintas. En aras de la supervivencia, los vampiros con tendencias similares tienden a unirse, sobre todo en el Sabbat. Sólo se unen con Vínculo a aquéllos que les gustan o a los que respetan al menos hasta cierto punto.
La mayoría de subculturas Lasombra no tienen organización ni una denominación definida. Son puntos de vista, más que instituciones. La única institución que afecta a todo el clan es el Tribunal de la Sangre (y los Amigos de la Noche, por detrás de éste). Todo lo demás no es oficial. Un grupo que consiga la organización y fuerza suficientes para desafiar a los Tribunales sería adoptado en los Amigos o destruido, dependiendo de como sus líderes defiendan el caso.










Los Sin Facción

¿De qué demonios estás hablando?
—Druitt, miembro de manada, Detroit

La mayoría de Lasombra se identifican así: “Soy Lasombra y soy Sabbat”. No se preocupan demasiado por otros detalles, y no se sienten impulsados a identificarse con cualquier otra clase de subgrupo.
Los Sin Facción no son seguidores del estatus quo sin mente, o al menos no tienen por qué serlo. Muchos de ellos toman parte en los debates sobre las políticas futuras de los Amigos de la Noche y del Sabbat como conjunto. Discuten cómo tratar con los Lasombra antitribu, quiénes son los enemigos más poderosos del Sabbat y otras cuestiones prácticas.
Los Lasombra sin facción tienen muy diversos puntos de vista sobre la atención que deben prestar a la herencia de su clan. A veces es inevitable, debido a la Disciplina propia del clan y el papel de éste en la historia del Sabbat. No todos los Lasombra aprenden Obtenebración, y por supuesto gracias al intercambio de sangre entre compañeros de manada, algunos no Lasombra la aprenden. Algunos vampiros se deleitan en el hecho de descender del clan, orgullosos de portar la herencia de poder, gloria y tradición, y poder usar esa herencia de forma efectiva. Otros no se interesan. Se preocupan más de construir sus propios imperios, sean como sean, y ven la herencia del clan como irrelevante o incluso una molestia que les presiona a adaptarse a normas que rechazan.

Los Cruzados

Somos un ejército, no un club de fans, no un club deportivo, no una filosofía. Un ejército. Camináis por la cuerda floja de la destrucción a manos de los peones de los Antediluvianos. Habláis de independencia, pero sólo deseáis la independencia que os llevara a la aniquilación. Yo os haré sobrevivir y triunfar, sin importar lo que creáis que queréis ahora. Someteos a mí y ganad.
—Dr. Julius Sutphen, Obispo de Atlanta

Una minoría de Lasombra son “cruzados”. Cainitas que ven el Sabbat como una organización religiosa y militar hasta llegar al punto de despreciar la idea del Sabbat como una ideología de libertad. Este punto de vista es más favorecido por los antiguos que por los neonatos, pese a que un número sorprendente de Lasombra abrazados en los últimos tiempos comparten las preocupaciones de sus antiguos, debido a la cada vez mayor posibilidad del advenimiento de la Gehenna.
Asignar números y fracciones a cualquier grupo de vampiros es un arte inexacto. Existen muy pocos vampiros, y las ideas no suelen extenderse por el mundo. Cualquier ciudad Sabbat tiene al menos unos pocos cruzados en sus filas. En algunas ciudades grandes y unas pocas pequeñas, los cruzados dominan la jerarquía local. En la mayoría de reuniones, los cruzados son el molesto puñado de vampiros que o no tienen ningún papel efectivo porque todo el mundo les odia o por el contrario toma todas las decisiones porque acaban con sus críticos.
En el Sabbat como conjunto, la facción Ultraconservadora incluye tanto a antiguos Lasombra como a Tzimisce, junto a algunos antiguos antitribu, especialmente Ventrue. Los cruzados favorecen explícitamente el liderazgo Lasombra en el Sabbat, señalando que ellos lo comenzaron, y a veces citando profecías de dudosa veracidad para demostrar que los Lasombra

Los Creyentes

Cuando Jesucristo fue crucificado, estábamos allí, oscureciendo los cielos hasta que Él murió. Seguimos aquí, oscureciendo los corazones que rechazan una salvación de la que no podemos escapar, y guiándoles a la destrucción. Al final, reuniremos toda la oscuridad sobre nosotros y descenderemos al Abismo, dejando atrás el mundo que Dios creó. Para eso le servimos.
—Hermano Pablo, Franciscano, Barcelona

En las noches lejanas, muchos Lasombra se tomaron el cristianismo muy en serio, igual que en menor número otros abrazaron el Islam, el judaísmo u otras creencias. Se vieron a sí mismos como servidores de Dios, atrapados en una cierta o casi cierta condena. Sus acciones no les concederían el perdón de la ira divina, pero podrían posponer el juicio final mientras fueran herramientas útiles.
El Cardenal Monçada personificó este punto de vista. Durante siglos fue él más claro exponente de la facción Creyente del clan, sobreviviendo a la destrucción de muchos de sus camaradas. Buscó encender la chispa de la fe en las nuevas generaciones, pero no obtuvo mucho éxito. Los vampiros que vivían en culturas que no se preocupaban mucho por Dios pocas veces desarrollaban un interés tras su Abrazo. Incluso el pequeño proyecto del Cardenal de Abrazo en masa durante el resurgimiento de la religión tuvo un éxito moderado. Pocas características de las religiones postmedievales se prestaban a las preocupaciones del cardenal. El abrazo de encantadores de serpientes, predicadores en lenguas extrañas y evangelistas no tuvieron utilidad para la cosmología que el cardenal ofrecía.
Con la muerte de Monçada, los Creyentes carecen de un líder fuerte. Media docena de rivales, casi todos Arzobispos latinoamericanos o del Mediterráneo, buscan establecerse como el “heredero de Monçada” pero ninguno de ellos ha podido dar un verdadero golpe de efecto. Menard, el Arzobispo de Nicaragua es el que más apoyos ha conseguido por el momento, combinando un fervor por el romanocatolicismo más tradicional con una devoción fanática por las guerras del Sabbat. Desafortunadamente para su objetivo de suceder a Monçada, su visión se centra en los problemas latinoamericanos, y muchos Creyentes acaban aburriéndose de sus diatribas sobre la influencia izquierdista en el catolicismo iberoamericano y la necesidad de una purga.

Los Ángeles Negros

¿Rastros de pecado en mi alma? ¡Joder, claro que sí! Cada uno de mis actos lo pone de manifiesto. Déjame compartirlo contigo.
—Madd Killah, Ductus en instrucción

Desde los primeros siglos de la cristiandad, algunos Lasombra han interpretado su papel como demonios en la tierra de forma literal, sirviendo la voluntad de Satán y alimentando la oscuridad moral y física. Incluso antes de la expansión cristiana, estos movimientos existían al amparo de las creencias de Zaratustra y otras tendencias dualistas. En la Edad Media, los Angellis Ater o Ángeles Negros provocaron constantemente a los Amigos de la Noche mediante sus temerarios e incansables ataques a la sociedad humana. Sus depredaciones y cazas alimentaron el apoyo popular a la caza de brujas de la Inquisición. Los supervivientes más capaces entre los Ángeles Negros jugaron un papel fundamental uniendo al Sabbat alrededor de una doctrina de supremacía en la maldad.
Aproximadamente en los últimos treinta años los Ángeles Negros han resurgido desde los márgenes de la cultura Lasombra. La dedicación explícita a la maldad captura a un sorprendente número de neonatos que han crecido en sociedades débiles y sin principios. Parece que cualquier código de conducta les serviría, siempre que justificase sus depredaciones.

Los Hijos del Abismo

No hay verdad excepto en las tinieblas. El mundo no me interesará hasta que todo rastro de luz haya sido arrancado de él para siempre. Sólo existo para provocar la llegada de ese último día.
—Filipe Toreaso Maguno, miembro de manada, Cali, Colombia.

Los Hijos son los practicantes del misticismo del Abismo (ver página xxx63). Parecen preocuparse por el Sabbat tan solo mientras éste les conceda un espacio seguro en el que continuar su estudio. A veces se arriesgan en batallas, demostrando extraños poderes de Obtenebración e invocando en ocasiones fuerzas ocultas poco familiares. Luego vuelven a sus laboratorios y librerías. Los obispos Lasombra gustan de tener algunos Hijos de Abismo junto a ellos en momentos de crisis, igual que les encanta verlos desaparecer cuando la crisis ha pasado. Los estudiosos del Abismo son extraños incluso para lo que es normal en el Sabbat.
Sólo hay unos cuantos Hijos del Abismo en cada ciudad, pro se cree que existen enclaves de místicos del Abismo localizados lejos de las fortalezas Sabbat. Sus componentes o no se mezclan con el resto del clan o lo hacen disfrazados de tal forma que nadie los ha podido descubrir. Los escépticos piensan que esto no es sino un rumor más para mantener la atención vampírica alejada de lo que deberían ser sus verdaderos objetivos.

Submarinos privados

Sí, existen. La mayoría de ellos operan de la misma forma que los barcos turísticos con suelo de cristal, en las Bahamas, el Pacífico sur y otros destinos turísticos. Reúnen desde media a varias docenas de pasajeros y viajan unos cuantos nudos. Algunos individuos realmente ricos se procuran submarinos privados como los estadounidenses, cuando ya parece típico celebrar sus reuniones en un yate. En el Mundo de Tinieblas, un vampiro con conexiones con alguna empresa de ingeniería naval podría encargar modificaciones apropiadas a un submarino de la armada o científico y “perderlo” en los errores de inventario de las agencias (los Reyes y Reinas de las Sombras pueden ser útiles para este cometido, si el Corsario hace una buena oferta). Esta clase de empresa requiere muchos recursos e influencia, y podría descubrirse todo el pastel si la seguridad falla, pero eso es lo que lo convierte en un desafío, al fin y al cabo.






Los Reyes y Reinas de las Sombras

Sí, creo en el gobierno desde las tinieblas. Quiero ser una sombra que se extienda más allá de los mortales alejándose de la luz, vinculándose estrechamente con ellos y transformándolos sin que se den cuenta. Mi reino son sus almas.
—Gloria Yee, Ductus, Manila

Algunos Lasombra se toman la condición vampírica como un mandato de gobierno sobre la humanidad. Tienen una función importante en el Sabbat, realizando gran parte del trabajo que los ghouls tienen asignado en la Camarilla. Toman parte en las instituciones mortales ejerciendo influencia y reuniendo recursos, manteniendo la sociedad mortal débil y susceptible al control del Sabbat en general.
Pese a la grandiosidad de su apelativo, los Reyes y Reinas de la Sombras son casi parias entre su clan. Deben retener su humanidad en vez de adoptar una Senda, o perderían totalmente su capacidad de mezclarse con los seres humanos, aún más, deben retener mucha Humanidad para actuar en compañía de humanos que no sean psicópatas. Esto significa que deben evitar algunas de las actividades comunes del Sabbat, incluyendo algunos de los ritos más importantes. Ser asignado a actividades con mortales es muchas veces un castigo que significa para el transgresor la separación explícita de su manada, elegir las actividades con mortales muestra una tremenda dedicación o algún defecto oculto de la voluntad. Pocos vampiros conceden a los Reyes y Reinas de la Oscuridad el beneficio de la duda.
En ocasiones, estos vampiros forman sus propias manadas, que reciben atención especial (y a veces crítica) por parte del obispo. Algunas veces a lo largo de un siglo salta un escándalo, cuando estas manadas son destruidas por herejía contra la doctrina del Sabbat y conspiración contra la organización de la secta. A veces los cargos son ciertos, separados de otras formas de pensamiento, los miembros de esas manadas llegan a pensar que ellos forman el auténtico Sabbat y formulan planes para establecer su gobierno. En otros casos, los cargos son simples excusas para quitar del medio a vampiros que se han acostumbrado a estar pegados a sus cargos y muestran demasiadas simpatías por los conceptos de Mascarada de la Camarilla.

Los Corsarios

Tres cuartas partes del mundo están cubiertas de agua. Hay más territorio sumido en la absoluta oscuridad bajo las olas que en todos los refugios y cuevas de la tierra. Cuando la tierra perezca por la polución y vuestras preciosas ciudades ardan en la guerra final contra el ganado, mis dominios seguirán intactos. Dime tú quién pierde el tiempo en persecuciones triviales.
—Louisa Baker, Obispo de la Flota de Madagascar

La mayoría de los Lasombra toman interés en el mar de vez en cuando. El impulso de pasar tiempo alrededor de las costas oscuras se muestra incluso muchas generaciones más allá del Antediluviano. Unos pocos Lasombra dedican sus no vidas al mar. Los corsarios incluyen tanto individuos disciplinados que fueron oficiales navales en vida, o así les hubiera gustado, como aventureros impetuosos. Algunos corsarios actúan por su cuenta, explotando la navegación por ordenador en sus barcos o haciéndose con submarinos privados.
Algunos corsarios instituyen sus imperios privados en los barcos, alimentándose de la tripulación y los pasajeros, moviendo su refugio de un navío a otro. Quizá nunca pongan pie en tierra, o pueden pasar la mayor parte del año atendiendo negocios cerca de la costa. En las últimas décadas cada vez más corsarios se dedican a la piratería, concretamente en el sudeste asiático y en ambas costas de África. La mayoría de europeos y americanos no se dan cuenta de que miles de personas tienen una vida provechosa y violenta gracias a prender el comercio naval de aquellas zonas. Manadas enteras de vampiros se dedican a ello plenamente. Muchos obispos que tratan con manadas especialmente violentas “recomiendan” la piratería para mantener a los vampiros más problemáticos lejos de las miradas indiscretas. Los piratas mortales provocan las suficientes carnicerías por si mismos como para encubrir casi todas las acciones del Sabbat.
Un puñado de corsarios se relaciona con los barcos a escala mundial. Al menos un submarino de ataque rápido está en manos de los Lasombra, un Soviet Kilo vendido a Irán en 1995 y “perdido en el mar” dos años después. El Colmillo Negro ataca principalmente barcos controlados por la Camarilla y, cuando es posible, navíos que transporten miembros importantes de ésta. El Arzobispo Ferrari de Marruecos dirige las tres manadas necesarias para operar el submarino. Los vampiros pueden ignorar los sistemas de mantenimiento de vida, con una ganancia sustancial en eficiencia y sigilo. Esto compensa por las dificultades de conseguir mantenimiento de calidad.
Los Amigos de la Noche mantienen los movimientos del submarino en el más absoluto secreto, y en varias ocasiones el Tribunal de la Sangre ha dado sanción para destruir a Lasombra no corsarios que han tenido la mala suerte de ver el buque en acción. Al menos una docena de manadas ambiciosas están intentando controlar barcos y submarinos que se pudren en puertos ex soviéticos y otros puntos conflictivos. Hasta ahora, nadie lo ha conseguido.

