Vampire Chronicles


 
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 Maldicion de Sangre.

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AutorMensaje
Marianne Giovanni
Giovanni
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Secta : Independiente

Mensajes : 11

MensajeTema: Maldicion de Sangre.   Dom Jun 26, 2011 4:41 am

Bueh susan me dijo que podia postear fics aca ;D

xDDDDD

Ando trabajando en un proyecto de blog, ya que he andado siguiendo las historias de warcraft de varias personas por DA y tienen blog y ps sigamos la moda (?)

Recien lo hice... y bueh aca el primer cap es chafa pero intentare esforzarme mas xP


Todo el fan fic esta ambientado en el lore de warcraft y cuenta la historia de los personajes que roleo en el servidor donde ando, me inspire en nombres de la mitologia griega porqe me encantan y en Duengeons and Dragons xD





Maldición de sangre

Capitulo 1 : Un día de verano

Era un día soleado, un poco sofocante tal vez, ya que era pleno verano y el sol brillaba con intensidad en medio del cielo azul, el viento brillaba por su ausencia, haciendo el día aun más caluroso de lo que ya era, los rayos de luz se colaban por las copas de los frondosos árboles del bosque canción eterna, siendo la sombra de estos el único lugar refrescante para poder sobrellevar aquel día de verano. Cerca al frondoso tronco de uno de aquellos arboles, un grupo de jóvenes elfos descansaba bajo su protección, un par de elfas se encontraba durmiendo mientras que otros tres charlaban animadamente para pasar el rato.

- Odio esta clase de días, no me refiero al calor, bueno en parte ya que por culpa de este nadie quiere hacer nada, hasta se me quitan las ganas de entrenar o ir a explorar por algún lado – Exclamaba un joven elfo de cabellos negros que se encontraban recogidos en una cola de caballo y que se encontraba jugando con lo que parecía ser una ardilla mecánica la cual chirreaba un poco cada vez que su amo hacia que se moviese de un lado a otro.

- No es que no tengamos ganas de hacer algo, a veces exageras con tu idea de diversión, Hades. – respondió otro elfo de cabellos largos y negros que le cubrían un poco el rostro y que estaba tumbado sobre el césped observando las nubes con la cabeza apoyada en las piernas de una elfa, quien se encontraba muy concentrada haciendo algo con unas piedrecillas brillantes y de colores - ¿Y tú, que haces? – preguntándole a la elfa.

-…- Al parecer esta se encontraba demasiado concentrada para poner atención en la conversación que sus compañeros mantenían. El elfo que se encontraba acomodado en sus piernas arqueo una ceja y torció la boca en señal de desaprobación, dado que la elfa no le contestaba este alargo sus brazos y apretó la cintura de la elfa con el ánimo de hacerle cosquillas, la elfa brinco sobresaltada mientras su rostro adoptaba una expresión de sorpresa y soltaba lo que parecía ser un collar que andaba haciendo junto con varias piedrecillas de colores que se desparramaron sobre el cesped.

-¡¡Ay!!, ¡Que sucede! ¡¡¿Por qué me asustas así?!! – La elfa de cabellos negros adornados con una cinta se levanto de su sitio mientras observaba con verdadero enojo al causante de que haya perdido su trabajo - ¡Que tonto eres, Kelemvor! ¡He perdido el trabajo de toda la mañana! –

-Que podía hacer su no contestabas… – Respondió en un susurro el elfo.

- Porque estaba ocupada, genio – respondió la elfa mientras le hacia una mueca de desagrado a Kelemvor.
- Ya… ya, parad ustedes dos no quiero soportarme una pelea, por una tontería – Hades trataba de calmar a la chica quien se había sonrojado por el enojo.

- ¿Una tontería? Tu amigo es un fastidioso, pero claro como estas más de su lado que el de tu propia hermana – Refunfuño la elfa mientras levantaba algunas piedrecillas de colores que habían caído al piso – Mejor me voy, no soporto la presencia… ¡de esta cosa! – Al terminar de decir esto, se marcho muy enojada a paso muy rápido, mientras que a causa de aquella pelea y gritos hacían que las otras dos elfas que dormitaban a la sombra del árbol despertaran sobresaltadas.

-¿Qué ha pasado? ¿Y pandora, a donde va? – Pregunto una elfa de cabellos rubios mientras bostezaba aun somnolienta.

- No sé, se ha ido… ¿Kelemvor, que le hiciste? – Intervino la otra chica quien parecía la más joven del grupo de cabellos rojizos hasta los hombros.

- Yo nada… tan solo que se pone histérica porque hice que dañara en lo que estaba trabajando, igual quien querría algo hecho con piedrecillas baratas… - Respondió el elfo colocando sus manos tras su cuello y mostrando que no le importaba el asunto.

- Kelemvor… Kelemvor… Kelemvor… por más que trate que le agrades a mi hermana das un paso hacia adelante y te devuelves dos – El elfo que se encontraba jugando con la ardilla mecánica, guardo aquel objeto dentro de una pequeña bolsa, se levanto de donde estaba y le dio unas palmaditas en la espalda a Kelemvor. – Eres un verdadero genio – sonrió burlonamente.

- Es solo con tu hermana Hades, porque con el resto de las chicas que se la pasan en las plazas de Lunargenta es todo un don Juan – Exclamo burlona la rubia.

- No ayudes Euridice… simplemente no ayudes. – respondió Kelemvor
- Bueno señor cabeza hueca – hablo la elfa pelirroja mientras recogía algunas piedrecillas del césped y las colocaba en las manos de Kelemvor – mejor ve y pide una disculpa -.

- ¡Pero si ella es la histérica! – suspiro con resignación Kelemvor mientras emprendía la marcha en búsqueda de la chica con quien debía disculpalse.

- Le gusta – exclamo la pelirroja mientras observaba el brillo de una piedrecilla a la luz del sol.
- Eso es obvio Eilistrae – asevero la rubia a la vez que le quitaba la piedrecilla a la otra elfa – ¡Y estas cosas?-

- Las trajo mi madre desde Dalaran, mañana se ira con mi hermana debe empezar a prepararse en la ciudadela violeta – respondió Hades.

- ¿Ah? ¿Mañana? Pandora me las pagara no me habia dicho nada – arqueo una ceja la rubia

- De hecho yo no debía haber dicho nada, me pidió que no se lo contara a nadie –

- Siempre se guarda las cosas, ni tuvimos tiempo de prepararle una despedida – suspiro con tristeza la pelirroja.

- Pero me tienen a mi chicas – Hades abrazo a las dos elfas mientras sonreía.

- Cualquier cosa menos tu… jajaja – Euridice se solto del abrazo y empezó a caminar alejándose de Hades.

- No me vallas a dejar sola con el hermana –

- Que malas sois eh? -
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Grell Sutcliff
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MensajeTema: Re: Maldicion de Sangre.   Dom Jul 17, 2011 4:02 am

Capitulo 2: Una invitacion

La ciudad de Lunargenta, se erigía al norte de los reinos del este, protegida tras los hermosos bosques de Quel´thalas, magnifica y brillante era el fiel reflejo de los altos elfos, sus enormes construcciones, hermoso ventanales, limpias calles, deslumbrantes fuentes y preciosa arquitectura eran un motivo de orgullo para cualquier elfo, quien consideraba a esta ciudad como un paraíso, del cual solo ellos podrían disfrutar, ninguna ciudad humana podía llegar a acercarse ni siquiera en una mínima parte a lo magnifica que era Lunargenta. La ciudad era sumamente tranquila, no había bullicio, ni se escuchaban los gritos de los mercaderes que por el contrario abundaban en las ciudades humanas, siempre una tranquila melodía de fondo acompañaba a los altos elfos en sus quehaceres diarios, las elfas caminaban con elegancia por las calles mientras realizaban sus compras por las tiendas que se encontraban en toda la ciudad, los elfos conversaban animados de los distintos asuntos políticos, de guerra o simplemente de sus vidas, los guardias marchaban orgullosos por las calles velando por la protección de los habitantes de la capital del imperio elfo. Todo era majestuoso porque el orgullo elfo así mismo lo era.