Los Transhumanistas.

"Cada día que pasa somos cada vez mejores". Es un gran momento para estar no muerto. No importa toda esa cháchara de la Gehenna, mira el desarrollo cibernético, la tecnología de materiales, comunicaciones y todo lo demás. Tenemos las mejores herramientas para construir un imperio de sangre que nunca caerá. Y yo quiero estar ahí durante el resto de la eternidad, conquistando tierras nuevas por siempre.
- Malcolm Federsen, miembro de manada, Denver

Mucha gente moderna (viva y no-muerta) no se da cuenta de que las teorías de la evolución se remontan a la antigüedad. Darwin no inventó el concepto, tan solo identificó la selección natural como el mecanismo. Desde el principio de los tiempos algunos Lasombra han asumido como su objetivo primordial llegar al dominio de todas sus habilidades, evolucionando hacia seres que muestren el potencial absoluto de la no-vida.

La extensión de las ideas de Darwin hizo el concepto aceptable para vampiros modernos que no coincidieron con el misticismo pitagórico y otras filosofías antiguas que trataron la evolución. Mientras que aceptan pertenecer a un estado intrínsecamente sobrenatural, los transhumanistas señalan que muchas leyes naturales se siguen aplicando a su condición y explican su progreso continuo en términos científicos. Los transhumanistas modernos se dirigen hacia la creación sistemática del vampiro perfecto.


Este pensamiento confunde a antiguos y neonatos que conciben el vampirismo en términos místicos. Los transhumanistas cuantifican sus poderes, crean taxonomías o buscan reducir el vampirismo a datos. Algunos retienen su humanitas simplemente porque la carnicería y la maldad les parecen aburridas. Otros desarrollan Sendas puramente inhumanas porque piensan que la humanidad es una presa para el torrente de ideas, forzando la innovación por otras vías.

Muchos transhumanistas muestran interés por la alta tecnología, ordenadores, biología, medicina, ingeniería aeroespacial y todos los campos en general. Otros buscan una perfección que no confía en herramientas, pese a apreciar la lógica y el método. Tampoco es que sean una versión con colmillos del Dr. Spock, reconocen que la pasión y la destrucción son parte del vampirismo al igual que la percepción y la lógica, y cuando toman parte en los ritos, muestran en ocasiones la mayor motivación. Hacen todo lo que sienten que vale la pena con tanta dedicación como les es posible, sólo que explican su fervor en términos que el resto de los vampiros encuentran incomprensibles.

Algunos Lasombra transhumanistas persiguen objetivos en común con los Tzimisce metamorfistas y otros antitribu con inclinaciones similares. Otros prefieren asociarse principalmente con su propio clan.

Los Fatalistas.

No importa. Todo el mundo lo dice, pero yo lo creo. Realmente no importa. Tu propio Sire puede hacerte lamer sus botas y que te guste. ¿Qué es lo que no pueden hacer contigo lo más ancianos?
- Vincenzo Fiore, Sabbat nómada, actualmente en el sur de Italia.

Los Fatalistas entre los Lasombra no se llaman así a sí mismos, no si quieren evitar su destrucción. Tal y como los Amigos de la Noche reconocen la existencia de la facción, la consideran un fallo recurrente de miembros del clan que serían muy válidos de otro modo. Los fatalistas sólo poseen una doctrina, no importa cómo aparezcan las cosas, no tienen una auténtica voluntad libre. Algunos afirman que el Abrazo convierte a todos los vampiros y a ellos mismos en una herramienta de los más antiguos, pero que los seres humanos retienen su libertad. Otros afirman que ninguna criatura racional retiene su voluntad porque los Antediluvianos roban las mentes en el momento de la concepción, en el nacimiento o en la época adulta, las roban para sus guerras interminables a nuestras expensas.

EL fatalismo casi desapareció en los primeros siglos del Sabbat, hasta que gradualmente los jóvenes Lasombra fueron tomando conciencia de que seguían rodeados de entidades más poderosos que ellos. El crecimiento sin precedente de las calamidades en los últimos tiempos trajo de nuevo el fatalismo a la actualidad. Algunos fatalistas se dejaron llevar por el frenesí de la actividad, otros renuncian a todo y evitan hacer más que lo necesario para sobrevivir.






Los Condenados.

¡Bebo en tu honor, capullo!
- Garcilaso, miembro de manada, Ciudad de Méjico

Algunos Lasombra se ven a sí mismos como héroes, guerreros y otros títulos autocontemplativos. Se dirigen hacia la conquista inmediata de todo lo que ven. No son lo suficientemente constantes para calificarlos como cultistas de la libertad, no se mezclan con algo tan abstracto. La pura y simple autoindulgencia es su objetivo. Algunos llegan al punto de mostrar siempre sus colmillos, tatuarse manos negras y otros símbolos prominentes en partes visibles del cuerpo, como en la cabeza afeitada, haciendo gala de su condición de una forma exagerada.

Los condenados son exactamente lo que su nombre sugiere. La mayoría de Lasombra evitan a estos compañeros de clan. Una cosa es reinar por encima de la humanidad, y otra hacerlo de forma estúpida y corta de vista, una forma que invita a represalias contra vampiros que no están preparados. Hace falta mucha Fortaleza para librarse de un equipo de Operaciones Especiales, y más aún para tratar con cazadores con el temerario conocimiento de que hay vampiros rastreros vagando en su vecindad. El exhibicionismo no vale la pena, al menos no entre los Lasombra.
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Grell Sutcliff
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MensajeTema: Re: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:15 pm

El puño de hierro: Instituciones

En la mayoría de ocasiones los Lasombra resuelven sus propios conflictos, en concordancia con los principios del Sabbat y las variadas interpretaciones de las prioridades del clan. El clan no mantiene ninguna fuerza policial o jerarquía permanente. Inevitablemente algunos miembros del clan entran en conflicto con otros miembros del clan, y en esas ocasiones entra en juego la única institución fija que existe.
Tras ella se mantiene una organización visible intermitentemente, más parecida a una unión de trabajo o algún tipo de reunión. Opera siguiendo un plan poco obvio y no establece ningún tipo de política del clan. Sin embargo, ejerce una gran influencia dentro de los Lasombra, tanto por sus enseñanzas como por el ejemplo que representa.

Los Tribunales de la Sangre

Mucho antes que el Sabbat, antes que cualquier sociedad humana que conozcan los estudiantes actuales, el Antediluviano Lasombra se dio cuenta que sus chiquillos intentarían alimentarse unos de otros, al igual que sucedía con los de otros Antediluvianos y su progenie. Prohibir la práctica no funcionaría mejor que el decreto de Caín contra la diablerie, según los historiadores nodistas.
Pero la depredación podía acogerse a reglas, y la destrucción de un compañero de clan podría convertirse en una recompensa, asegurada por una política y unos procedimientos. El Antediluviano creó los Tribunales de la Sangre para poner en práctica esta teoría.
Un Lasombra que se considere agraviado por un compañero de clan comienza el proceso dando a conocer su insatisfacción. Habla con Lasombra poderosos próximos a él. Ellos hablan entre ellos y de tres a trece miembros de los Amigos de la Noche se constituyen en un Tribunal de la Sangre. Escuchan la petición del demandante y se reúnen en privado para deliberar el caso. La reunión puede durar desde minutos hasta años, y el vampiro que emprende la acción no puede presionar para que se resuelva el caso bajo riesgo de ser destruido.
En más de la mitad de los casos, el Tribunal resuelve que la queja no está lo suficientemente justificada. Los miembros del Tribunal regañan al demandante por su pobre juicio y normalmente le imponen algún tipo de sanción como pérdida de prestigio. En un 10 o 15% de los casos, el Tribunal decide que el demandado merece algún tipo de castigo, sin llegar a su destrucción. A veces, el Tribunal sólo obliga al acusado a entregar al demandante algún tipo de información o posesión, y más frecuentemente garantiza a este último el derecho sobre una posición o influencia concreta si consigue arrebatársela por sí mismo. Si se va más allá de la decisión del Tribunal, se corre de nuevo el riesgo de ser destruido por ésta, y si no se consigue, bueno, entonces es que el demandante no se lo merecía.
En el resto de los casos, el Tribunal resuelve que el demandado merece la muerte definitiva. A veces se ponen limitaciones, como no usar Disciplinas para hacerlo o destruir sus ghouls y posesiones antes de destruirle a él, por ejemplo. En todos los casos, uno o más Lasombra nombrados por el Tribunal o confirmados por ésta a petición del demandante deben presenciar el hecho como testigos. El interesado puede intentar destruir a su objetivo un número limitado de veces, normalmente una, o durante un periodo específico de tiempo tras el cual el Tribunal considera la materia resuelta. El Tribunal prefiere garantizar el derecho de intentarlo antes que garantizar un resultado.
El Tribunal se reúne en tinieblas. El demandante no debe saber quién de entre sus compañeros de clan actúa como juez en su caso. Se le convoca de forma anónima a un lugar de encuentro y cuando entra encuentra a los jueces cubiertos por la Obtenebración, Ofuscación u otros medios. Si puede ver realmente a los jueces es sin ninguna duda porque es capaz de hacerlo, pero cualquier actuación posterior que implique el conocimiento de que un vampiro en concreto era uno de esos jueces garantiza la destrucción. Se supone que los Tribunales actúan como la voz de la tradición, abstraídas de la miríada de voces de los Lasombra como individuos.
No existe ningún proceso formal. El demandante puede pedir una segunda audiencia, pero el Tribunal no tiene por qué concedérsela. Los jueces pueden decidir delegar la materia en otros Amigos de la Noche, pero esto suele ocurrir en el proceso de deliberación de forma que los demás vampiros no suelen saberlo. A veces un Tribunal de apelación se reúne en el mismo lugar que otro e menor rango y llama de nuevo al demandante. La práctica del secreto de los jueces hace difícil de distinguir esta clase de juicios de un interrogatorio rutinario.
El intento de destrucción de otro Lasombra que no sea antitribu sin la sanción del Tribunal es en sí mismo un motivo para una demanda, tanto si el intento tiene éxito como si fracasa. Un neonato actuando bajo los efectos del frenesí puede ganar el indulto, al igual que un antiguo que fuera provocado gravemente. De todas formas, se espera de los Lasombra que tengan el suficiente autocontrol para evitar destruirse unos a otros, aunque no para evitar actos de violencia menores. La eficiencia en el sobreseimiento de los casos depende en gran medida de lo celosos que sean los Amigos de la Noche de una zona concreta, en algunas ciudades casi todo se pasa por alto, mientras que en otras sólo las infracciones más leves quedan sin castigo.
El concepto global de los Tribunales convive en un estado de tensión con la organización del Sabbat. Los Tribunales no respetan la posición en el Sabbat sino como algo incidental, un Lasombra de baja posición puede forzar una demanda contra otro Lasombra con un rango mucho mayor en el Sabbat, y si los Tribunales encuentran razones suficientes, el inferior puede proceder a cumplir la sentencia y los jueces intercederán en su favor hasta cierto punto para tratar con la jerarquía del Sabbat. El Tribunal puede elegir posponer un juicio hasta que una crisis local finalice, pocos decretos se emiten en tiempo de guerra, por ejemplo, o en vísperas de uno de los grandes ritos Sabbat en los que los antiguos deben prepararse.
Algunos antiguos Lasombra ven un conflicto entre la tradición del clan y la secta. Los Lasombra infestan el Sabbat, y el Sabbat debe su existencia por encima de todo a los visionarios miembros del clan. Para los antiguos fuera de los Lasombra, la ecuación es simple, el Sabbat gobierna y los clanes ceden. A veces se forman pequeñas escaramuzas cuando una decisión de los Tribunales cambia el orden de las cosas para el Sabbat.
En realidad, los Tribunales también actúan entre los antitribu de igual forma que en el cuerpo principal del clan. Ninguna de las facciones lo sabe, aunque algunas ciudades con abundante presencia Lasombra no prestan mucha importancia a las divisiones y creen que la “justicia” del clan debe servir a ambos bandos.

Frente al Tribunal

Estimada Ming:
El Ductus Andrew me comunica que estás a punto de presentar tu primer caso a un Tribunal de la Sangre. Tal y como hice con él, te ofrezco algunos consejos que te pueden servir de ayuda para conseguir lo que buscas.
1. Prepárate el caso. Asegúrate de que tienes claro tu objetivo y puedes probar tus acusaciones. Esto no significa que tus acusaciones deban ser ciertas, sólo que deben ser plausibles y sostenidas por lo que parezcan pruebas sólidas. Pero cuidado, no intentes simular cosas que vayan más allá de tu capacidad de engaño.
2. Sé concisa. Si el tribunal quiere saber más, te preguntará. No empieces insultando su inteligencia o su experiencia.
3. Ofrece incentivos. Si es posible explica cómo tu acción puede beneficiar a los posibles miembros del tribunal. No hagas demasiadas suposiciones, y sobre todo no asumas que sabes quien crees que no está en el tribunal y expliques cómo tu acción va en contra de ese Amigo ausente. Sin duda, o él o un amigo o un aliado estarán en el tribunal. Si un juez ha intercambiado sangre con él, podría usar su vínculo para oponerse a ti.
4. Sé respetuosa y confía en ti misma. Después de todo, el tribunal podría decidir destruirte. Muéstrate como buena heredera de la tradición de autoridad del clan. Respeta a los jueces, manda a tus inferiores. Ayuda tener algunos inferiores sobre los que tener autoridad, utiliza a algunos miembros subordinados en tu manada si pretendes hacer esto regularmente.
5. Sigue todas las instrucciones del tribunal. Absolutamente todas, no vayas más allá, no te quedes corta.
6. No seas codiciosa. Si demandas más de una vez cada algunos años, atraerás el escepticismo. El tribunal podría autorizar tu destrucción al considerarte una amenaza para los intereses del clan. No malgastes tus esfuerzos en asuntos triviales. En principio, tanto tú como tu objetivo sois inmortales. Tómate tu tiempo.
Recuerdos,
Demba





Los Amigos de la Noche

Tras el tribunal se encuentran los Amigos de la Noche, una red difusa de antiguos del clan, y algunos miembros más jóvenes que se han mostrado de excepcional valía.
Como el tribunal, los Amigos infestan todas las civilizaciones conocidas. Normalmente rinden su nombre al lenguaje que más firmemente muestra la cultura o la autoridad. Cuando los antiguos lenguajes del Oriente Medio seguían diferenciándose del proto-indoeuropeo se llamaban a sí mismos “Brether Nokw”. Cuando el latín era el lenguaje del imperio, y tras su caída se convirtió en el lenguaje de los estudiosos, eran conocidos como los “Amici Nocti”. Cuando el francés se convirtió en el lenguaje universal en Europa para la diplomacia y el comercio se les conocía como “Les Amis Noir”. En los últimos dos siglos se les conoce generalmente como los “Amigos de la Noche”.
Los Amigos prestan un sencillo juramento para proteger los intereses del clan en su conjunto y unirse contra sus enemigos. En teoría se mantienen aparte en las disputas internas. En la práctica, por supuesto, la mayoría de los Amigos de la Noche combina sus ambiciones partisanas con los mejores intereses para el clan y actúan convenientemente. En tiempos de crisis internas, la mitad o más de los cónclaves del Tribunal de la Sangre dirimen disputas entre Amigos de la Noche. Los miembros menores del clan no saben esto, sólo ven que por alguna razón los antiguos son más lentos de lo habitual reuniéndose en Tribunal y además parece que no les haga mucha gracia.
Mientras existía aún el Antediluviano, era fácil identificar las preocupaciones del clan porque eran las que él decidía, pero desde la Revuelta Anarquista no ha existido consenso en la materia. Algunos antitribu siguen tomando parte en las reuniones de los Amigos, garantizando su seguridad mediante pactos elaborados y en ocasiones reforzados mediante magia de la sangre, aunque es raro porque la mayoría de los Lasombra prefieren aniquilar a los líderes de los disidentes o (de una forma más elegante) conseguir cooperar con ellos mediante el uso de disciplinas mentales. Sin duda, muchos de los Lasombra más jóvenes se sorprenderían mucho del barro que hay en las altas cotas del clan.
Los Lasombra que sobreviven alrededor de un siglo son invitados a unirse a los Amigos de la Noche, aunque éstos no están de acuerdo en las nominaciones de candidatos. Normalmente el que propone un nuevo miembro consulta con otros tantos miembros como pueda para estudiar el asunto. Cualquier Amigo que no merezca serlo acaba como objetivo de una sentencia de destrucción por parte del tribunal junto a su valedor, con lo que de algún modo esta clase de cosas se corrigen solas. Un Lasombra que sólo posea algunas décadas de experiencia puede ser invitado a unirse a los Amigos tras algún logro destacable, una serie de cruzadas ejecutadas brillantemente (no sólo una), un gran avance en las aplicaciones de la Obtenebración, un golpe diplomático que refuerce la posición del clan en el Sabbat o la deserción de un prominente linaje de antitribu. Esta clase de invitaciones se conceden pocas veces y distanciadas en el tiempo, y son objeto de un cuidadoso estudio.
Los Amigos de la Noche son un “secreto” en el sentido en el que lo es la policía secreta mortal. Todo el mundo, o al menos todos los Lasombra con más de dos o tres noches de aprendizaje conoce su existencia, y muchos Lasombra conocen los nombres de varios de sus miembros. La visión de la organización como un todo se mantiene oculta y pocas de sus operaciones tienen lugar a la vista de extraños. Los Lasombra no ocultan la existencia de los Amigos o de los tribunales al resto de los vampiros, tan solo evitan atraer la atención sobre las instituciones y a pocos vampiros de otros clanes se les ocurre preguntar.
Los ritmos de la noche

¿Qué es lo que hacen en realidad los vampiros con su existencia eterna?
Es fácil pasar de largo las limitaciones que sufren los vampiros. Sólo un puñado con un nivel alto de Fortaleza puede resistir normalmente la urgencia del sueño cuando se aproxima el amanecer, y la Humanidad baja obliga al vampiro a dormir más tiempo una vez el sol se ha ocultado. De media durante un año, los vampiros con la Humanidad más alta permanecen doce horas activos por noche. Casi todos los vampiros del Sabbat se quedan muy cortos, hasta tan solo ocho o nueve horas por noche.
Al menos una hora cada noche es para alimentarse, aunque en la práctica las manadas no cazan todas las noches. Beben hasta saciarse y aguantan así unas noches. Incluso contando con un rebaño establecido, cosa de las que pocos que no sean Reyes y Reinas de la Noche disfrutan, lleva tiempo reunir a los mortales, alimentarse de ellos y dispersarlos.
Realizar los ritae, tanto auctoritas como ignobilis, requiere tiempo. Cada uno de los grandes ritos anuales requiere varios días de preparaciones y más tiempo aún de limpieza después. Los Juegos de Instinto ocupan prácticamente toda una noche. La preparación ritual para el combate contra enemigos de la secta ocupa el resto de la noche que no se dedica a luchar. El Sabbat tiene muchos enemigos como la Camarilla, oponentes Humanos, conscientes o no, y otras criaturas de la noche. Una cruzada dura semanas, meses o años. Las simples escaramuzas pueden transcurrir durante semanas sin las complejidades de los conflictos serios.
Cuando todo está dicho y hecho, a los Lasombra sólo les quedan unas horas por noche para sus propios fines. Dentro de este tiempo libre deben entrenarse y adiestrar a otros, buscar entretenimiento, descansar y hacer todo lo que les pueda interesar. Ningún humano adicto al trabajo lo realiza con las limitaciones de un Lasombra ambicioso. Una de las razones por las que el Sabbat en conjunto ejerce menos influencia en la sociedad mortal es la presión del tiempo, no puede infiltrarse entre los mortales sin renunciar a las prácticas que lo definen como secta.
Los Lasombra que sobreviven las primeras noches a veces desarrollan elaborados intereses personales, chispas de estilo, aptitudes particulares, factores ambientales que necesitan en un lugar donde residen por un tiempo. Estas obsesiones deben compensar la clase de personalidad bien formada y la experiencia que gira en torno a la necesidad de tiempo que los Lasombra no poseen. Incluso los más antiguos no tienen el grado de habilidades en todos los campos que tendría cualquier humano inmortal, la vida eterna del vampiro sigue estando limitada a cada paso que da.
Los vampiros son criaturas de ego. Los Lasombra sienten una gran necesidad de apartarse de otros vampiros y miembros de su clan, presionados por su herencia de mostrarse como líderes capaces. Para los Lasombra jóvenes, éste es un rasgo de supervivencia, mostrando a los antiguos impacientes y desconfiados “Mira, de esta forma, aventajo al resto y me muestro como tu herencia digna”.
Las manadas que prosperan reconocen a menudo las limitaciones de su existencia y reúnen a individuos de diversa índole para complementar entre sí sus debilidades. Una manada repleta de hackers informáticos, ases de la conducción o artistas superan la labor individual, pero deberían esperar no enfrentarse a otros tipos de desafío. Por el contrario, una manada con un hacker, un experto en conducir y un artista puede cubrir más ámbitos de una forma adecuada, si no excelente. Los líderes de manada más ambiciosos comparan notas sobre lo que funciona y lo que no y se espían unos a otros para aprender los trucos que no están escritos. El clan Lasombra, como el mundo de negocios mortal, sufre de modas en la forma de dirigir las cosas.
Te Veo

Los refugios Lasombra, además de otras cosas, tienden a un extremo en lo que se refiere a los espejos. Algunos tienen espejos en casi cualquier superficie, (a veces incluso en el techo y en el suelo). Algunos buscan crear efectos de luz dramáticos o artísticos mediante reflejos sin fin, rodeando a sus invitados con un ambiente confuso o mareante. El otro extremo rechaza los espejos o las superficies reflectantes de cualquier tipo. La Tradición afirma que la fascinación por los espejos es paralela a la preferencia por la Dominación, mientras que el odio hacia ellos va asociado a la Ofuscación. Sea cual sea la verdad que subyace en esta tradición, ahora sólo es una superstición. De hecho, los Lasombra a los que les gustan los espejos prefieren mantener a sus invitados un poco desorientados y nerviosos, mientras que los que no tienen ningún espejo en sus refugios gustan de recordar con esto a sus invitados que pasa algo raro, pero su anfitrión tiene el control.

El clan en la secta

Loas Lasombra antiguos tienden a sentirse posesivos con el Sabbat. En suyo de alguna forma, el resultado de sus arriesgados y valientes actos, o al menos de actos que presenciaron y permitieron. Los antiguos esperan que sus chiquillos y los chiquillos de éstos dirijan manadas, enseñen doctrina, presidan como obispos y asciendan de posición. Para los antiguos, si los Lasombra no están al frente en la guerra y la paz, las cosas no están yendo bien.
Por número, los Lasombra forman un cuarto del Sabbat. Copan más de un tercio de los oficios y en algunas ciudades la grandísima mayoría de los líderes con títulos pertenecen al clan. Además, los Lasombra con experiencia sirven de consejeros y especialistas pese a no poseer un cargo en el Sabbat. Los antiguos del clan no hacen trampas ayudando a los Lasombra más jovenes y prometedores a ganar poder, pero de hecho les ofrecen asistencia, información y cierta ayuda encubierta. Los antiguos ven aquí otra vez un proceso que se corrige a sí mismo, un proceso en el que la herencia indigna se quema y perece, mientras cualquiera que prospere una vez obtenida la posición deseada merecía llegar el primero.

Los Lasombra sobre sí mismos

Los Lasombra se enorgullecen de hacer las cosas con elegancia y estilo. Esto no significa que todos se vistan igual, actúen igual o decoren igual sus refugios. Los refugios de los Lasombra que tienen prestigio por su elegancia van desde cámaras recreadas (o conservadas a lo largo de los siglos) de estilo etrusco o mughal a los pináculos de la I. M. Edificios diseñados especialmente y hogares autosuficientes incrustados en la tierra y casi subterráneos. Los líderes Lasombra pueden vestirse con ropajes eclesiásticos en las ocasiones formales, de forma seria, blasfema o satírica, con ropa de salón clásica de siglos recientes o con lo que estuviera de moda en sus días mortales. El gusto Lasombra en la celebración de rituales y las reuniones sociales va desde el antiguo paganismo a la exclusividad medieval hasta llegar incluso a un estilo agresivo postmoderno, en ocasiones variando drásticamente de un acontecimiento a otro, dependiendo de lo que busquen conseguir.
Casi todo puede resultar elegante. Una de las virtudes clásicas de los Lasombra es el don de la exposición, que permite a un vampiro explicar a otros las razones por las que una elección en particular resulta elegante. El clan favorece a los miembros que son capaces de articular sus preferencias de forma persuasiva, congelando a la vez los esfuerzos de romper con todo lo establecido, a no ser que funcionen. Arreglárselas para introducir algo tan poco familiar que pisotee las tendencias existentes y, mediante una explicación, conseguir que se encajen con los imperativos del clan, puede reportar un gran honor. Ser simplemente ofensivo garantiza una pérdida de prestigio como mínimo, y podría conllevar un castigo aún más duro.
Los Lasombra del Sabbat niegan rotundamente que tengan algún tipo de costumbres parecida las de la Camarilla del Elíseo y el salón. Hablar no cuesta nada, pero en la práctica la mayoría de Lasombra se reúnen para intercambiar opiniones y noticias entre individuos de ideas similares, y tratan entre sí en ambientes donde prima una política contra la violencia sin control. La violencia con sentido, como los duelos, es un asunto distinto, por supuesto. Los Lasombra buscan reafirmar ante sí mismos y los demás que pese a sus diferencias, están unidos por un linaje superior, al menos así lo ven los antiguos. Muchos Sabbat más jóvenes se preocupan poco por su linaje, pero saben que enfurecer a los antiguos no es una buena idea. Las tensiones generacionales no se manifiestan a la vista de todo el mundo.
Para muchos Lasombra jóvenes, los antiguos de hoy en día se parecen mucho a los que las historias citan como víctimas de la rebelión de Gratiano y su grupo. La estructura del Sabbat permite a los nuevos vampiros desarrollarse hasta puntos que no permiten la Camarilla y los independientes, pero eso tiene un precio. Un vampiro que desea ser más que un humano pero rechaza el elemento de lucha de la secta, por ejemplo, no tendrá buena suerte. Haría mejor en conformarse y guardar sus opiniones, porque los antiguos más paranoicos ven conspiraciones como la de Gratiano en cada grupo de neonatos descontentos. Este temor hace que los ritos sean cada vez más ostentosos, con especial atención a los Vinculum, lo bastante fuertes como para hacer que rebelarse sea imposible. Estos hechos por si mismos estimulan a los neonatos a conspirar para encontrar otras formas de hacer las cosas.
El equilibrio de poder permanece intacto, Para inaugurar una nueva era de aperturismo se necesitaría un esfuerzo muy coordinado para quitar del medio a muchos antiguos, dentro y fuera del clan. Si ocurriera, esta purga provocaría represalias inmediatas por aparte del Sabbat y ataques oportunistas de la Camarilla y los vampiros independientes. Los posibles conspiradores lo saben y por eso aún no han atacado. Aún.