Caminando entre las calles con una semblante de enojo se encontraba Pandora, la joven que hace tan solo unos momentos se encontraba compartiendo con sus amigos a las afueras de la ciudad pero que ahora se sentía enormemente fastidiada y solo quería regresar a su hogar por lo que ahora estaba en búsqueda de su madre: la archimaga Ada Li´brithana.

Ada Li´brithana… que más se podía hablar de aquella mujer o dejar de hablar, una joven vista por los ojos de los sectores más conservadores de la sociedad elfa como una elfa demente y que se había degradado a sí misma y a la vez una gran decepción a su linaje. El desprecio por parte de aquellos miembros de la sociedad elfica se debía a la amistad que aquella elfa habia forjado con los humanos y sus constantes muestras de desprecio contra su raza, al alegar que eran retrogados y sumamente ególatras. Ada había formado parte del grupo de elfos que se dedicaron a enseñar a los humanos el uso de la magia en retribución de la ayuda que estos prestaron a los elfos en la guerra contra los trolls quienes eran una constante amenaza para el imperio elfo, pero con el tiempo aquella talentosa y brillante elfa mostro una simpatía por los humanos por lo que fijo su residencia en el naciente reino mágico de Dalaran y de cierta forma había terminado de romper los lazos con su gente y lo que alguna vez fue su pasado, ¿La razón? Todos la desconocían y no les importaba en lo mas mínimo hacerlo.

Por otro lado a otros miembros de la sociedad la veían como alguien inteligente y de respeto, una elfa de armas tomar que no se dejaba manipular por nada ni por nadie, ni siquiera por el consejo de antiguos a quienes les había ganado un gran número de batallas de orgullo y defensa de ideales. Tal vez por aquella razón era querida y despreciada a la vez.

Pandora seguía por las calles de la ciudad hasta que llego hasta su destino, su madre le había dicho que estaría en una de las bibliotecas de la ciudad buscando unos libros que necesitaría para unas investigaciones que estaba realizando, y allí la encontró, con su característico cabello rojizo, pero esta vez acompañada de un elfo quien le miraba con frialdad y con quien, al parecer, se encontraba en una de esas charlas donde las palabras venenosas eran la prioridad, aquel elfo vestía una hermosa túnica de color rojo con bordados en oro, sus cabellos negros con algunos mechones blancos que en lugar de hacerle ver más viejo le hacían ver más apuesto, estaban recogidos hacia atrás, bien brillantes y peinados. Le había visto antes, era sin lugar a dudas el padre de Kelemvor, Soren Lightbringer, era un miembro cercano al concejo que regia sobre los altos elfos y no era para nada estimado por Ada, de hecho en el pasado había tenido un sinnúmero de peleas con aquel sujeto, tratándose de una serie de batallas parejas donde el uno buscaba hacer quedar totalmente mal al otro y buscando un punto de quiebre para hacerle caer, los dos elfos adultos se dieron cuenta de la presencia de la joven, por lo que el hombre le dio una reverencia a la madre de Pandora y le entrego un pergamino.

- Bueno respetada Ada, espero que nos pueda acompañar esta noche, aunque sea un momento, una persona como usted no puede fallarle a la invitación de un reconocido miembro de las más altas esferas. – El elfo se retiro de aquel lugar no sin antes observar de una forma intimidante a Pandora, por su parte Ada sostenía el sobre con fuerza y odio.