A los que no se guarda: Los Antitribu

Para empezar, los Lasombra antitribu nunca se llaman a sí mismos como tal. La distinción no tiene nada que ver con su punto de vista del clan. Para ellos, el clan Lasombra es una sola familia compuesta de linajes. Algunos se glorifican en la destrucción del Antediluviano y se unieron al Sabbat. Otros no. Además, otros Lasombra escogen aceptar o rechazar el Sabbat por sus propias razones, por ello las fronteras entre los Lasombra del Sabbat y de fuera de él sufren un movimiento constante.
Los linajes que rechazan el Sabbat lo hacen en bastantes ocasiones por dos razones totalmente opuestas entre sí.






Los Reaccionarios

La mayoría de los Lasombra que rechazan el Sabbat permanecen vinculados al orden tradicional (o pasado de moda) del clan y las relaciones Sire-chiquillo. A veces apoyan a la Camarilla, aunque un tercio de los linajes conservadores toman un rumbo independiente y evitan las sectas. Los antitribu reaccionarios valoran la Humanidad, y si adoptan una Senda prefieren las más tranquilas que favorezcan el estudio.
Otros Lasombra reaccionarios luchan contra sus antagonistas en el Sabbat, pero es una lucha difícil. La doctrina y el adiestramiento del Sabbat forman duros guerreros, libres de las limitaciones éticas que limitan a sus oponentes antitribu. Los “vástagos” tienen pocos señores de la guerra o generales, razón por la cual trabajan con la Camarilla.
Subsiste una facción entre los Guardianes reaccionarios llamados “los Distinguidos”. Estos Cainitas continúan la guerra contra el Sabbat por medios indirectos. En el mar, sufragan las famosas flotas antitribu. En la tierra, emprenden complejas acciones de espionaje y sabotaje. Algunos actúan flamantemente en el contexto de la ética rígida, mientras que otros son tan monstruosos como sus enemigos. Como los Reyes y Reinas de las Sombras, muchos Distinguidos se especializan en dirigir a los mortales para enfrentar a la sociedad humana contra las actividades del Sabbat.

Los Radicales

La queja de los Radicales es que el Sabbat no va lo suficientemente lejos. Aceptan hasta sus últimas consecuencias que los vampiros son esencialmente inhumanos. Veneran al Antediluviano como la encarnación de la oscuridad y creen que un vampiro posterior que quisiera destruirle es demasiado necio como para merecer respeto. Los Radicales practican con gran devoción la Obtenebración y la Taumaturgia, si pueden encontrar maestros, buscando arrancar la luz del universo eternamente. Les gustaría que sus compañeros de clan en el Sabbat se olvidaran de los Antediluvianos y de mezclarse con otros clanes para unirse al verdadero trabajo de los Lasombra.
Los Radicales Lasombra no suelen retener su humanidad por mucho tiempo, es un obstáculo para su vocación.

Convertirse en Antitribu

Los antitribu eligen a su progenie de forma muy parecida a los Lasombra del Sabbat, incluyendo la prueba de la destrucción, o al menos casi destrucción. De hecho, muchas veces los Antitribu la llevan mucho más lejos. Ven una justificación pragmática en esto. Sólo existen unos pocos antitribu y no se pueden permitir un solo chiquillo perdido o vagabundo. Los Reaccionarios deben estar siempre atentos a la impresión que tiene la Camarilla de ellos porque saben que no se necesita mucho para que un Arconte nervioso quite de en medio a los “obstáculos peligrosos”. Los Radicales necesitan chiquillos que puedan soportar los rigores físicos y mentales de la exposición a las fuerzas oscuras.
Los Lasombra que forman parte de la Camarilla procuran hacer ver su respeto por las tradiciones del Abrazo y la emancipación, y los chiquillos que se liberan son de los más educados de toda la secta, algo que irrita a muchos los miembros de los seis clanes originales, quienes miran con desconfianza a los extraños que se comportan con tal rectitud. El resto de los antitribu siguen sus propias inclinaciones y la sabiduría del clan para buscar su progenie.
Los reaccionarios han experimentado al menos en tres ocasiones el Abrazo en masa al estilo de las “manadas de desecho” del Sabbat. Los Lasombra conservadores que seguían Sendas que no estaban en conflicto con este tipo de prácticas intentaron crear docenas de chiquillos en muy poco tiempo mientras sus aliados más humanos Dominaban estas tropas de choque y les daban cursillos acelerados en Disciplinas. Luego se mandaba a estas hordas frenéticas a la batalla, pero todas fueron exterminadas. Algunos reaccionarios creen que algún rito del Sabbat concede a estas tropas de choque sabiduría y poder. La mayoría de los experimentadores no están de acuerdo, pero no se dan cuenta de que los Lasombra del Sabbat a veces encuentran supervivientes dignos en estas prácticas, mientras que los reaccionarios nunca han tenido la posibilidad.
Los Amigos de la Noche que no pertenecen al Sabbat han dejado claro que no ven con buenos ojos un cuarto intento. Ocurrirá, ya que la crisis de las Últimas Noches convierten esta práctica en una tentadora herramienta, pero ocurrirá donde unos pocos Lasombra puedan reunirse en secreto, lejos de la Camarilla y otras miradas indiscretas.

Desertar del Sabbat

El Sabbat no hace un gran esfuerzo por mostrar a los chiquillos a los antitribu y aún menos para proveer información que pueda ayudar a un posible desertor. Todo tipo de leyendas urbanas proliferan entre los neonatos descontentos, pensad en los mitos sobre el sexo de los adolescentes americanos para daros cuenta de cuánto se alejan los rumores de la realidad. Cualquier Lasombra del Sabbat que decida actuar rápido de acuerdo con su insatisfacción, tomando todas las historias como guía para sus pasos, tiene muchas posibilidades de ser capturado y destruido.
Abandonar con éxito el Sabbat requiere tiempo. Un vampiro con muchos Vinculum probablemente nunca lo conseguirá. El conocimiento de que se va a unir al enemigo y luchar contra sus ex aliados es bastante como para hacer la no-vida bastante poco confortable con un vínculo de 3 o más, difícil a 6 y casi imposible de 7 para arriba. El posible desertor debe eliminar a sus aliados por si mismo o esperar que el tiempo y la casualidad lo hagan por él.
Una vez pueda irse, debe encontrar a los antitribu. Normalmente sabe en términos vagos algún lugar cercano donde se concentran los miembros de la Camarilla. No sabe nada de sus prácticas, y probablemente si un sheriff o un azote le detecta será destruido antes de tener la oportunidad de meter otra vez la pata socialmente. Debe mantener su mejor conducta durante un largo periodo de tiempo, evitar ofender a cualquiera con un derecho de destrucción sobre él y convencer a alguien con influencia de que le garantice al menos una protección temporal. El Sabbat no favorece el desarrollo de este tipo de habilidades sociales. O las poseía en vida y no las ha olvidado, o se las arregla para desarrollarlas por intuición y aprendizaje rápido.
Encontrar a la Camarilla no ayuda mucho en realidad a no ser que desee ser adoptado por otro clan. Pocos príncipes saben algo sobre los Lasombra antitribu, y muchos no están dispuestos a admitir su ignorancia o alertar a las autoridades de la camarilla de la existencia de individuos extraños. Algunos de los desertores prefieren desaparecer de la Camarilla desde el principio o una vez han aprendido algunas cosas básicas, y buscar a sus propios compañeros de clan.
Los antitribu intentan mantener algunos observadores en las áreas de actividad Sabbat. Es un trabajo muy arriesgado y difícil. Muchos de los desertores que encuentran son simples señuelos para atraer a los antitribu hacia trampas. Un desertor real que haga demasiados movimientos sospechosos suele ser destruido sin más. precisamente por la gente que espera encontrar.
Quizá uno de cada diez desertores llega hasta los antitribu. Una vez allí debe recibir la aprobación general de sus compañeros de clan. La existencia de Disciplinas mentales significa que sus nuevos compañeros no pueden estar totalmente seguros de que sea de confianza. Puede tener cosas en su cabeza y saberlo, y estar esperando el momento en el que exploten. Una vez alguien ha sido tentado por el Sabbat le llevará décadas merecer el respeto y la confianza de los antitribu.
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Grell Sutcliff
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MensajeTema: Re: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:17 pm

El clan y el mundo

Es noche temprana, y el aire está calmado y es húmedo. No ha llovido ni hecho viento desde hace más de una semana, y el humo de la ciudad se mezcla con el de la paja quemándose a los campos para dar ese hedor característico al aire. Demba está en la parte de atrás de un edificio de viviendas en Vancouver, mirando con su vista sobrenatural el río Columbia y los barrios bajos de Portland. El edificio donde habló a la manada de Andrew sobre los orígenes vampíricos ya está terminado, incluso tras los retrasos “accidentales” causados una madrugada cuando todos los remaches de seguridad fallaron.
Sonríe con el recuerdo, sigue sintiendo algunas emociones que reconocería un ser humano, y desciende su vista hacia el Otro Filo, que sigue lamiendo las últimas gotas de sangre de la familia a quien pertenecía el apartamento. Lleva las cicatrices de las heridas que se produjo para permanecer despierto durante el amanecer y atacar cuando el turno de mañana trabajaba. A Demba le había impresionado, y seguía impresionada.
“Otro Filo, deja de jugar con tu comida.”
“Vale” Inmediatamente sube la vista hacia ella, “cuando quieras.”
Demba sonríe de nuevo “Si sigues queriendo ser un sacerdote...” Otro Filo asiente exageradamente “... necesitas saber contra quién luchas para que puedas preparar a tus compañeros de manada en cuerpo y alma.”
“¿Luchamos contra todos, no?”
“Sí, bueno. Pero no todos los oponentes son iguales. Presta atención.”

El Sabbat

En realidad lucharás tanto dentro de la secta como contra los enemigos exteriores. Es una cuestión de práctica, no de teoría. A aquéllos que sobrevivimos a los primeros años de no-vida nos podría gustar que la secta fuera un poco menos fratricida, pero desear las cosas no cambia cómo son en realidad. El obispo desaprobaría que dijeses que el primer enemigo del Sabbat son sus propios miembros, y te recomiendo que no saques el tema a no ser que tus examinadores lo hagan, e incluso entonces, no le des mucha importancia. Hazles ver que conoces la realidad de la situación pero que no estás tentado por ello a caer en el escepticismo sobre la gran guerra.
Recuerda también que nuestros únicos aliados están dentro de la secta. Todos los de fuera que conocen nuestra existencia nos odian y desean destruirnos. Por supuesto nosotros pensamos lo mismo de ellos. Cualquiera que trabajara en nuestra destrucción es un obstáculo para nuestro triunfo y debe ser eliminado. Tu única oportunidad de compañerismo está en el Sabbat, no te la tomes de forma frívola.
Por supuesto, dentro de poco, si tu manada resiste como lo está haciendo hasta ahora, no contarás con la opción de manipular a tus compañeros. El Vinculum no te lo permitirá. ¿Tienes miedo? Deberías. Deberías pensarlo en los momentos de calma, y preocuparte porque una fuerza que no comprendes está dentro de tu cuerpo para hacer que te preocupes por esa gente, y les hace a ellos preocuparse por ti. Debería sonarte extraño que pronunciar bendiciones rituales con una actitud adecuada convierta la vitae normal en algo que puede vincularte. Recuerda que eres parte de algo más grande y viejo que tú que se mueve a un nivel que no puedes entender ahora y que en algunos aspectos no comprenderás nunca, a no ser que el tribunal de la Sangre te premie con muchas diableries.
Y esto sólo son las buenas noticias.
Los Tzimisce

Los Demonios son nuestros mejores aliados y nuestros competidores más feroces. Nunca olvides que nosotros iniciamos la revuelta que dio lugar al Sabbat. Antes de que Gratiano y sus aliados actuaran, y antes de que Les Amis Noir ratificaran su acción, sólo habían levantamientos sin orden por parte de algunos individuos insatisfechos. Lugoj y sus seguidores imitaron a Gratiano, y parece que los Demonios odian haber llegado los segundos o algo así, y aprovechan cualquier oportunidad para castigar a aquéllos que tienen la mala fortuna de tener más éxito. Han emprendido guerras contra nosotros antes y lo volverán a hacer. Mantén siempre la guardia. Utilízales siempre. Confía en ellos sólo cuando veas la vitae vertiéndose en el cáliz durante la Vaulderie, e incluso entonces se cuidadoso dando tu confianza. Alguna vez encontrarás una causa común o un proyecto específico con uno de ellos. Nunca desperdicies una oportunidad de hacer contactos útiles o conseguir algo que valga la pena. Vigila tu espalda y mantén los espejos a mano para verlos venir.

Hermanos de Sangre

Es cierto que la experimentación es de vital importancia para la supervivencia de nuestra secta. Si declináramos las nuevas oportunidades, nuestros enemigos serían pronto capaces de predecirnos, rodearnos y destruirnos. Dicho esto, me pregunta si este experimento aporta algo a la secta. Tenemos carne de cañón. Quizá alguna noche vea a los Hermanos de Sangre conseguir algo que se gane mi respeto. También es verdad que alguna noche yo misma podría diabolizar a Caín.

Heraldos de las Calaveras

No sé ni quiero saber. Vienen desde las tierras de los muertos con máscaras y rencores. Si odian a la Camarilla o a los demás vampiros me parece bien, trabajaré con ellos, pero prefiero que mis subordinados de confianza se encarguen. Estos tipos me alteran como ninguna otra cosa.

Kiasyd

Querido estudiante, si alguna vez aprendes algo sobre esas criaturas, házmelo saber y te recompensaré abundantemente.

Panders

Hablando de carne de cañón... creo que sus pretensiones de formar un clan son divertidas. Apóyales, puedes necesitarlos para interferir en los planes de los Tzimisce de vez en cuando.
No soy justa con las masas. Unos cuantos muestran buenas aptitudes para nuestras Disciplinas y nuestros conocimientos. Recluta a esos individuos y hazte con un Sire ficticio para que lo encaje en nuestro clan. Lo que he dicho antes también se aplica en estos casos.




Salubri Antitribu

Ciertamente vivimos en una era portentosa. ¿Quién habría sospechado que las víctimas de los Tremere volverían con fuerza y lucharían tan fervientemente por nosotros? Cuando era joven en la no-vida, los Salubri eran una de las grandes historias de aviso sobre lo que un clan podría hacerle a otro si los Antediluvianos lo permitían, o mejor aún, si lo apoyaran como parte de uno de sus propios planes. Sabíamos que era difícil destruir a un grupo, pero pensábamos que los pocos supervivientes debían agruparse sin chiquillos en tierras remotas. Y aquí están ahora, llenos de espíritu de combate. Doy la bienvenida a la señal, porque nos recuerda que la Gehenna nos traerá triunfos a la vez que derrotas.
Parecen muy reservados en lo que se refiere sus poderes y su conocimiento. Cualquier miembro de nuestro clan que consiguiera saber algo de los secretos Salubri ganaría muchos méritos a ojos de Les Amis Noir.

Otros Antitribu

Al menos los Tzimisce forman un grupo de linajes con sentido, vinculados por la sangre y la tradición. Poseen una coherencia ideológica y social, aunque su rumbo no sea el correcto. Los antitribu basan su existencia en el “no” más que en el “sí”. Tanto nosotros como los Tzimisce afirmamos que nuestro seguimiento de las tradiciones merece respeto, por muy paradójico que pueda resultar a los extraños. Destruimos a nuestros Antediluvianos en servicio a nuestra propia supervivencia y al objetivo de la libertad definitiva. Los antitribu comienzan con el rechazo, volviéndose con razón contra sus patéticos antepasados, pero muy lejos de ser una alternativa coherente. En general son más propensos a destruir que a construir o gobernar. Esto es bueno, ¿por qué sacrificar a tus compañeros de clan si otros quieren hacer de carne de cañón voluntariamente? Dales incluso nociones de respeto e instrucción y te seguirán donde vayas.

La Camarilla

En el otro rincón, llevando esa moda milenaria de grilletes y patetismo, la Camarilla. Una vez estuve en el carnaval de Nueva York, y el estilo de los charlatanes de la feria me recordó a la Camarilla, o al revés. ¡Fíjense en la vitae más pura capturada por los manipuladores que quieren devorarnos a todos! ¡Contemplen el maravilloso espectáculo de los depredadores más increíbles del mundo aterrorizándose en la noche y deseando convertirse de nuevo en presa!
Aquí está Van Zoogs el Cara de Perro Ventrue, que piensa que los bancos son mejores que los tronos, al lado de Emilia Toreador, que deambula por las entrañas del mundo del arte como una tenia y gusta de presentarse como co-creadora, no como un molesto parásito.
En la siguiente barraca, se destaca Jack Desbocado el Brujah, deseando ciegamente sostener cualquier ideología que no le fuerce a enfrentarse a que ya no es humano, por encima de Zelda la Lista, la Tremere, que ha llegado tan lejos como para usar su sangre para reformar el mundo sin pensar que esto signifique que tiene que dejar de acariciar al rebaño.
Y atrás, tenemos a Manson el Malkavian, deseando alimentar cualquier visión que le permita negar su añoranza interior, y Charlie el Feo el Nosferatu, que arma mucho escándalo sobre la independencia de su clan (incluso a veces se dejan caer en compañía de los malos y malvados, es decir, nosotros). Fascínense de cómo están todos fieramente preparados para ser barridos de la tierra en grupo, mejor que por separado, mientras la Gehenna se acelera.
Ah, sí, también está George el Guapo, el Gangrel, el mastín más bonito que hayan conocido. Ladra que se ha escapado de la cuerda de la Camarilla, pero incluso ahora que reconoce que los más antiguos ya nos están recolectando, no tiene la cabeza de unirse a nosotros. Una pena, podríamos usar la infantería.
Y éste es el grupo que piensa que mejor comprende la condición de la no-muerte.
Está bien, con un poco menos de sarcasmo y siendo más específicos.

Brujah

Si nos obligaran a elegir al clan más patético, yo votaría Brujah. Sí, más allá de los Toreador o Gangrel. La chusma son parásitos de los parásitos. Su secta busca encogerse ante ojos mortales en vez de adelantarse más allá en su gloria o simplemente cegar al rebaño con trucos. Este clan en cambio se enorgullece de ser rebelde pero no puede irse, tomar el poder o de alguna otra forma dar un golpe al status quo. Los antitribu son muy parecidos, pero con más sangre y piercings.

Gangrel

Los Extranjeros hacen chiquillos con buen cartel para malgastar su potencial. Podrían gobernar las zonas salvajes como dioses del caos si tuvieran visión y organización. Como son, se desparraman en la cara de lo que creen que es la Gehenna acercándose. Precisamente porque sus fuerzas no resultan un desafío, quiero hacer un pequeño esfuerzo y tratar de reclutarlos. Podrían reforzar y diversificar el Sabbat, si están dispuestos a aceptar la disciplina. Ciertamente sus líneas de sangre gemelas en el Sabbat reflejan bien su ascendencia mestiza, protagonizando hechos sorprendentes de astucia y vigor.

Malkavians

Visionarios, lunáticos, pa-TAY-ta, pa-TAH-ta. A veces pienso que los sueños y alucinaciones colectivas de los Malkavians son un esfuerzo fracasado de recrear nuestras experiencias con el Abismo. Fíjate en las similitudes sospechosas, desde el trabajo subconsciente hasta la naturaleza simbólica de sus comunicaciones, o eso me dijo un Malkavian antitribu que una vez perteneció a mi manada. Estuvo conmigo el tiempo suficiente como para aprender Obtenebración hasta un nivel sorprendente, así que tenía base para la comparación.
La naturaleza exacta de la maldición de la sangre de los Malkavian parece poco clara. ¿Crees que es simple estupidez, o una parte de naturaleza infantil lo bastante profunda como para hacer que el clan no tenga importancia? Algunos de los antitribu parecen interesantes, pero por cada visionario auténtico o inventor que encontramos, pocos más sirven de ejemplo educativo.

Nosferatu

Cualquier clan que aparece y es tan patético e inútil, pero a la vez sobrevive, debe estar haciendo algo que no vemos. Los Nodistas dicen que un pasaje habla de que los Nosferatu será los primeros en caer en la guerra entre los vampiros, y supongo que es posible que uno o más Antediluvianos mantengan el clan vivo para usarlo de carnaza en alguna batalla futura. Esto me sorprende bastante. Pienso que la mera competencia bastaría para dar a las Ratas de Alcantarilla una posición puntera en la Camarilla. Esa secta, por decirlo suavemente, no muestra demasiada sabiduría colectiva, así que el acto de intercambio de información de estos sabios idiotas puede calmar al resto de su maravillosa ignorancia.
Los Nosferatu de nuestra secta son una banda astuta. No son siempre listos, pero sí inteligentes, y ven demasiado incluso en la ventaja de la oscuridad propia de nuestro clan. Intento mantener ocupados a los que me encuentro investigando a mis rivales.

Toreador

¡Poesía! ¡Dulce poesía! Creo que nunca veré un poema tan hermoso como un árbol. Aquí y ahora, si fueras un Toreador disfrazado, la belleza de mis palabras te habría cautivado. Entonces te habría asesinado a ti y a tus sirvientes, y habría poseído tus bienes para venderlos. Son un clan maravilloso. Me he dado cuenta de que algunos de los antitribu también encuentran fascinantes nuestros cuerpos transformados en sombras. Cuando domines la Metamorfosis Negra puedes montar una pequeña legión de admiradores Toreador, si sirve a tus planes.

Tremere

Es uno de los pocos clanes de la Camarilla que me tomo en serio. Tienen una organización efectiva, incluso con sitio para la codicia, los celos, la traición y todas esas pequeñas pasiones individuales que nos conducen a todos. Estudian sistemáticamente el arte de la Taumaturgia, predicado en la condición de no –muerte y que les lleva a estados de mente cada vez más inhumanos. Si decidieran perseguir el poder colectivo, serían serios rivales. Afortunadamente para nosotros, los asuntos de su propia secta les impiden conformarse en nuestros competidores reales.
No hace mucho perdí el contacto con los Tremere antitribu con los que solía intercambiar favores. Hay rumores de que han caído todos. Si encuentras nuevos desertores de su clan, cuida de que se les dé una bienvenida apropiada y se les proteja.

Ventrue

Piensa en los Lasombra. Quita la inteligencia, la previsión, el estilo y la dedicación a la supremacía. Eso son los Sangre Azul, como nosotros, pero estúpidos.

Los Independientes

Assamitas

Necesitas una enciclopedia para poder ver en lo que están envueltos ahora los Asesinos. Muchos de los que han sido leales al Sabbat durante años han vuelto a sus fortalezas, y no han sido exterminados sin más por su propio clan. Mientras tanto, un gran grupo de admiradores del Sabbat se ha extendido por nuestras ciudades. Te recomiendo que trates con ellos con cuidado hasta que comprendas lo que causó el cambio. Al mismo tiempo, la Mano Negra parece haber caído en un apreciable estado de confusión. Quizá tú o alguien que conozcas podríais ocupar uno de los puestos libres y ayudar a que la facción confusa volviera a ponerse bajo un liderazgo apropiado.

Seguidores de Set

Si encuentras el Abismo terrorífico, prueba con las Sierpes. Visten la oscuridad con piel de serpiente. Supongo que es divertido si te gustan ese tipo de cosas, me da la impresión de que son los dibujos animados de las verdades a las que nos enfrentamos directamente. Son socios muy útiles siempre que recuerdes poner límites. Entre los Lasombra condenados por los Tribunales de la Sangre hay demasiados necios que pensaron que un acuerdo más no podría hacerles daño. Sí que puede.

Giovanni

No les entiendo, y no pienso poner remedio a esto mientras tenga aliados que puedan trabajar con ellos. Podrías pensar que por los puntos en común de la historia de nuestros clanes podríamos tener cierta simpatía mutua, pero no veo puntos de contacto con su obsesión por la muerte. A veces pienso que es más patética que la de la Camarilla con su Mascarada. Otras veces, me da la impresión de que quizá se están acercando al Abismo por otros caminos. Afortunadamente, me meto en pocos asuntos que requieran tratar con ellos.

Ravnos

Les odio. Si pudiera les exterminaría de la faz de la tierra. No, no me importan los estúpidos estereotipos sobre los gitanos. Su clan es tan viejo como cualquier otro y está igual de diversificado, y además parecen escapar de nuestra vista la mayor parte del tiempo. En mi opinión, lo que pasa es que llevan consigo un aura especial de confusión y engaño. Cuando un Ravnos está en la zona, nuestro curso de acción más sabio es retirarse a las sombras y esperar a que se vaya. Estas criaturas juegan con esperanzas, miedos e ilusiones con una habilidad de virtuoso. No me creo sus historias de poderes místicos para crear ilusiones, y tampoco creo que los necesiten, son ingenieros sociales de primera clase. Por desgracia, unen esta aptitud a una visión del mundo repugnantemente distraída y en conjunto inútil. Debilitan toda estructura social entre los no-muertos tal y como pasan, y la Espada de Caín no puede permitirse ese alboroto. Deja que el caos se desarrolle bajo nuestros términos, no los de ningún otro.

Otras criaturas

Tenemos bastante que hacer tratando con el ganado y otros vampiros, pero para alcanzar nuestro destino como guardianes, pronto deberemos enfrentarnos a otras razas que infestan el mundo. Las reglas del juego son simples, apártate de su camino cuando puedas, y destruye a los que no quieran apartarse del tuyo.

Lupinos

De forma individual, es más fácil para un lupino destruirte a ti que al revés. Tienes algunas ventajas, eres una criatura urbana que pasa una gran parte de su tiempo entre los tuyos. Pese a que tú apestes a sangre y a lo que sea que mueva a los lupinos, eres un objetivo menos tentador que el típico vagabundo independiente o de la Camarilla. Si descubres actividad lupina cerca de ti, explota tus ventajas. Aliméntales con algunos sacrificios y espera hasta que esas bestias se marchen, o búscate otro sitio.
A veces se oyen historias de vampiros que hacen tratos con Lupinos. Te recuerdo que más a menudo se oyen historias de vampiros recibiendo mensajes de Caín. Dales a ambas historias la misma validez.

Magos
En teoría, Les Amis Noirs quieren comprender con detalle la clase de magia que practican algunos seres humanos. En la práctica es demasiado peligroso. Los mejores magos de la sangre que conozco dicen que la magia que practican tan fácilmente los vampiros tiene poco que ver con la magia mortal, así que no es muy difícil de imaginar que de hecho la magia del ganado es excepcionalmente poderosa. Como siempre, actúa cuando sean una amenaza para tus intereses, y si no manténte alejado de ellos.

Fantasmas
Has visto con tus propios ojos que las almas en pena existen. Sabes que se mueven por pasiones individuales que hacen parecer taimado a un recluta medio del Sabbat bajo los primeros efectos de la Vaulderie. Si sacas alguna conclusión de esto que no sea “aléjate”, me gustaría corregirte. A veces es posible, e incluso provechoso, tratar con un fantasma. Muy de vez en cuando nuestros planes nos ponen en contacto con otras criaturas que comparten nuestro interés en derrocar a reyes y potentados, incluso si después también se mostrasen reacios a nuestro gobierno. Trata con ellos tal y como te he recomendado que trates con los Tzimisce y los Setitas; haz un trato claro y seguro, y olvídate cuando esté hecho.