- Madre… ¿A qué se refería aquel señor? – pregunto la joven

- Bueno, al parecer tendremos una pequeña fiesta esta noche, mi querida niña – la elfa se acerco a la joven de cabellos oscuros y observo las piedrecillas que llevaba en sus manos – ¿Ya terminaste de hacer los regalos?-

Pandora arqueo una ceja y su rostro mostraba enojo – Ya no hare nada –

- ¿Se puede saber por qué?-

- Tan solo me hicieron enojar… - Pandora suspiro profundamente tratando de calmarse del enojo que estaba sintiendo en esos momentos.

Ada acerco sus labios al oído de la chica – Parece que la razón de tu enojo vino a pedirte disculpas – le susurro mientras observaba la puerta de la biblioteca y allí estaba Kelemvor respirando profundamente, al parecer había venido a buscar a la chica.
- Señora Al´thana (Llamandole por el apellido del esposo de Ada), ¿Podría hablar con Pandora unos momentos? –

Ada sonrío con amabilidad al joven, al contrario de su detestable padre, su hijo parecía ser totalmente distinto a este.

- Claro que si, hija, te espero en casa en una hora y por favor trae a tu hermano, debemos arreglarnos para esta noche –

-¿Esta noche? – Pregunto Kelemvor – Mi padre… ¿Les ha invitado?

- Así es, así que esta noche nos veremos joven Lightbringer –

Ada se retiro de aquel lugar dejando a los dos chicos solos en medio de los estantes de aquella biblioteca. Pandora le había dado la espalda al chico dándole a entender que no quería hablar con el, pero este caminaba tras ella intentando que le colocara atención.

- No quería que lo supieras ya que tu hermano me lo pidió, se que mañana te vas y no era mi intención arruinar los regalos que tenias para nosotros –

- Ese Hades… - murmuro la chica

- Pero vamos, no quiero despedirme de mi mejor amiga si ella está enojada conmigo, serán varios años que no nos veremos, ¿quieres que eso suceda? – el chico termino de hablar y un largo silencio se hizo presente, Pandora se volteo hacia Kelemvor y le dio uno de los objetos que tenia a medio terminar.

- Bueno, entonces ese será el tuyo, y cuando yo regrese, te lo terminaré –

Kelemvor recibió lo que era una pulsera de piedrecillas a medio terminar en sus manos mientras que Pandora empezaba a salir de aquella librería.

- Te veré esta noche… -

Y sin mas, la elfa se marcho
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Grell Sutcliff
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MensajeTema: Re: Maldicion de Sangre.   Lun Jul 18, 2011 4:11 am

Capitulo 3: Un sueño

- Bueno, entonces ese será el tuyo, y cuando yo regrese, te lo terminaré –

Aquellas palabras resonaban una y otra vez en su subconsciente, como el replicar de unas campanas las cuales hacían eco una y otra vez, sobresaltado y aturdido, además de estar bañado en sudor, Kelemvor se despertaba agitado en medio de la noche, confundido por aquel sueño que recién había tenido, de hecho aquel recuerdo que guardaba en su memoria se había convertido en el protagonista de sus sueños en las últimas noches, aunque no entendía el porqué, después de tanto tiempo, aquella promesa de amistad interrumpía sus noches de sueño.

El elfo, se sentó en el borde de su cama, paso sus manos sobre su rostro y luego se quedo mirando el piso de madera de su habitación mientras intentaba encontrar la calma a sus pensamientos o al menos a su subconsciente, la luz de la luna que se colaba por la ventana marcaba sobre el piso la sombra de su ser y también la de un árbol cercano, en medio de la noche el silencio era el gran protagonista y para el elfo la confusión su gran compañera.