Changelings
Si desearas comprender mejor a criaturas que se alimentan supuestamente de sueños y viven con un pie en un reino imaginario, bueno, los Amis Noir prepararían con mucho cuidado las circunstancias de tu fallecimiento. Claramente habríamos fallado en algún punto de tu adiestramiento y trataríamos evitar ese error en el futuro.

Catayanos

Sí, hay clanes de vampiros nativos de otras partes del mundo, ya lo sabes por tu estudio histórico sobre nuestras relaciones con vampiros de África en varias épocas. De los clanes no europeos, lo que más han prosperado de los que tengo noticia residen primariamente en Asia, con incursiones ocasionales en cualquier parte. No me gusta el término “Catayano” pero no parece haber otro tan comúnmente conocido, así que lo usaré de momento.
La secta Catayana que ellos llaman la Corte Pentuplo o la Corte Cruzada, su equivalente a la Camarilla o el Sabbat, incluye al menos tres clanes distintos, y quizá hasta ocho. Es difícil distinguir linajes entre ellos, y muchos niegan tener clanes tal y como usamos nosotros el término. No puedo imaginar en absoluto lo que creen ganar con este engaño.
Su política con los mortales es una combinación de ideas Camarilla y Sabbat, mezclando un correcto sentido de superioridad con unas líneas éticas extremadamente complejas y exageradísimas demostraciones de poder por parte de sus antiguos. Niegan la existencia de Antediluvianos Catayanos, pero si te encuentras con uno de sus Budas o Brahamanes, pienso que el hecho de destruirle puede ser del mismo mérito que la destrucción de un Antediluviano.
Algunas facciones de Catayanos buscan la expansión territorial por la costa del Pacífico. Hasta ahora, Les Amis Noir han tomado la posición de que mientras esa expansión sea a costa de la Camarilla no nos importa. Algunos antiguos parecen preocupados, y las concentraciones de Catayanos merecen vigilancia de cerca. Si los vampiros asiáticos amenazaran nuestros intereses o los de la secta, sería necesario hacer una cruzada contra ellos.

Cazadores
Algunos antiguos venerables explican confiadamente que saben todo lo importante sobre la sociedad humana tal y como es ahora, o tal y como fue el algún momento del pasado. Se equivocan. Incluso bendecidos con nuestra vasta superioridad, somos pocos y el ganado muchos. Nunca pienses que lo comprendes todo sobre una situación. Deja lugar para la sorpresa y evitaras muchos de los estúpidos finales que han tenido tus hermanos guerreros. Últimamente recibimos informes sobre mortales con extrañas aptitudes. ¿Y? Los mortales están constantemente innovando, como si tuvieran alguna clase de sistema inmunológico colectivo, condenado al fracaso a largo plazo, pero capaz de algunos resultados espectaculares por el camino. No caigas en el pánico, estudia tu posición y actúa en consecuencia. Nada parece realmente nuevo en esos cazadores de brujas.
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Grell Sutcliff
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MensajeTema: Re: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:19 pm

Capitulo tres: Nuevas sombras

Pero si tu ojo estuviese enfermo, todo tu cuerpo sería tenebroso, pues si la luz que hay en ti es tinieblas ¡Qué tales serán las tinieblas!
—Mateo 6:23

Del antiguo más augusto, elegante y trastornado al más bajo de los neonatos, los Lasombra comparten una característica: el pragmatismo. Los Lasombra son directos en sus deseos, tanto si esto se manifiesta como una habilidad excepcional para la manipulación como si se manifiesta como simple desprecio hacia los demás. No hay que extrañarse porque muchos Cainitas, incluidos algunos Lasombra, vean a los Guardianes como los antagonistas de los Ventrue. Mientras los Ventrue dominan la Presencia, los Lasombra afilan su poder de Dominación. Mientras los Ventrue preguntan y halagan, los Lasombra imponen su voluntad y hacen caer en desgracia a aquél que fracasa obedeciéndoles.
Teniendo en cuenta esto, vigila tu lengua y manténte alerta mientras examinas la galería de personajes que se te presentan. Recuerda que para ellos, el fin justifica los medios, y que tu fin pueden ser sus medios.

La Acusadora

Cita: No tienes pecados secretos. Vemos todo lo que haces. Lo sabemos.

Preludio: Toda tu vida sentiste una carga especial sobre tus hombros. Tuviste una vida privilegiada, de la escuela parroquial a la Liga de Mujeres, hasta la dirección de Fortune 500. Te casaste con un compañero directivo y criaste dos niños, con un montón de ayuda de niñeras y otras personas.
En tu interior, algo te roía. Las monjas de la escuela parroquial, con sus discursos sobre azufre y fuego eterno, dejaron en ti una marca que fue más allá de la de tus compañeras de clase. Creíste en sus historias sobre el juicio mucho más fácilmente que en las homilías sobre la piedad. Un sentimiento interno de expiación te llevo a la caridad, a los esfuerzos de impulsar un sistema empresarial socialmente comprometido. Nada de ello bastó, porque la mancha que portabas no la provocó lo que hiciste, sino lo que eras.
No te sorprendiste del todo cuando unas voces extrañas comenzaron a susurrarte tus propios pecados. Siempre supiste que los demonios te observaban. Por la mañana, te hablaban desde el espejo del cuarto de baño. Por la noche, sus palabras se arrastraban desde las sombras en las esquinas. Te sorprendiste cuando comenzaron a hablar también de los pecados de otra gente. Te diste cuenta de que nadie podría ayudarte porque todos a tu alrededor estaban tan condenados como tú. Los demonios empezaron a manifestarse físicamente, garras invisibles arañando tu cuerpo en la oscuridad, sombras cobrando vida con ominosos movimientos. Era demasiado. Te tiraste por un puente... y caíste en una red de sombras vivientes.
Un demonio con la forma de una mujer te esperaba en el suelo. Te dijo que al fin el infierno te había reclamado, te había elegido para juzgar y castigar a los malvados. Absorbes la vida de los pecadores y les cuentas por qué sufren. Te mueves sin ser vista por salas de juntas y despachos, enterándote de pecados que luego harás públicos. Acusas a tus víctimas en sus refugios secretos. Los llevas al matadero, y cuando desean morir, no interfieres como aquel demonio hizo contigo. El infierno sois tú y los que son como tú, y no necesita las almas de las que le alimentas para cumplir su mandato en el reino terrenal.
Concepto: Tus compañeros de manada encuentran peculiar tu convicción en los demonios. No pueden negar tu efectividad tratando con humanos, tú haces el trabajo que ellos no pueden hacer. Como parte de tu rutina de tortura, consigues que tus víctimas mortales procuren a la manada el equipo que necesitáis. Así los pecadores favorecen al infierno, y tú sigues con tu trabajo. Eres el rostro que no se refleja en el espejo, Satán en su significado hebreo original, el “acusador”.

Sugerencias de Interpretación: Casi todo era cierto sobre Sodoma, y ahora cualquier ciudad moderna es Sodoma. No hay ninguna persona recta en el mundo, todos merecen el sufrimiento y la muerte. Esta certeza reafirma el dolor que te roía las entrañas cuando estabas viva. Te juzgaste correctamente, y ahora juzgas a los demás con la misma certeza. Con el tiempo, ayudarás a tus compañeros demonios, que se ven a sí mismos como vampiros, a aceptar su verdadera naturaleza. Al final de los tiempos, cuando la luz del universo se extinga para siempre, todas las ilusiones desaparecerán. Trae la noche.

Equipo: Trajes caros, maletín con informes sobre tus víctimas.



El Joven Desengañado

Cita: Siempre hay algún otro que cree haber escapado del destino que merece. Está equivocado.

Preludio: Creciste como un chico ingenioso de los suburbios más, sin problemas físicos y lleno de una angustia interior por los detalles menores de la vida. Todo cambió el día antes de cumplir los dieciséis. Durante tu última clase en la autoescuela hiciste un giro perfecto, pero embestiste a un conductor borracho que circulaba en contradirección. Tu profesor murió en el acto. Tu sobreviviste, pero el impacto destrozó tu cráneo, lanzando trozos de hueso hacia el cerebro. Podrías haberte recuperado, pero alguien cometió un error en la última de las tres operaciones para extraerte los fragmentos. Te despertaste con un daño permanente en los centros nerviosos que controlaban tus piernas y nunca volviste a andar.
La angustia adolescente dio paso a una furia eterna. Saliste de tus frustraciones escribiendo, al principio de forma torpe, y ganando habilidad con la práctica. El encubrimiento del hospital a aquel médico que te dejó paralítico se convirtió en un símbolo de todo lo malo en la vida. Tus ensayos llamaron la atención de un vampiro con ambiciones literarias. Le gustó tu estilo y comenzó a probarte. Fueron mal tantas cosas durante tus veinte años, desde recompensas negadas a corresponsales que se volvían hostiles. A veces estabas al borde de la paranoia. A tu Sire le gustó que nunca te acercases demasiado al filo, siempre recuperando una furia cuerda aunque destructiva. Tras torturarte durante cinco años, decidió que era el momento.
El décimo aniversario de tu accidente, tus padres te invitaron a comer fuera. Cuando conducías hacia casa con una furgoneta modificada para minusválidos, todo se oscureció de repente. Te saliste de la carretera, cayendo sobre el techo de un almacén y quedándote allí. Recuperaste el sentido colgando boca abajo, viendo morir a tus padres con la cara y la nuca perforados. Una mujer te sacó del amasijo de hierros mediante sombras vivientes. Te sonrió con sus colmillos y te dijo que estabas preparado para dejar atrás el día, que podía darte el poder para cumplir la venganza con la que soñabas.
Sabías que si seguías con tu vida, sólo te esperaba lo mismo de siempre. Aceptaste la oferta de la mujer y no sentiste casi nada cuando te quitó tu vida y te dio parte de la suya. Pronto descubriste que no necesitabas piernas, no cuando podías hacer que las sombras te llevasen. Y toda una sociedad espera, preparada para trabajar contigo, para hacer caer el mundo que has dejado atrás.

Concepto: Eres el pensador, el que sopesa opciones y busca defectos. Estás completamente volcado en el triunfo final del Sabbat y has aumentado tu lista de enemigos con seres sobrenaturales, además del ganado. Esperas, si sobrevives, ir hacia arriba en los rangos. Sabes que lo harás.

Sugerencias de Interpretación: Deseas ver a los líderes de la humanidad temblar entre los escombros implorando clemencia, y luego verles morir aterrados cuando no se les conceda. Ahora que sabes de la Camarilla, quieres lo mismo para ellos y los Antediluvianos que están detrás. Tus compañeros del Sabbat no entienden muchas veces cómo encajan las piezas, así que debes explicárselo, y protegerles de su ignorancia. La causa te necesita tanto como tú la necesitas a ella.

Equipamiento: Silla de ruedas, ordenador portátil, furgoneta para minusválidos.



El Vengador Siniestro

Cita: Hay algo bajo tu cama, en tu armario, amenazándote. Ese algo soy yo.

Preludio: Desde niño, viviste en un mundo de fantasía pretendiendo ser un superhéroe. Seguiste visitando ese reino soñando despierto mientras crecías. Mantenía tu esperanza viva pese a pertenecer a una familia en descomposición y pese a tus propias circunstancias personales. Visiones de un poder secreto te mantuvieron estable a través de dos divorcios, el suicidio de uno de tus hermanos y el asesinato de otro, dos compañeros de piso encarcelados por delitos graves de fraude y un montón de grandes complicaciones más.
Tu futuro Sire nunca te explicó cuándo supo por primera vez de ti ¿En una librería? ¿Oyó una conversación entre amigos? ¿Te escogió al azar? Todo lo que sabes es que progresivamente, ese tipo alto y delgado empezó a mostrarte cada vez más los flecos de la sociedad. Las pesadillas no tardaron mucho. Los antidepresivos no pudieron evita las alucinaciones de las sombras cobrando vida.
Fue una especie de decepción enterarte de que no eran alucinaciones. Un día las sombras vomitaron a ese tipo alto, y te mostró sus verdaderos poderes. Te dijo que estabas en lo cierto al pensar que el mundo tenía muchas cosas que arreglar, pero que te equivocabas al creer que había gente inocente a la que proteger. Venganza y miedo, no justicia, dijo. Te ofreció la oportunidad de probar tus teorías, y tu aceptaste.
Pronto te diste cuenta de que tu Sire te veía como un experimento desechable. Para los vampiros que te rodean, eres un tipo extraño, pero no te molesta, siempre has sido un tipo extraño. El poder de ver en las almas de los mortales ha probado el escepticismo de tu Sire sobre la bondad de la humanidad y te hace estar mucho más cómodo en tu papel de depredador. Muchos más pecadores y necios de los que te imaginabas necesitan ser castigados. Estarás ocupado durante mucho tiempo.


Concepto: Eres tus propias pesadillas hechas realidad para atormentar a otros. Si no fueras bueno en lo que haces, sólo serías otro bufón condenado a la autodestrucción. Pero eres la carta en la manga que mantiene el Sabbat competitivo. Los enemigos de la secta no esperan ver vengadores ocultos en la noche entrando por las ventanas, gritando una letanía de crímenes secretos.

Sugerencias de Interpretación: En tu interior algo grita para conseguir la paz que sólo se logra haciendo buenos actos, tal y como una vez pensaste que se hacían. Pero el mundo que conoces no tiene sitio para eso. Te preparas para lo que venga y aprovechas tu tiempo al máximo. A veces el Sabbat te aterra, pero también lo hizo el mundo real cuando lo viste todo claro. Te recuerdas a ti mismo que el asesinato en masa de depredadores humanos hace que el mundo sea un lugar mejor, y sigues esperando que algo en tu condición de no-muerto te permita escapar de las profundidades de la miseria humana. Algún día.

Equipo: Un par de revólveres de calibre .45



La Abrazada en Masa

Cita: Cariño, antes pégale unos cuantos puñetazos. Los hematomas hacen que sepa mejor.

Preludio: Sesenta años de vida, para qué. Un marido muerto al que la bebida llevó a la tumba, un par de niños inútiles incapaces de vivir sin que les recojas cada vez del suelo, el chico prometedor murió hace años en alguna guerra de medio pelo y tienes un atajo de nietos ya criando mocosos cuando no están vendiendo su cuerpo, drogas o ambas cosas. Perdiste tu casa porque construyeron una autopista por encima y fuiste de apartamento barato en apartamento barato desde entonces. Todos a los que apreciabas se han ido de tu lado o ya están muertos.
Siempre podría ser peor. Una noche de verano, una banda de jóvenes te raptaron del bulevar, te pegaron con una pala y te enterraron. Te las arreglaste para salir, y los que te asaltaron te enviaron a ti y a otros supervivientes a una pelea que nunca comprendiste muy bien. Fuiste uno de los dos supervivientes, los otros no lo consiguieron, aunque te viste atrapada en un estado maníaco. Cuando recuperaste tu autocontrol, ya llevabas no-muerta cuatro semanas. Te diste cuenta de que nadie te echaba de menos. Sólo eras una estadística más en el informe de desapariciones. Te diste cuenta que desde la primera vez que dijiste "sí quiero” a ese saco triste de alcohol hace cuarenta años, no tenías a nadie más.
El Sabbat te cuidó. Mentores sorprendidos te enseñaron a controlar esos poderes que habías desarrollado instintivamente. Escuchaste la sabiduría y estudiaste los ritos. Tras dos años de “aprendizaje”, el obispo local decidió que tenías futuro y te permitió unirte a una de las manadas. Sin duda alguna, muchos vampiros habían existido durante mucho más tiempo que tu, pero tu viviste más que ellos. Sesenta años de vida entre la clase trabajadora te enseñaron cosas que ningún mocoso sabe, sin importar cuanto tiempo haya estado acechando en las sombras como un parásito.

Concepto: Cuidas de los niños. Ellos lo ven divertido, pero te dejan hacer. Algunos reconocen que tus cuidados les evitan perder los últimos restos de humanidad que les quedan. No te preocupan las grandes cruzadas, sólo quieres proteger a la sociedad que le da algún valor a tu existencia.

Sugerencias de Interpretación: Mamá sabe. Mamá sabe cómo distinguir las víctimas fáciles de las difíciles, cómo esconder los cuerpos, cómo bendecir la copa de la Vaulderie. Claro que aún te queda mucho por aprender, pero lo haces bien y disfrutas. Dicen que hay una mujer que dirige la secta. Igual algún día hay otra.

Equipo: Ropa resistente, bandeja de cocina, carrito de comida.



El Pirata

Cita: Dámelo. Ahora.

Preludio: Fuiste concebido en una violación, y eso marcó el camino de tu vida. Tu madre era la sacerdotisa de alguna religión tribal en algún valle remoto de África. La caza furtiva y la industrialización obligaron a su gente a emigrar a una ciudad costera. Nunca supiste toda la verdad. No sabes si se dedicaba a la prostitución o fue atacada al azar por unos marineros en frenesí alcohólico. No importa demasiado, naciste con la mancha de la sífilis, que tu madre contrajo al mismo tiempo que te empezó a gestar.
Creciste en una zona mísera y en guerra. Tres o cuatro países reclamaban el gobierno de tu hogar en diferentes épocas. En la práctica eran bandas bien armadas, que favorecían a sus respectivas tribus sin importar quien cayera por el camino. Abusaron de ti de forma violenta y sádica, o fríamente y con desprecio, y así distinguías un gobierno de otro. Las fuerzas de pacificación extranjeras se probaron inútiles o estaban aliadas con una tribu u otra, no fueron ninguna ayuda. Y te acordaste de que si querían, en cualquier momento podían hacerte a ti lo mismo que le hicieron a tu madre.
Cuando murió tu madre, ya sabías lo bastante para ser útil a algunos insignificantes matones de los muelles. Escapaste de los peores abusos que sufrieron los chicos más débiles que tú, y podrías haber tenido una vida razonablemente decente, al menos para lo que era normal en los muelles. Si no fuera por la sífilis, claro. Los primeros signos de locura se manifestaron antes de cumplir los dieciocho, y tu cada vez más errática conducta te supuso perder la poca protección de la que disfrutabas. Nunca hablas de los años que siguieron a esto.
Poco a poco notabas una voz que se imponía en la niebla de tu mente, una voz divertida y curiosa que te sondeaba. En tus momentos de lucidez, supiste de ese capitán pirata con un gusto por la fisiología amateur. Te alimentó con la sangre que te permitió recuperar tu cordura y también te volvió sobrenaturalmente fuerte. El precio por este don era la servidumbre, y lo pagaste con gusto. Pronto te uniste a su tripulación y saqueasteis a través del Océano Índico. Cuando uno de esos misteriosos compañeros que sólo salían por la noche murió, se hizo un sorteo para reemplazarlo. Ganaste, y los colmillos se cerraron sobre ti.
Sigues sirviendo a tu capitán. Tu existencia te da muchas oportunidades de herir a la gente y también momentos de soledad en los que no tienes que pensar demasiado sobre nada en particular. Ambas cosas encajan contigo.



Concepto: Eres un pirata, y uno de los de verdad. Sabes desmontar docenas de medidas de seguridad, ocultar las señales de dolor, proteger un botín y todo eso. Las obras del Sabbat te parecen confusas, sólo conoces la rutina de tu barco, pero otros que creen que eres un ingenuo se están preparando para los problemas.

Sugerencias de Interpretación: En el mundo hay cazadores y cazados, y nada más. Tú cazas, y eres bueno en eso. Con la práctica mejorarás mucho. Mientas te alejas física y psicológicamente de tus días mortales, te empiezas a preguntar qué hacen los vampiros y a dar tus primeros pasos en la sociedad Sabbat. Siempre serás un pirata, pero te das cuenta de que eso no te impide ser también otras cosas.

Equipo: Ropas de mar, cuchillos, libro de leyes del Sabbat.



El Revolucionario

Cita: Si pudieras verlo todo globalmente, te darías cuenta de que tu muerte reafirma la lucha revolucionaria igual que tu vida reafirmaba el orden existente, aunque veo que hay mucha sangre en el camino.
Preludio: Naciste en Sicilia, no muy lejos de la amenaza del hambre. Tu familia lo perdió casi todo tras las “reformas” de la tierra que se hicieron después de la II Guerra Mundial, y nunca se recuperaron del golpe. Cuando creciste lo suficiente para dejar tu hogar, decidiste ir a buscar fortuna a otro sitio. Tras un año vagando, acabaste en Roma.
Roma no era el mejor sitio para ser pobre durante la década de los 60. La mezcla de la alta corrupción y la interferencia eclesiástica mantenía marginado a todo aquél que no tuviera contactos. Podían arrestarte con cargos amañados y ponerte a trabajar en la hacienda de alguien, u obligarte a vivir en un sitio en particular porque no gustabas a la policía. Si se hubieran esforzado en convertirte en un revolucionario marxista-leninista no podrían haber hecho mejor el trabajo.
Sufriste una crisis de conciencia tras raptar y torturar a un inocente hombre de negocios sudamericano. Razonaste que una cosa era golpear a los agentes de la tiranía, pero si realmente todos los burgueses eran colaboradores ¿Esto ayudaba a tu causa? Cuando preguntaste, tus camaradas no tuvieron muchos problemas para dejarte casi muerto a golpes, culparte de cargos relacionados con drogas y dejar que la policía se encargara de ti. Roma tampoco era un buen lugar para ser encarcelado en los 60.
Y así, veinte años después de dejar tu casa, acabaste volviendo a Sicilia. Seguías decidido a hacer algo pero no sabías exactamente el qué. Tus padres habían muerto hace tiempo y tus parientes no querían saber nada de ti. Recorriste la isla vagando por sitios turísticos, y comenzaste a oír voces. Las sombras te hablaban mientras acampabas junto a viejos castillos, hablándote de una gran guerra a la que tu revolución marxista no podía acercarse. Estabas seguro de que estabas enloqueciendo, pero escuchaste y a veces hacías las tareas diurnas que te pedían las sombras.
Una noche, las sombras cobraron vida para descubrir a un hombre elegantemente vestido que te contó el resto de la historia. Te habló sobre los antediluvianos, para quienes los capitalistas sólo eran su último peón, y sobre el Sabbat, el arma definitiva de la historia. Te mostró que la dialéctica de la historia tenía sentido sólo a la luz de hechos que la dialéctica del materialismo no podría permitir. Entonces te ofreció la oportunidad de unirte a la lucha. Por supuesto aceptaste.

Concepto: Eres un neonato entre antiguos. Aún así, muestras el fervor que provoca la sonrisa a los fundadores del Sabbat, y si bien a veces ellos parecen parte del problema, eso es cuestión para otra noche. Desde Sicilia, tú y tus compañeros neonatos atacáis objetivos de la Camarilla por todo el Mediterráneo. Aún no perteneces a una manada fija, tus mentores están probando combinaciones para conseguir la eficiencia máxima. Intentas probarte a ti mismo como de confianza, quién sabe, igual un día podrás levantarte contra tus antiguos igual que ellos se levantaron contra los suyos.

Sugerencias de Interpretación: ¡Queda tanto por aprender! Todo lo que pensabas del mundo parece falso. Intentas no admitir nunca tu miedo, sólo tu ignorancia. Deseas hacer preguntas honestas en busca de respuestas. También buscas posibles aliados. Aquéllos que se muestren los más flexibles y determinados.

Equipo: Disfraces, armas desmontables.
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Grell Sutcliff
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MensajeTema: Re: Clanbook Lasombra   Jue Jul 21, 2011 3:21 pm

Lasombra de Importancia

Cardenal Monçada

La mente maestra del clan Lasombra ha sido destruida. Durante casi mil años dirigió a su clan y a su secta hacia una visión de dominio cainita bajo el oscuro auspicio de la ira divina. Rompió treguas, engatusó a algunos de sus antagonistas y destruyo a otros, siempre una docena de movimientos por delante de cualquier posible competidor. El cardenal creó muchas de las políticas que ahora definen la posición de los Lasombra en las Noches Finales, desde la rápida expansión por el Nuevo Mundo a la construcción de refugios en las fronteras imperiales.
Durante siglos, sus cámaras repletas de espejos bajo Madrid fueron el epicentro de la cultura Lasombra. El liderazgo de Monçada fue mucho más frecuente que el de los Amigos de la Noche que se reunían en las ruinas de la fortaleza de Sicilia y otros lugares importantes en la historia del clan.
Al final, el orgullo le pudo. Una combinación de circunstancias imprevistas le destruyó en un ataque Assamita a su refugio. Un guardián del Abismo invocado años atrás para guardar su santuario se volvió contra él, gracias a un extraño cruce de órdenes que ninguno de los supervivientes entiende demasiado bien, si es que entienden algo. Ahora se ha ido a recibir el castigo eterno que siempre esperó.
Las zonas del refugio del Cardenal que se mantienen en pie se han convertido en punto de peregrinación para los Lasombra devotos, e incluso para los Cainitas devotos de otros clanes. Viajan para contemplar el punto donde cayó el más grande defensor del papel de los vampiros como herramientas de venganza divina, y para reflexionar sobre sus futuros inciertos. Un pequeño grupo de antiguos Lasombra protege a los peregrinos desde las afueras de Madrid, guardándoles de posibles depredadores.

Lucita

El miembro independiente más famoso del clan también tiene sus propios problemas. Tomó parte en el asalto Assamita al refugio de su Sire el Cardenal y creyó que su destrucción le proporcionaría al fin la paz. La presencia de su Sire en su mente ha desaparecido para siempre. Su legado de ideas y desafíos permanece.
Lucita nunca se había planteado que su existencia se basaba en una serie de negativas. Siempre actuaba de la manera que más pudiese molestar a su Sire, interfiriendo en sus planes con todas sus fuerzas sin pensar realmente en el fondo. Ahora ya no importa. Monçada ya no la ve ni se preocupa, o al menos ninguno de los médiums o nigromantes a los que ha consultado ha podido encontrar ningún rastro de su alma. Ofender y perjudicar a su Sire no era lo único que la impulsaba, pero ahora que el Cardenal ha muerto, el resto de preocupaciones se mezclan de forma extraña y confusa.
Ahora Lucita se ve buscando la compañía de otros vampiros sin estar relacionados con el principio o el fin de un contrato. Disfrazada de muchas formas, escucha cómo los fervientes neonatos de la Camarilla y el Sabbat definen sus propósitos. Por el momento se ha separado de Fatima, cuya atención a los problemas del clan Assamita no ofrecía consuelo a las preocupaciones a las que Lucita se enfrenta.
Buscar a Lucita es una afición con siglos de antigüedad entre los Lasombra. En las noches recientes, los rumores la sitúan en sitios interesantes. Si la mitad de esos rumores fueran ciertos, tendría que pasar todo su tiempo viajando de un lado para otro y escabulléndose con poderes que la harían invisible. De hecho, la vasta mayoría de sus apariciones reales no son detectadas por los demás vampiros, y al menos unos cuantos neonatos y ancillae ambiciosos se hacen pasar por ella. Lucita lo encuentra divertido y les deja hacer, sabiendo que los castigos por ser atrapado acabarán disuadiendo a la gente.