“Ha pasado tanto tiempo… no entiendo porque vuelvo a soñar contigo…”

Se levanto de su cama hasta una silla en la cual se encontraba una pequeña bolsa, al buscar en esta encontró un objeto, una pulsera a medio hacer hecha por piedrecillas de colores azules y dorados que brillaban a la luz blanca de la luna, el elfo se quedo observando aquel objeto que le había acompañado desde aquel día de aquella promesa y que de cierta forma ahora era el motivo de sus pesadillas, se volvió a sentar en la cama mientras observaba el accesorio a medio hacer, una sonrisa triste se dibujo en su rostro mientras melancólicamente observaba los reflejos de aquellas gemas.

- Pandora… -

Susurro el elfo con tristeza, el hecho de recordar aquel nombre causaba un gran vacío en su corazón, un nudo en su estomago y un sentimiento de culpabilidad e impotencia, a pesar de que habían pasado tantos años, tantas cosas, tantas desdichas aquel recuerdo no se borraba de su memoria, aquella una promesa incompleta, como si de un fantasma se tratase había reaparecido esta vez para atormentarle en la última semana pero no entendía el porqué. Su amiga había muerto hace muchos años en una situación que hasta la fecha no se había resuelto del todo, mucho antes de que Arthas viniera con la plaga de no-muertos a sembrar muerte y destrucción en Quel´thalas de cierta forma ella había escapado al dolor de ver como su hogar era destruido en miles de pedazos y su gente era vilmente masacrada, la muerte había venido temprano y se la había llevado en la flor de la vida, y esa misma muerte ahora le atormentaba.

Kelemvor apretó con fuerza aquel objeto en su mano, cerró sus ojos y trato de buscar alguna explicación lógica a lo que pasaba pero no la encontraba, ¡Belore! Qué clase de señal podía ser esa, el elfo se rascaba la cabeza y no entendía, se tumbo sobre la cama y empezó a sentirse pesado y adormilado, de la misma forma en que había perdido el sueño este había regresado, repentinamente el elfo se entrego a Morfeo…

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La tierra se había manchado con el indiscutible tono carmín de la sangre, el fuego empezaba a apoderarse de un pequeño campamento, todo ardía bajo la luz de la luna, unas carpas, unas cajas con suministros, los cuerpos sin vida de unos humanos tirados sobre el piso, de entre las llamas como un emisario de la muerte la figura lo que parecía ser un demonio envuelto en oscuridad emergía, desplegando un par de atemorizantes y hermosas alas negras, acercándose con majestuosidad a un humano agonizante que estaba tendido en el piso lo alzo con sus garras tomándole del cuello le habló.

- ¿Donde está? – pregunto el demonio con una voz tenebrosa y distorsionada como si más de un ser viviese en el.
- Noso…. Nosotros no lo tenemos… arg… es … es.. Demasiado… tarde… - el humano exhaló un último suspiro y murió, el infernal ser boto el cuerpo sin vida de aquel sujeto a un lado de un can vil, un demonio menor que estaba alimentándose de las viseras de los cadáveres cercanos.

Aquel ser envuelto en las sombras se encontraba de cierta forma disgustado y en un arranque de ira, usando una cantidad significativa de magia antigua y poderosa, creo una explosión de fuego a su alrededor que arraso con lo que quedaba de aquel campamento y termino por consumir las llamas que el mismo había creado, dejando tras de sí un enorme cráter alrededor del suelo donde se encontraba, instantes después como si un velo de seda le cubriese como un disfraz, la tosca figura demoniaca fue desapareciendo poco a poco, hasta dar a la vista la figura de una elfa de cabellos negros y una mirada vacía, el color verde de sus ojos daba a conocer la contaminación vil por la magia demoniaca que había acabado de usar y hasta algunos rasgos faciales y sus manos aun eran los de aquel demonio en el que era antes. Observo al can vil quien ni se había inmutado con lo que recién sucedió, tan solo cuando escucho la voz fría y aterciopelada de la elfa reacciono.
- Vámonos de aquí – ordeno, y ambos se marcharon…
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MensajeTema: Re: Maldicion de Sangre.   

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