Zaratustra

Más allá de la distinción entre Sabbat y antitribu, algunos Lasombra ven la división entre sectas como poco más que algo circunstancial. De ellos, Zaratustra es uno de los vampiros más activos. Nativo de Antioquía (en la actual Turquía) fue abrazado por un superviviente de la dispersión tras la erupción de Tera, mientras estaba en Asia con el ejército de Alejandro Magno. Tras errar durante toda una vida mortal, se estableció en su ciudad natal y decidió protegerla e intentar mejorarla. Sigue intentándolo en el nuevo milenio, cuando no está en letargo.
Zaratustra es de la quinta generación, y puede trazar su progenie hasta neonatos de la 14ª creados tras la Guerra del Golfo. En diversas ocasiones, su linaje ha incluido más de cien miembros activos. Gracias al fracaso de algunas cruzadas y la caza de vampiros por parte de los musulmanes Suni, tan solo unos cuarenta descendientes siguen existiendo en estas noches, y el mismo Zaratustra sigue sin rival como padre secreto de la ciudad.
Debe mucho de su éxito a un único objetivo, tan solo lo que afecte a Antioquía le preocupa. Cuando las Cruzadas llevaron a los ejércitos invasores a través de su ciudad, aprendió lo bastante sobre política mortal y religión para dirigir a sus chiquillos de forma efectiva y enviar a las hordas intrusas a cualquier otro lugar. Cuando las fuerzas otomanas asaltaron la costa oeste de Turquía, Zaratustra y su progenie estudiaron el Islam y cómo ayudar a sus familias mortales afines a adaptarse. Cuando el nacionalismo de Attaruk puso a Turquía en contacto con el poder occidental, Zaratustra aprendió el lenguaje del imperialismo y supervisó una combinación de diplomacia y manipulación encubierta que protegió Antioquía, aunque al precio de dejar otras partes de Turquía vulnerables a la explotación. Esto último no era lo que le preocupaba.
Antioquía era una escala comercial mucho antes del tiempo en el que vivió Zaratustra, y su propia descendencia incluye muchos mercaderes y comerciantes. En las noches finales, algunos de esos descendientes controlan pujas en la bolsa de Chicago y trueques de artículos de lujo en Shangai, mientras que una compleja red de administradores con muchas coincidencias casuales maneja cientos de toneladas de carga marítima cada año a beneficio del linaje.
Zaratustra sobrevivió a los primeros intentos del Sabbat de eliminar a todos los Matusalenes gracias a una mezcla de prudencia y buena suerte. Dejo que su linaje tomara parte en algunas gestas del Sabbat si querían, y recurrió a los sobornos y a la intimidación para dirigir a las manadas de guerra contra otros objetivos. Desde mediados del siglo XV, y durante unos cincuenta años, utilizó al Sabbat para eliminar al menos una docena de sus rivales más directos en la costa de Turquía. Cuando era necesario, se retiraba a las sombras mediante artes desconocidas para cualquier neonato y esperaba a que el fervor se apagara.
Una o dos veces por siglo, Zaratustra accede a servir en un Tribunal de la Sangre. Se le adjudican casos de Sabbat y antitribu. Ningún vampiro más joven comprende cómo elige los casos, pero el resto de los Amigos jueces están de acuerdo en que cuando Zaratustra sirve al Tribunal actúa dentro del código de conducta aceptado por los participantes, no imponiendo su propio punto de vista. También se reúne con neonatos prometedores. Los rumores afirman que manda a su propia descendencia para mantener a los Lasombra ambiciosos lejos del Sabbat. No se jacta de decir al resto de la progenie de Caín cómo debe dirigir sus asuntos, pero cuando se le pregunta representa un gran caso de independencia.

Demba Makemba Adoula, “Conrad”

Trasfondo: Makemba Adoula creció en medio de una de las grandes atrocidades del S. XIX, la ocupación belga del Congo. Bajo el reinado de Leopoldo, un ejercito de soldados y un desparramado grupo de oportunistas invadieron el paisaje en busca de metales preciosos y otros botines. La enfermedad se cobró un precio horrendo, muchos asentamientos perdían el 90% de la población europea cada año, pero cada vez más hombres jóvenes querían arriesgarse para conseguir riquezas. Complejas máquinas oxidadas, extraños edificios podridos, reses enfermas y muertas, la presencia europea se convirtió en un escenario de entropía continua.
Las enfermedades también barrieron a la población nativa. Los soldados masacraban poblados enteros, las tribus, presas del pánico, entraban en guerra unas con otras además de contra los invasores, y el fervor religioso favoreció la aparición de cruzadas fanáticas de todas clases. Así era la vida cuando Demba creció en algún lugar de la ribera del Congo.
De joven, cayó en los encantos de uno de los muchos conquistadores carismáticos que formaron pequeños imperios personales en la jungla. Aprendió cosas de la cultura y tecnología europea, y vio cómo una pasión oscura y helada consumía a su mentor desde dentro. (la palabra “helada” era en sí un concepto nuevo para Demba, y el concepto del agua convertida en algo que no había visto nunca la apasionaba). Cuando él murió, se sumió en un pánico ciego y huyó del río, buscando algún tipo de iluminación.
Elias Bruylant era un Lasombra con doscientos años de existencia, que llegó con los primeros exploradores europeos en la década de 1860. Se construyó un refugio en las ruinas del templo en tributo a Shanga del río Congo y reunió un grupo de nativos seleccionados por su potencial de liderazgo. Había observado al mentor de Makemba con interés y señaló a su estudiante como una mujer que podría llegar lejos, si se la liberara de los límites humanos. Cuando huyó, la siguió y la llevó a su refugio, le explicó educadamente lo que iba a hacer y la Abrazó a la fuerza.
La no-vida no fue un gran golpe para la nueva vampiresa. Ya desesperada por la vida, y siguiendo la filosofía oscura de su mentor, vio adecuado de alguna forma ser totalmente dependiente de otros como un parásito. Gradualmente exploró su variedad de nuevos poderes. Cuando Elias y ella estuvieron de acuerdo en que estaba preparada, fue a Europa para investigar la tierra natal de su mentor. Nunca volvió al Congo, aunque a veces visita otras partes de África.
Europa la mareó. Aquí había imperios y filosofías con los que nunca había ni soñado, y ninguna de ellas podría resistir el poder de su sangre. Viajó por el continente, juntándose con sus compañeros Lasombra y uniéndose poco a poco a la causa del Sabbat. El Cardenal Monçada la convirtió en su proyecto personal durante algunos años tras la I Guerra Mundial, esperando convencerla de que adoptara su teología, pero su noción de Dios no le era útil a Demba. Se separó de él tras explicarle que, por lo que a ella respectaba, su Dios era su Demonio y que no necesitaba adorar un poder de la oscuridad con dos caras.
En la década de 1920 comenzó a llamarse a sí misma “Conrad”, en alusión a escritor anglopolaco que la había impresionado mucho. Había viajado a su tierra natal y había contemplado los mismos horrores que ella, capturándolos en una prosa que tocaba el alma de Demba. En los momentos en los que se sintiera desmotivada y realmente muerta, esa ira escrita levantaría sus ansias de rehacer el mundo.
Durante la Gran Depresión, fue al Nuevo Mundo en busca de oportunidades. Su facilidad natural para la retórica le da muchas oportunidades en las comunidades negras, desde los ghettos de Norteamérica hasta los barrios pobres de Sudamérica. Le encanta provocar problemas y observar qué almas muestran el ardor o la frialdad suficiente para resistir cuando la persecución oficial comienza. De cuando en cuando, sueña con organizar una acción coordinada del Sabbat para provocar gobiernos blancos tiránicos en algunos estados, para ver si los imperios americanos pueden producir gente como ella, pero hasta ahora no ha obtenido resultado.
Cuando se cansa de sus aventuras personales, pasa el tiempo instruyendo a los nuevos reclutas en la historia y los poderes de los Lasombra. Como producto del progreso destructivo, se muestra curiosa sobre las oportunidades que traerá el caos del nuevo siglo. El concepto de impedir la Gehenna le parece pretencioso, el mundo siempre está acabando para alguien, y de ahí sólo salen nuevos vampiros.

Imagen: Cuando no está disfrazada, Conrad es una mujer alta y delgada con un color de piel muy oscuro. Su cara está marcada por cicatrices rituales, con símbolos occidentales sobrepuestos, símbolos que aprendió de su mentor loco. Prefiere vestir con simpleza, camisas y pantalones, que le permiten moverse cómodamente, aunque puede ir a la moda cuando quiere. Cuando trata con mortales, usa Ofuscación para alterar levemente sus rasgos, lo bastante para que parezca que pertenece a la comunidad a la que intenta manipular.

Sugerencias de Interpretación: Destilas un odio profundo y contagioso hacia la sociedad mortal. Odias a los conquistadores que destruyeron tus esperanzas, y odias a tu propia gente por no tener el espíritu suficiente para resistir. Ahora sólo encuentras la esperanza en los individuos que pueden sobreponerse, y te dedicas a encontrarlos, y liberarlos de la prisión que es la vida. “Creciste” fuera del Sabbat, y aún ahora el Sabbat no es tan importante para ti como lo es para los neonatos criados en él. Con el tiempo, lo desees o no, tu cruzada se va acercando cada vez más a la gran guerra del Sabbat, y no estás segura de si te gusta esto.



Lin Baloh, el Profeta Sediento de Sangre

Trasfondo: Lin Baloh creció en un problemático cantón de China. La dinastía gobernante, la Qing, carecía de legitimidad en todo el territorio. Sus emperadores eran Manchú en vez de chinos Han, y en un tiempo que requería respuestas rápidas y aprovechar las oportunidades, sólo consiguieron estructurar la ortodoxia de Confucio y bloquear la puerta a los invasores. Pero en el siglo XIX, los invasores no venían a caballo o con pergaminos que plasmaban ideas peligrosas. Vinieron con armas.
Baloh se hizo hombre durante la rebelión de Taiping, en la que un hombre chino del sur se proclamó el hermano pequeño de Jesús y emperador por derecho propio, reuniendo a millones de personas en un ejército que los Qing sólo pudieron derrotar con la ayuda de mercenarios occidentales. La familia de Baloh era de raza china, pero de prácticas judías, un producto de siglos de asentamiento judío en la zona. No tenían fe en la divinidad del líder de Taiping, pero le apoyaron como una buena alternativa a los Qing. El padre de Baloh y tres de sus hermanos se unieron a la revuelta. Todos murieron en combate o fueron ejecutados tras el fracaso de la rebelión. Baloh permaneció en su hogar para atender la granja de la familia a las afueras de Nanking, y escapó de las represalias.
Baloh no escapó de la desesperación que siguió a la revuelta. Se convirtió en adicto al opio buscando una distracción de la chirriante rutina de su vida. Cuando los recaudadores de impuestos se llevaron la última propiedad de la familia, llegó hasta la ciudad, trabajando lo justo para poder conseguir más opio.
Algunos de los adictos al opio caen en la furia en vez de en el sopor. Baloh era uno de ellos. Llamó la atención del linaje Lasombra de Nanking en un acceso particularmente violento y artístico en los muelles, donde solía derramar perfumes y especias para crear enormes signos caligráficos con insultos hacia las autoridades portuarias. Los Lasombra estaba impresionados con su coraje y su resolución, incluso yendo drogado y estando exhausto, y lo tomaron a su cuidado. Baloh les sirvió durante más de una década como ghoul, haciendo encargos diurnos y aprendiendo a aplicar los poderes que le concedía su sangre en actos de destrucción creativa.
Se ganó el Abrazo durante un asalto a los muelles, cuando quedó atrapado con su próximo Sire en un almacén en llamas. Baloh persuadió al vampiro de que le dejara encontrar una escapatoria, algo que requiriera un auténtico poder vampírico. El vampiro aceptó. Baloh escapó, y nunca tuvo q explicar lo que le ocurrió al cuerpo disecado que dejó atrás. Los demás miembros del linaje vieron las quemaduras de Baloh y pensaron que el otro Cainita, su Sire, no fue lo bastante rápido para escapar de una viga que cayó del techo o algo así.
Los Lasombra de Nanking habían sido antitribu desde que se enteraron de la existencia del Sabbat. Baloh tuvo un papel fundamental en cambiar eso. La destrucción de su Sire le llenó con ganas de más, y planeó cuidadosamente un contacto con los miembros del Sabbat occidental que a veces descansaban en el puerto. Golpeó en 1889, aprovechando un breve pánico entre los occidentales por un rumor de que Jack el Destripador había llegado al puerto desde Londres. Liderando un grupo de tropas de choque, consiguió que la mitad de su propio linaje se uniese al Sabbat. La otra mitad murió.
Baloh se convirtió en uno de los Lasombra más jóvenes en ser invitado a unirse a los Amigos de la Noche desde la Primera Revuelta del Sabbat, no mucho después, y sigue jugando un papel fundamental en mantener en contacto y bajo la doctrina al quebrado Sabbat asiático. Sigue pasando la mayor parte del tiempo en Nanking, pero viaja algunas veces al año para reunirse con sus compañeros de guerra en puertos adecuados por toda la región. Se las arregló para solucionar muchos problemas que amenazaban la integridad de la secta durante la II Guerra Mundial, a través de un plan agresivo para establecer Vinculum, lo cual sigue atando a muchas manadas entre sí. Las noticias del misterioso caos de la India y Bangladesh no hace mucho le animaron a esforzarse con fervor renovado. Cree que la gran guerra se acerca, y pretende estar en pie al final.
Imagen: Baloh mide alrededor de 1’75 m y es de complexión delgada. Lleva su pelo negro con un corte muy cuidado y a menudo se afeita la cabeza. Comenzó la no-vida con una larga coleta, pero se la pillaba más de una vez en el momento más inoportuno. Viste con pantalones vaqueros occidentales y camisas de franela, pareciéndose a los ejemplos de “hooligan occidentalizado” que hay en los manuales de la policía china. Cuando no va a provocar peleas, tampoco hace nada por evitarlas, y prefiere vestir de forma cómoda. A veces lleva grandes gafas de sol, impresionado por el look de Arnold Schwartzenegger en Terminator.

Sugerencias de Interpretación: ¡La no-vida es maravillosa! De alguna forma perversa, te has convertido en el hombre equilibrado de la doctrina de Confucio, un todo armonioso formado por una igualdad de esfuerzos físicos, intelectuales y estéticos. Por supuesto, Confucio no pensaba que el todo pudiera ir dirigido a la subyugación de todos los seres vivos, pero así eran los filósofos. Te gusta quien y qué es lo que eres, y te satisface reforzar el Sabbat en estas tierras, lejos del lugar donde nació la secta. Las últimas profecías te preocupan, pero lo compensas estando mucho más atento a los preparativos. La victoria será tuya.


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